
“No paro de pensar en alguien que no conozco, y del que no guardo un solo recuerdo. Yo lo llamo futuro.”
Tu sombra proyectada en la acera por la luz de la farola, rellenando los huecos que quedan entre baldosa y baldosa. Se alarga, se encoje. Ese eres tú, el único que a estas horas sigue a tu lado.
Piensas que los días pasan, y te has esforzado en estar distraído. La compañía fue grata últimamente, pero vuelves a estar solo, y no puedes remediar que esa sensación surja de la nada, porque no es nada la soledad.
"Me preguntaron una vez: '¿Quién es la persona que más ha influido en tu vida?'. La respuesta fue sencilla: '¿Quién? Por suerte el mismo que toma todas mis decisiones, yo mismo'."
Pero mañana será otro día, un día que no ha llegado y del que no guardo un solo recuerdo. Son días por llegar, nada en cuestión. De todas formas, ¿de qué vale un día pasado? A fin de cuentas no paran de censurar el presente con aquello de la experiencia...
En cualquier caso, has recurrido una vez más a lo de siempre. Has vuelto a coger el teléfono en mitad de la noche para llamar a donde no hay nadie que te encoja el corazón. Has vuelto a remontar de forma más o menos satisfactoria la noche. La has utilizado, la has tratado mal, te aprovechaste a tu antojo de ella. Ese es, y no otro, el estilo egocéntrico que te caracteriza.
Uno de esos días, ni bueno ni malo, un día raro, un día tonto.
“Acostumbro a decirme que todo lo bueno fue concebido como tal, y que por lo tanto, no necesito convencerte de ello.”

1 comentario:
como dirian los tuyos, Shiwaaaa shiwaaaa huu-uu-uu!
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