martes, 12 de octubre de 2010

'Movimiento' en la siesta tonta

Hoy he recuperado el cable de mi cámara de fotos. Quedaría yo como un hipócrita si, después haberme excusado con su ausencia de la sequía creativa (de la que obviamente no tenía la culpa), en su vuelta no hubiera hecho algo de provecho. Lo cierto es que no sé si el resultado es de provecho, pero es un resultado.

Como suele ser pertinente tras un más que aceptable almuerzo ha llegado el tiempo de la siesta. Pero mi siesta de hoy no ha sido una siesta al uso. Ha sido una 'siesta tonta', es decir, una siesta que no lo es tanto. La siesta tonta ocupa el mismo espacio temporal del sesteo cotidiano pero, en lugar de dormir, se hace cualquier otra cosa.

Momento perfecto para colocar mi cámara en el centro del huracán.

El resultado ha sido 'Movimiento', el cortometraje que, corto y perezoso, he rodado hoy durante la siesta tonta. Está protagonizado por el móvil que me compré la semana pasada (uno de estos que puedes catapultar contra el suelo en un momento de locura extrema sin apenas consecuencias morales, físicas o éticas) y coprotagonizado por 'La Hermandad', una novela de John Grisham en edición de bolsillo que aún no sé si recomendaros.



Se os echaba de menos.

Un abrazo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cadena de silencio

Llevaba casi un mes apartado del blog. Podría decir que he tenido una agenda apretada o que estaba esperando a asentarme en el nuevo curso para retomarlo. Podría incluso añadir que me he dejado el cable de la cámara de fotos a más de trescientos kilómetros de distancia y que este hecho tampoco ayuda. Pero, aunque no os diría ninguna mentira, lo cierto es que nunca dejo de escribir aquí por gusto y si esto ocurre es simple y llanamente por impotencia.

Me ocurre con frecuencia que incubo en mí mismo una cadena de silencio. Ella me impide escribir al mismo tiempo que, cuando lo consigue, se retroalimenta y crece. Para mí es ya una importante lucha interna. Desde que la considero tal he ganado alguna batalla, pero aun así estoy lejos de ganar esta guerra.

Por suerte a veces consigo esquivarla, aunque no siempre en los mejores momentos. Como este mismo. En estos instantes debería estar durmiendo. Me acosté sobre las doce con vistas a estar descansado mañana en mi primer día de clase y es ya más de la una. Pero tras dar varios giros entre las sábanas y otros tantos más en mi cabeza, he visto el momento de romper esta cadena de silencio.

Puede que sea un signo indicativo, un conato previo al inicio del nuevo curso que sirva para marcar un nuevo rumbo. Yo solo espero no defraudarme a mí mismo.

Buenas noches a todos.