domingo, 19 de diciembre de 2010

Del 'indie' andaluz a este blog

Llevo desde el 23 de noviembre con el meñique fracturado. He ido a clase y copiado apuntes sin demasiado problema. He fregado los platos, puesto lavadoras y tendido la ropa, hecho la cama y hasta me he tomado alguna que otra copilla. Y el meñique no me ha supuesto ningún obstáculo. Sin embargo para la entrada de hoy sí que noto que la ausencia de dedo me está lastrando. Será que lo que vengo a contar es importante.

En primer lugar me gustaría ejecutar una sencilla declaración de intenciones. Soy consciente del reducido alcance de este emplazamiento cibernético, pero poco me importa, voy a aprovecharlo igual para hablar de alguien a quien conozco de toda la vida y al que el reconocimiento profesional le está llegando de forma unívoca.

Me estoy refiriendo al músico y productor Raúl Pérez. El pasado lunes día 13 el diario El País publicó un reportaje que llevaba por título De la saeta al ‘indie’ andaluz. Se trata de un monográfico sobre su persona en el que se le reconoce como uno de los mayores productores del panorama alternativo andaluz. Además me consta que el mes que viene se emitirá un extracto de la entrevista de 3 horas que, cámara al hombro, le realizó recientemente el periodista Jon Sistiaga. Según me ha comentado él personalmente la entrevista se enmarca en REC, programa dirigido por dicho periodista y que para la ocasión tendrá como marco la música alternativa.

Raúl Pérez con tan solo 25 años se ha erigido como una de las cabezas visibles del movimiento, y ya es todo un referente. Su estudio, La Mina, está instalado en un confortable chalet del municipio sevillano de Espartinas. Por él han pasado bandas como Pony Bravo, Los Alimentos, Tannhäuser, The Baltic Sea (su banda actual), Montevideo, Las Buenas Noches, Mañana, Eh!, Blacanova, Úrsula, Trisfe, los ya extintos Becerring Brothers (aunque según tengo entendido se están juntando algunos hombres a tocar, seguiremos informando)… y así hasta más de 40 bandas. No se dice ni pronto.

En el reportaje (el cual deberíais leer sin perder un instante) se establecen lazos de parentesco entre su trabajo y el del gran gurú en Andalucía, el señor Paco ‘Loco’. Ni que decir tiene que dichos lazos están más que justificados: ambos gastan un modelo y una filosofía muy cercana. Leyendo más allá encuentro un detalle no poco significativo: Paco dobla en edad a Raúl. El prometedor futuro queda pues ratificado en este simple hecho.

Para mí Raúl es un ejemplo. Su posición actual y su indiscutible futuro resultan de la mezcla de una pasión de toda la vida, una formación adecuada, unos inicios duros, esfuerzo, sacrificio, mucho talento y una indudable cerrazón por alcanzar los objetivos. Él hace lo que más le gusta (lo hace incluso demasiado) y no depende de nadie de quien no quiera depender. Si eso no es suficiente para ser sanamente envidiado, vosotros diréis.

Por si todo esto no fuera suficiente, resulta que albergo un enorme afecto por Mercedes y Juan Carlos, los verdaderos autores que firman la obra.

De Juan Carlos recuerdo sobremanera el cuarto de pintura que tenía en el piso de alquiler en el que vivían hasta hace no mucho. Recuerdo pasar de pequeño por él, ver un lienzo en proceso de creación y reconocer el inconfundible olor a pintura fresca. Ese olor me cautiva desde entonces. También recuerdo aquella mezcla con cola, agua y papel con la que en carnaval él, mi padre y Juanjo (tres tíos que se ganan la vida atendiendo a discapacitados físicos) fabricaban máscaras de narices inverosímiles. Todo aquello era lo más parecido a la obra de un artista que yo jamás había visto. Ahora, con el tiempo, pienso que probablemente mi pueril impresión estaba fundamentada en que realmente lo sea.

Y de Mercedes qué puedo decir. Cada vez que nos cruzamos y hablamos en mis escapadas a Pozoblanco noto que el afecto es recíproco. Sus ojos la delatan. Soy consciente de que las personas tendemos a creer que el tiempo hace el olvido, que cuando crecemos creamos nuestro mundo sin tener en cuenta a los que nos han hecho llegar a él. Pero yo no puedo olvidarme de ella. Muy al contrario, le reservo un lugar privilegiado en mi memoria. Jamás olvido que ella tiene gran parte de culpa en el hecho de que yo esté hoy aquí. Qué se puede decir de alguien que te ha visto levantar palmos del suelo desde que te cambiaba los pañales…

No me gustaría pasar por alto a su hermano Carlos, al cual si bien no conozco en profundidad por una importante diferencia de edad, me consta que anda desarrollando una importante labor con chavales jóvenes y problemáticos.

En cuanto a la felicitación personal, la he perpetrado esta misma mañana. No hemos podido hablar mucho porque el deber le ha llamado pronto, pero con la amabilidad que le caracteriza me ha trasladado sus agradecimientos. Me ha comentado que, a pesar de lo apretada que tiene la agenda va a lograr escaparse para pasar el 25 en Pozoblanco. También ha apuntado que Las Buenas Noches, los cuales deben estar en estos mismos instantes en los que escribo grabando en La Mina, van a sonar más a ‘banda’ en su nuevo disco. Visto lo visto no está la cosa como para perdérselo...

Hoy para despedirme os dejo con una canción de la primera banda de Raúl (y otros amigos), Tweilitch, la cual dejó el mejor puñado de canciones hechas en Pozoblanco hasta la fecha. Ya sonó hace varios años en este blog el Buenos Pensamientos, su más famosa grabación. Hoy os traigo El Equilibrista, en un directo del verano de 2005 para el festival DES-Concierto.



Aunque no te haga la menor falta, Raúl, que tengas mucha fortuna.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un cuento chino

Tengo un profesor este año el cual posee una peculiar visión de la teoría de la Gestalt. Al menos yo la considero así, porque básicamente me entero menos que la sorda que vive al lado de los Salesianos (por cierto, gran divertimento infantil la puerta de su casa).

La cuestión es que además de prácticas semanales que hay que hacer en clase, la participación activa en el campus virtual y la realización de cuestionarios, el tipo nos pide también que le expliquemos de forma individual y por escrito cada una de las preguntas de los cuestionarios. Teniendo en cuenta que cada cuestionario son 10 preguntas y hay un total de 16 cuestionarios las ecuaciones son fáciles y redondas: 160 preguntas.

El problema no es tener esta cantidad ingente de trabajo sino que, rizando el rizo, él tiene que darte por superada cada una de las 160 preguntas. Si no él mismo se encarga de hacerte llegar un correo correctivo acompañado de un descriptivo a la par que imperativo “rehacer”.

Para que os hagáis idea de dónde pone el baremo este hombre os diré que llevo respondidas 13 preguntas y me ha puesto “rehacer” en todas menos en una o ninguna.

Podréis decir que soy un vago, que no entiendo bien sus explicaciones, que no pongo suficiente interés en contestar, que no me documento adecuadamente… Podréis decir lo que os salga de los cojones, pero que ahí estamos todos igual. Así que no metáis tanto el dedito en la llaga, que sois mucho vosotros de meter el dedito (automensaje: 23/11/10, fractura con desplazamiento de la última falange del meñique derecho).

Ahora bien, existe un foro anónimo de la asignatura donde unos cuantos salvajes se dedican a escribir proposiciones indecentes (y falsas según me han informado), mientras el profesor se dedica a borrar mensajes como un loco. Eso sí, el tío coge luego y los cuelga en el histórico de la asignatura. En el fondo es un cachondo.

Y… ¿a que no sabéis quién ha perpetrado el siguiente mensaje?

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UN CUENTO CHINO
Se dice que una vez, hace muchos años, hubo un alumno brillante de Erasmus Mundo que logró un hito digno de entrar en los libros de historia. Este alumno natural de Shaoshan se llamaba Mao Zedong, y firmó en España un logro reservado solo a unos pocos.

Según cuenta la leyenda Mao, en una tarde de locura extrema, envió una pregunta de los cuestionarios a su profesor de Movimientos Literarios -Don Julián Ávila- y, contra todo pronóstico, en el mensaje con el que le contestó no aparecía ni una sola vez ni la palabra “rehacer” ni ningún calificativo sinónimo que se le pareciese.

Después de esto nuestro querido amigo Mao se creció y al volver a su país lió la de Dios es Cristo, pero esa es otra historia que hoy no acontece.

Claro está, esto es no es más que una leyenda y no queda más que como una mera narrativa ficticia para la mitología de la Universidad Complutense.

Es más, hay un dicho popular según el cual Don Julián solo conoce dos tipos de calificaciones: "rehacer" y "no enviada".

Así que chicos, cuando tras treinta minutos de duro trabajo aplicando con delicadeza lo que creéis que habéis aprendido en clase no alcancéis a lograr más que un desmotivador "rehacer", no os vengáis abajo. Muy al contrario, sonreíd y sed felices pues habréis logrado la nota más alta en la ponderación humana de Don Julián: al fin y al cabo eso del aprobado no es más que 'un cuento chino'.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Bar La Granja, parada obligada


Llevo probablemente alrededor de un año queriendo abordar este tema. Aprovechando que mañana voy a repetir una vez más mi trayecto más recurrente de los últimos cinco años os hablaré de un lugar que va a quedar irremediablemente grabado en mi memoria para siempre.

Existe un pueblo no muy grande en la frontera entre las provincias de Toledo y Ciudad Real (aunque perteneciente a esta última) que responde al nombre de Fuente el Fresno. En dicho municipio, pegado a la carretera, emerge un bar-restaurante llamado La Granja.


Resulta que este establecimiento es el elegido por la compañía AISA (o quien coño tome estas decisiones) para que la línea Madrid-Pozoblanco haga parada. Así pues os podéis imaginar que después de tanto viaje haya hueco en mi memoria para él.

Supongo es un bar de carretera como cualquier otro: por fuera encontrarás sus típicas sillas y mesas verdes de Heineken y sus servilleteros de IceTea, y por dentro sillas y mesas de madera, una máquina de bingo, una expendedora, una de tabaco, cuartos de baño, una barra y, cómo no, un rinconcito reservado para la venta de productos típicos de la zona.

Este último es uno de los que más me llama la atención. Está situado justo a la derecha de la entrada y se compone por una pequeña barra refrigerante y una estantería. Se venden dulces de muchos tipos (miguelitos, perrunas…) y, por supuesto, los Quesos Apolonio. Me llama mucho la atención esta marca, pues la casta que tiene la presencia del Agüelo Apolonio en el envasado es absolutamente inapelable. Solo hay que echarle un ojo a la fotografía.


Recuerdo que Manolo, un conductor de la línea ya jubilado, en una ocasión me impartió una lección magistral sobre las diferentes tipologías de Quesos Apolonio y también cuál era el que más le gustaba a su mujer para cenar.

Aunque él lo desconoce le tengo un gran aprecio a Manolo. En una ocasión tuve un viaje particularmente solitario. Nos montamos en Madrid yo y una pareja. En Puertollano se montaron un par de mujeres. Al llegar a Torrecampo bajaron los cuatro y nos quedamos solos Manolo y yo. En el trayecto de Torrecampo a Pozoblanco me contó entre otras cosas la de aquella vez que le echó cojones y, con ayuda de unos parches, dejó definitivamente el tabaco. Y yo que lo recordaré siempre.

Allá donde camine, que todo le marche a pedir de boca Don Manuel.

Por último compartir con vosotros un secreto. Si en alguna ocasión paráis en La Granja y entráis en el cuarto de baño olisquead con intensidad: es el único cuarto de baño del mundo en el que, inexplicablemente, siempre huele a gusanitos.

Hasta mañana.