lunes, 15 de diciembre de 2008

Este será el reconocido

La verdad es que no supe muy bien cómo llegar. O eso, o lo supe toda mi vida. Es cierto que alguna indicación difusa creí seguir, pero aún hoy no lo tengo del todo claro. El caso es que lo encontré y, esta vez si, era tal y como yo me esperaba. Todo fluía a un margen de error ínfimo al comparar con lo que había dibujado en mi cabeza. Supongo que no fue el mejor momento de mi vida, pero si uno que recordaré siempre. Me sentí de puta madre.

En cualquier caso, no estaba todo hecho. Había que seguir adelante, pues haberlo encontrado no suponía otra cosa que una innumerable cantidad de posibilidades abiertas ante mi. Estaba cagado, los nervios apenas me dejaban moverme, pero a la vez era cojonudamente emocionante.

Es fácil pensar que habrán intuido de lo que hablo. En efecto, ahora sabeis por qué cuando me cruzo con alguno de vosotros girais la cabeza... ¡oh yeah!

2 comentarios:

Mazinger dijo...

Primo Larry, yo tampoco sé muy bien cómo supiste llegar anoche a tu lugar de destino.

Lo dicho, esos resbaladizos bordillos de las aceras no son saludables para los tobillos...

Un saludo Pellejo!

Anónimo dijo...

Ohtiah qué ferpa...