lunes, 23 de octubre de 2006

Memorias del mecánico de un arco iris negro


Me quedo mirando al engranaje celular. Segundos antes contaba con los dedos el tiempo para que la luz cediese. Ahora sé que no volverá... Debí haber aletargado aquel momento. Debí haber alargado mi mentira. Pero se terminó, ahora vuelvo a una habitación oscura donde solo cabe el sueño y la extraña melodía.

Y sinceramente, echo de menos la sensación de que todos los sentidos queden centrados en el estriado sonido. Lo echo tanto de menos que ni lo siento. ¿Por qué? Saberlo lo se muy bien, pero no quiero admitirlo. Ni tú ni tus malditos intentos van a sacarme de un problema que reside a inexistentes milímetros dentro del aquí presente.

No se de qué me sorprendo. Bueno, en realidad es que no me sorprendo. Esta vez no iba a ser distinto, aunque creo que cuando deje de llover va a salir con zapatillas nuevas. Si no son nuevas las pintaré del color del idiota al cual detesto. Algo ha cambiado.

No queda otra, vista al frente, giro, mirada sugerente hacia atrás y en marcha: ¡el camino queda abierto a tempranas horas de la mañana!

martes, 10 de octubre de 2006

Intermedio nefasto (más nargal, maintenat en interfaz)


Te odio, claro que te odio. Te odio porque sí. Te odio por cómo vistes y por cómo andas. Te odio por tu forma de hablar. Y no solo por eso, es que te odio por acostarte con mi mujer. Te odio por insultarme delante de ella. Te odio por despedirme del trabajo sin ningún motivo, quitandome mi seguro médico. Te odio por irrumpir en mi casa de buenas a primeras y regalarle ropa a mi hija que tan si quiera necesita. Te odio por partirme la nariz de un puñetazo, ayer mismo. Pero sobre todo, por lo que más te odio es porque te quiero más a que a nada en este mundo. TE AMO

Leo en letras que chocan contra el gong y mientras todo en el lado oriental se desvanece en cuestión de minutos. La tierra cae por ambos lados de la ventana a doce metros de la acera. La última mujer de la calle cae al suelo derramando un frasco cerca del circulo que conecta directamente con las entrañas de la gigante esfera rodante. El silencio se apodera de tus labios que a balbuceos pide ayuda. Has olvidado los idiomas, tu cuerpo pretende, pero has olvidado. En la escena solo se escucha un susurro que proviene de una, a otra, a otra y a la última de las cuatro esquinas.

Me pides ayuda, ahora. Ahora cierro los ojos, estoy cansado, tengo sueño... No es el momento, de verdad.



Aoki Takamasa & Tujiko Noriko - Alien
Aoki Takamasa & Tujiko Noriko - Nolicom