jueves, 19 de mayo de 2011

Dead mum walking

Cuando le dije al doctor que si podía ayudarme con lo de mi madre él me dijo que yo seguía fuera de sintonía. Salí algo decepcionado de su despacho, pero no tenía tiempo de lamentarme pues debía prepararme. Aquella noche teníamos fiesta de pelucas en el pasillo central. Todo el mundo estaba ansioso por comprobar si el predicador lograría su objetivo. Ya sabéis, el predicador que andaba buscando a Dios.

Griffin había muerto hacía un par de días. El predicador dijo que debíamos hacer una fiesta en su honor, y que si lo hacíamos él podría encontrarse con Dios. Su palabra era lo único importante que teníamos allí, la única posibilidad de que disponíamos para llamar la atención de Dios y preguntarle por qué estábamos encerrados. Así que todos nos volcamos en organizar una fiesta de pelucas. Pero no fue nada sencillo pues para conseguirlo tuvimos que dar esquinazo a las enfermeras.

Aquí las enfermeras no se llevan muy bien entre sí. Da la impresión de que siempre estén compitiendo por ver quién de ellas tiene más estilo al caminar. Ellas van siempre a la moda, en una especie de concurso por convertirse en el centro de atención. Quien gana se lo lleva todo. La que pierde no vuelve a verse por aquí.

Cuando llegó la noche todo el mundo parecía estar especialmente excitado. Una extraña música que yo no sabía muy bien de dónde había salido sonaba en el pasillo, al tiempo que un grupo espeso y heterogéneo de personas se movía entre los sonidos. Sin embargo el predicador no parecía estar satisfecho con el desarrollo de los hechos. Caminaba desesperado de un lado al otro del pasillo con timbre nervioso. Cuando no pudo más cruzó una de las puertas y marchó hacia su habitación. En el momento en el que el predicador se retiró me percaté de un detalle que, al parecer, al predicador se le había pasado por alto: Dios estaba en la pista de baile.

Me acerqué muy pausadamente hasta la posición en la que Dios se encontraba. Aunque no lo pareciera, Dios ya me había visto. Cuando estuve a pocos centímetros acercó sus labios a mi oído y, entre aquella música tan extraña, logré discernir el mensaje de aquel susurro.

—Una madre muerta caminando sobre el mar, y el resto de su familia vaga en barcos de oro. Una madre muerta vestida con una chaqueta metálica que suena como una campana. Varios monstruos aterradores duermen en tu cama cada noche —me dijo.

Dios volvió a incorporarse y se me quedó mirando a los ojos al tiempo que iniciaba de nuevo el movimiento al ritmo de la música. Yo me quedé pensativo durante unos segundos. Sin dejar de bailar, Dios metió sus manos en los bolsillos y extendió hacia mí un trozo de papel y un lápiz. Yo los recogí y, antes de devolvérselo, escribí el siguiente mensaje: “Mamá, ve a tomar un buen café y sonríe”.

Después de eso me alejé pidiendo que alguien chocase mi mano.

sábado, 7 de mayo de 2011

El documentalismo va a llegar

Esta noche he soñado con aquella vez que, en primero de carrera, el profesor de Documentación Informativa me tuvo en su despacho desenrollando varias decenas de carteles de una exposición, al tiempo que los colocaba en una de las mesas para que no estuviesen curvos al día siguiente. Todo esto mientras él estaba en la cafetería de los profesores comiendo en paz y concordia.

En mi sueño el profesor M. R. se comía un potaje y cuando volvía, en lugar de pagar la novatada, yo le pegaba una paliza sobre la pila de carteles desenrollados como si supiera de Kick Boxing, ensañándome a rodillazos con su estómago hasta que los garbanzos salían por el orificio bucal como si de un chorrito de de la fuente de Marcos Redondo se tratase (cuyas iniciales, curiosamente, coinciden con las del profesor en cuestión).

Así pues como podréis suponer me he levantado con el espíritu documentalista en plena efervescencia. Ni corto ni perezoso he husmeado en el disco duro de mi ordenador, escudriñando archivos de gran valor y antiguedad. Me he soprendido al comprobar los vetustos registros que he sido capaz de encontrar. Sin ir más lejos, los que hoy me dispongo a compartir con vosotros datan ni más ni menos que del verano pasado.

Tres son los vídeos que en el día de hoy verán la luz de Youtube (si le das pronunciación anglosajona hace rima). Fueron rodados en julio de 2010 durante el transcurso de las vacaciones que disfrutamos yo y mis huestes bajo el mecenazgo de Rafael Lorenzo alias "El Falo".

En el primero arriesgué la integridad de mi cámara para captar una las partidas de "Uno Equis Dos" más emocionantes que se hayan podido ver en el último mes. Después de que esta partida tuviera lugar varios de los jugadores encontraron su verdadera vocación en la vida, y hoy militan en la División de Honor Española de "Uno Equis Dos", la cual no existe.



El segundo tiene como protagonista al barítono tarugo apodado como "El Chumy", ejecutando una impecable imitación del ya ex-presidente del Fútbol Club Barcelona y confesor de Josep Maria del Niu, Juan Lapuerta.



Y finalmente una nueva imitación a cargo de Juanba y Chumy. El objeto de la imitación en este caso es de todo un clásico de Pozoblanco, grande en el mundo entero y mejor persona, conocido popularmente como "El Popy". A dicha imitación le sigue una demostración de clase y estilo de la mano del famoso 'Baile del gogó' patentado por Falo y acompañado por su mejor discípulo, Chumy.



Esperemos que en este verano que pronto dará comienzo nuestros traseros vuelvan a rozarse con fina arena, y nuestras faces sean golpeadas con el suave soplo de la brisa marina.

Qué menos.