
David acudía al parque con los amigos. Le gusta sentarse con ellos a criticar a cada uno que pasaba, ya no solo porque los defectos de los transeuntes fueran dignos de mención, si no más bien por matar el tiempo, olvidarse de lo demás y cebar su amistad. A David le gusta ordenar los libros de menor a mayor tamaño. A David no le gusta no encontrar su monedero. A David le gusta salir a la calle e imaginar movimientos entre los edificios. David detesta los formatos de programas de televisión copiados. A David le gustaría dormir bocarriba, pero le resulta imposible y duerme de lado. David acude a los locales solo si ve en sus amigos ánimos para pasar de todo lo demás. A David le gustan las chicas morenas. David no va a ver cuadros de flamenco, él prefiere el teatro o el cine español. David necesita hacer ejercicio diario, pero no siempre lo consigue. A David le gusta la gelatina, pero no la tarta de queso. A David no le llama la atención ni la playa ni el campo, David se preocupa por la compañía. David no lleva reloj. David no está preparado para las situaciones a las que todo el mundo está preparado, no siente como el resto, se desenvuelve mejor cuando todo es extraño porque esas situaciones las imagina a diario. David nunca está solo, o actúa como si nunca lo estuviera. David no sale todos los días porque cree que eso crea la monotonía, por eso los fines de semana no se queda en casa.
Volvía a casa tras una noche de Viernes. Se despidió de sus rostros conocidos hacía un rato y su estado era de soledad transitoria. Su boca buscaba refugio en el cuello del abrigo. La noche era la típica de la semana invernal que atravesaba la ciudad. Sus ojos observaban el suelo. Caminaba mientras pensaba en que no pensaba nada, y caminaba, caminaba. Un ruidito le hizo desviar su mirada unos centrímetros y estos le ofrecieron una imagen que no esperaba. Laura, recostada en un portal y escuchando como crujía su motor.
- Ey, ¿qué haces aquí?
Laura sueña. Laura es buena estudiante desde que era una niña. Laura escucha una música que todas sus amigas odian. A Laura no le gusta la propaganda del buzón. Laura disfruta trepando al tejado para ver las estrellas. Laura no se lleva bien con el vecino de al lado. A Laura le encanta recorrer su casa dando saltos Y bailando. Laura odia que se aprovechen de su mejor amigo. Laura tiene una cámara de fotos, y su habitación repleta de ellas. Laura rompe una almohada al mes. Laura nunca sube la compra que su madre espera que suba, ella es independiente. Laura siempre tiene hambre. Laura ha dado clases de danza. Laura no soporta a su profesor de Historia. Laura se siente incomprendida entre sus amigas, pero no puede vivir sin ellas. Laura se cae trescientas veces cada vez que baja al parque por andar en equilibrio sobre el borde de los jardines. Laura desaparece todos los jueves de 16:12AM a 16:47AM, nadie sabe que en realidad va a visitar a su abuela. A Laura le gusta comer solo un yogourt de postre en las cenas. Laura nunca come carne, ella es vegetariana. A Laura le gusta mirar el reloj de la estación de autobuses. Laura detesta pasar la la noche en vela mirando la oscuridad por culpa de un mosquito, porque Laura odia a los mosquitos. Laura ordena su habitación solo por obligación. Laura a veces corre por las calles sin motivo. Laura odia las bicicletas. A Laura le gusta escaparse cuando las cosas no pintan bien.
- Me apetecía alejarme un poco de...
- ¿Qué ha pasado?
- Nada, en serio, no importa. ¿Qué tal tu noche?
- No ha estado mal. No te veo bien.
- Es que bueno, necesitaba pensar un poco, dejar volar un poco la mente...
- ¿Puedo hacer algo por tí?
- Que no tonto, si seguro que ya mañana se me pasa.
- Me da palo verte mal y no hacer nada.
- En serio, no te preocupes...
- ...quédate a dormir.
Enmudecieron. Ella levantó la vista, la que hasta entonces quedaba en sus zapatos, para mirarle a los ojos. Se levantó y sacudió su pantalón. Subieron las escaleras del piso sin mediar palabra.
A la mañana siguiente Laura se marchó sin despedirse. Desde aquella noche ninguno de los dos volvió a tener noticias del otro, jamás.

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