sábado, 21 de agosto de 2010

El porqué de... 'un título que marcó la historia'

Ha pasado algún tiempo ya, pero el espíritu sigue tan vivo como el primer día. En las navidades de 2008 Arroyo Arroya Producciones perpetró una de sus más ambiciosas creaciones. Entre ‘El niño de la voz celestial’ (Juanba), ‘El mago de los teclados direccionales’ (Xarly Flow) y ‘El Paco de Lucía del Algarrobillo’ (servidor) compusimos el ya himno "40 años cagando sangre", ayudados como no podía ser de otra forma por el mejor equipo técnico de toda la provincia de Córdoba.

Ahora en el verano de 2010, más de año y medio después, el tema sigue estando en lo más alto del panorama de Las Siete Villas. Su impacto en la escena social y musical ha superado con creces las espectativas de sus creadores. La mayor parte de los jóvenes conocen la tonada. Me han contado que el tema se ha interpretado en los locales de moda de Pozoblanco y alrededores. Incluso he llegado a escuchar que, en aparente contradicción, hasta las pandillas más canis llevan la canción en sus terminales móviles.

Hoy me gustaría aprovecharme de la tesitura y explicar algunos de los entresijos de la canción. Son muchas las personas que se me han acercado en este año y medio preguntando por el porqué del título. Es evidente que existe una clara disonancia entre un título tan obviamente escatológico y el contenido del tema, que poco tiene que ver con lo que previsiblemente se espera de un título así.

Puede que me bailen los detalles (y aquí los corregiré si alguno de mis congéneres goza de mejor memoria que este olvidadizo zagal), pero sí que conozco en profundidad el fondo mismo de la cuestión.

El caso es que todo comenzó cierto viernes o sábado cualquiera en el que uno de los miembros de mi pandilla alegó un problema de almorranas anales para no darlo todo en el fin de semana. Todavía faltaban unos siete meses para que 'El Gran Castilla' acuñase el término “pestecilla”, así que el rencor hacia esta persona fue creciendo sin ninguna vía de escape posible. Ninguna, salvo la composición de un buen temita navideño, obviamente. Además, como deberíais saber a estas alturas, este de las almorranas es motivo más que suficiente para que la maquinaria de Arroyo Arroya se ponga en marcha rumbo a una nueva creación.

Esa fue nuestra verdadera motivación inicial.

Con todo esto despejamos nuestras agendas y nos dimos cita una vez más en los ostentosos estudios Arroyo Arroya. Guitarra en mano, y con la punta del lápiz más afilada que nunca nos sumergimos en la composición del tema. Pero cuando empezaron a sonar los primeros acordes un azote de humanidad recorrió nuestras personas y decidimos indultar al pilaresco miembro de nuestra compaña. A pesar de ello creímos que no carecería de jocosidad el amilanarlo a través del título (lo que a la postre se ratificó cuando en unas declaraciones el individuo en cuestión afirmó: "Illo, cuando vi el título dije 'esta va para mí como la hostia'").

Llegados a este punto queda clara la procedencia del "cagando sangre" pero, ¿de dónde salen los '40 años'? No podría explicarse sin antes realizar una ligera puntualización. Si no completamente, el grueso de la canción fue compuesta con anterioridad a la fijación del título. Así podemos enteder que los ’40 años’ no son más que un yerro de los ensayos, en los que llegado el momento donde Juanba debía entonar ’40 pavos’ se marcó un absurdo ’40 años’.

Y esto así, nos hizo gracia.

Pero probablemente aún os quede al menos una importante duda. ¿Por qué nos viene este simpático mozalbete después de año y medio con esta curiosa a la par que impertinente explicación? Cuando escuchen lo que les tengo que decir entenderán la pertinencia y todo quedará en curiosa salvedad.

Señoras, señores, tengo el honor de presentarles el primer documento audiovisual oficial que recoge "40 años cagando sangre" en riguroso directo, entonado por sus tres creadores originales y acompañados por la genial banda de la que son miembros el maestro Antonio Bautista, el genio David del Rey y la dotada dupla de sangre Herres Mayúsucula y Minúscula.



¡Avanti con la guaracha!

martes, 3 de agosto de 2010

20 años sin FUERZA ni IDENTIDAD.

El texto de la entrada de hoy lo escribí para un número extraordinario de Fanzine con motivo de la vigésima edición del festival Popzoblanco. Fue repartido el pasado viernes 30 de julio en el emplazamiento donde tuvo lugar dicho evento. Si queréis echarle un ojo al folleto completo podéis descargarlo HACIENDO CLICK AQUÍ.

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El Popzoblanco cumple con esta edición su segunda década de vida. Veinte años han servido para muchas cosas: romper con la monotonía veraniega del Valle de los Pedroches, llenar nuestras noches de momentos inolvidables y, sobre todo, traer a nuestro pueblo música diferente. No se han de menospreciar estos logros, pero siendo francos hemos de reconocer que para lo que no han servido estos veinte años ha sido para que el Popzoblanco logre tener FUERZA e IDENTIDAD.

Todo festival con una mínima ambición necesita tener una IDENTIDAD propia que proporcione una línea sobre la que ir creciendo edición tras edición. Conforme un festival avanza sobre esta línea, respetando su propia identidad, va ganando la FUERZA para ser importante, admirable y respetable.

La falta de FUERZA e IDENTIDAD que sufre el Popzoblanco está originada por el modelo de organización del evento. No es mi intención por tanto señalar supuestos culpables. Lejos de ello mi interés es analizar el presente para poder mirar al futuro sin caer en los errores del pasado.

El Popzoblanco actualmente está organizado por la Concejalía de Juventud. El máximo responsable por tanto es el concejal, es decir, un cargo público por el que van pasando diferentes personas en función del resultado de determinados procesos políticos (elecciones, cesaciones, cambios en las asignaciones de gobierno...). Procesos que evidentemente resultan ajenos al festival. Así pues la persona sobre la que recae la responsabilidad de organizar el evento no tiene que compartir la idea de su predecesor, y puede entender el festival a su manera, gustándole más o gustándole menos. Y es legítimo que dentro de este modelo organizativo esto sea así, porque será sobre esta persona sobre la que recaigan en última instancia los halagos o las críticas. Siendo así, uno puede ver en el Popzoblanco una oportunidad donde otro sólo ve un problema.

Esto supone necesariamente una barrera endémica al crecimiento que impide generar FUERZA e IDENTIDAD. El modelo organizativo actual es una peligrosa trampa en la que te puedes enzarzar si crees que el festival puede de esta forma crecer y evolucionar, pues todos los esfuerzos que realices no servirán para otra cosa que acabar volviendo cada año a la casilla de salida.

Puede que en ciertas ocasiones hayamos infravalorado las carencias del modelo. Puede que el amor ciego por el Popzoblanco nos haya hecho creer que cada año iba a ser “El Gran Año”. Puede que haya sido justo eso lo que haya propiciado que hayamos aceptado que nuestras ideas se hayan visto recortadas una y otra vez hasta quedar completamente desdibujadas. A pesar de todo seguimos creyendo en ellas, y nuestras ganas de trabajar siguen intactas. Pero hay algo que sí que nos queda meridianamente claro: para que esto funcione el modelo organizativo tiene que cambiar.

Mucho me temo que el Popzoblanco se encuentra ya muy debilitado por los zarandeos que ha sufrido. Por eso creo que ha llegado el momento de dejar paso a nuevos proyectos y sobre todo a nuevos responsables. Porque somos los pozoalbenses personas con iniciativa y es Pozoblanco un marco ideal donde plasmarlas todas ellas.

Por todo eso, y porque seguimos creyendo que “El Gran Año” está aún por llegar.