Continuó.
lunes, 26 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
Cuando la naturaleza te da la espalda

Ocurrió hace unos meses en un país muy lejano.
Iba yo con un grupo de individuos muy peculiar atravesando una grieta de naturaleza sobre una superficie íntegramente urbana. Todo se había vuelto en nuestra contra: el cielo era gris, el frío arreciaba y la gente hablaba raro. Incluso tuvimos que sobrevivir al mordaz ataque de los patos locos (continuará...).
Cuando creíamos que nada podía ir peor, la naturaleza nos dio la espalda.
Iba yo con un grupo de individuos muy peculiar atravesando una grieta de naturaleza sobre una superficie íntegramente urbana. Todo se había vuelto en nuestra contra: el cielo era gris, el frío arreciaba y la gente hablaba raro. Incluso tuvimos que sobrevivir al mordaz ataque de los patos locos (continuará...).
Cuando creíamos que nada podía ir peor, la naturaleza nos dio la espalda.
lunes, 19 de abril de 2010
Ojos rotos

Esta tarde he tenido entrenamiento y para volver he cogido el autobús. Suelo hacerlo todo el año, pero especialmente en primavera, pues el agujero del Metro es absolutamente indeseable cuando los rayos del sol colorean las calles.
Mientras estaba sentado leyendo un libro de encargo se ha montado al autobús una señora. Con una apresurada mirada he calculado que la mujer tendría unos cuarenta años. Iba elegantemente vestida, pero a la vez muy sencilla. Arreglada, muy digna. Y entre sus manos un bastón blanco.
Si no hubiera sido por este detalle jamás habría vaticinado que la mujer era invidente pues, libres de cualquier telón translúcido, brillaban en su rostro dos ojos verdes absolutamente preciosos.
Unos ojos hermosos que, tristemente, estaban averiados y no cumplían su encomienda.
Lo cierto es que no se me ocurre mucho más que decir, pero pienso que mientras dure el recuerdo me detendré un segundo a reflexionar sobre lo bello que es aquello que veo.
jueves, 15 de abril de 2010
Adornar recibidores
Muy buenas a todos. Soy consciente de que he dejado en barbecho el blog de un tiempo a esta parte, pero todo tiene su explicación. Los que me conocéis sabéis de mi devoción por la semana santa, y claro, toda la semana costaleando cristos para arriba y para abajo merece un periodo de descanso y reflexión. Soy mucho yo de eso.Hoy os traigo en imagen un recibidor por el que paso a menudo. A mí de por si nunca me llamó la atención, pero al parecer no le ocurre igual a todo el mundo. Y es que, como podéis comprobar, el recibidor está adornado.
Pues bien, hay ciertas personas que ven con malos ojos este tipo de prácticas. Les resulta un derroche inútil y casi ofensivo el gastar dinero comunitario en adornar las zonas comunes, cuando ese dinero bien se podría gastar en cosas más importantes, e incluso no llegar a gastarse.
Esto supone claramente un nuevo criterio de división del ser humano: los que están a favor de adornar los recibidores y los que están en contra. A mí personalmente me ha resultado curioso el hecho de que haya personas que, no sólo muestren indiferencia hacia este hecho, sino que se muestren manifiestamente en contra. Un peculiar dilema ético, como el lucir diamantes muriendo niños de inanición, hasta hace poco desconocido por mí.
Y vosotros qué, ¿estáis a favor o en contra de adornar recibidores?
lunes, 5 de abril de 2010
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