
Versión “puff, mira el tochaco que se ha marcado el carapolla este... bah, ya lo leo otro día con más tiempo”
¿Sabéis una cosa que me toca los cojones? Los listillos de segundo que se cogen optativas de tercero. ¿De qué vas panoli? Son gente despreciable.-----
Muy buenas a todos.
Sí, soy consciente de la secadera mental a la que os tengo acostumbrados últimamente, pido disculpas por ello.
Lo cierto es que, aunque no he dicho nada, desde un tiempo a esta parte mi vida se ha topado con un nudo anímico, casi crónico y supracorporal. Dicho nudo ha hostigado progresivamente mi ser, destruyendo cada iniciativa productiva germinada desde el alma rebelde incandescente que porto. La identidad de la fuente de esta barricada moral, hasta el día de hoy, ha permanecido en el anonimato. Pero ella no contaba con uno de los poderes puros más potentes de la naturaleza: el del dios Sol. Así, el primer rayo de luz de la mañana ha sacudido mi tórax en pos de una lucidez no propia de la persona a la que desde la natividad vengo representando.
Y es que, según este razonamiento, existe una subespecie humana que me trae el mismo aprecio que sestear con un matojo de ortigas en la zona gallumbera. TOPEXMA es el foco del problema. No ellos en sí (que también), sino más bien la creación del término, o al menos saber de su existencia. Reconozco que como nombre es más bien mojónico, pero cumple su cometido, lo que para mí es más que suficiente.
Comencemos la explicación.
En primer lugar hablaré sobre el origen de la nomenclatura. El grupo TOPEXMA es el acrónimo resultante de “Tocadores de Pelotas en Exámenes y Matriculaciones”. Fin del origen de la nomenclatura.
En segundo lugar me gustaría reseñar el hecho de que, a pesar de haber sufrido a los TOPEXMA durante toda mi etapa estudiantil, existe un claro desencadenante del tocamiento huevil, el cual se extiende hasta nuestros días. El evento al que hago referencia no es otro que los exámenes de Selectividad. Supongo que todos los que habeis pasado por esta prueba os topasteis con ellos, aunque en el momento no fueseis conscientes (yo tampoco lo era). Recuerdo que esta gente se caracterizaba por tener un profundo conocimiento de las partes de las que constaba cada examen, su respectiva puntuación, la temática asociada a cada una de las preguntas, una estudiada planificación sobre qué preguntas iban a responder, cómo iban a hacerlo, la puntuación que sacarían en cada una, la nota aproximada de cada examen y su nota media final. Era como si hubiesen hecho la Selectividad dieciocho millones de veces, y acudiesen cada año por el mero arte de dar por culo.
La selectividad pasó, llegando así al periodo preuniversitario. Este tiempo para ellos supone la realización máxima. Tienden a sufrir de ansiedad, muy similar a la que experimentan los agraciados en la lotería desde que saben de su suerte hasta el momento de cobrar el cheque. A partir de entonces sus vidas se tornan en una monóloga necesidad por informarnos de que, gracias al 5'2 de mierda que sacaron en Selectividad, van a poder estudiar en la Universidad de Jaén la “Diplomatura en Bioquímica Avanzada del Elemento Carótido del Pedo de Lobo”.
Quizá en el paraíso en el que una vez Eva y Adán vivieron un amor limpio alejados del pecado original, los TOPEXMA maduran a la tierna edad de 18 años. Pero en el mundo donde los testículos van colgados como método de refrigeración, el ataque a los vagos de conciencia se intensifica. Por ejemplo, en primero de carrera esta gente mata el aburrimiento matriculándose en optativas de tercero. Tócate la bola Manola, y yo sin tener muy claro aún lo que es una “troncal”. Además se regodean en tu fracaso con frases como: “Nah, si Leopoldo Villegas es buena gente, seguro que la final os aprueba”. Maldito perro con sarna, a todos nos resulta sencillo hablar con un notable pegado en el culo.
Tras mucho deliberar preveo que el término TOPEXMA irá progresivamente desvirtuándose hacia un término menos académico, algo más pragmático del estilo “topodemierda”. Topodemierda está bien, me gusta bastante.
¡Por cierto! Vaya extensión desafortunada la de los archivos de texto del OpenOffice (.odt).

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