Llevaba casi un mes apartado del blog. Podría decir que he tenido una agenda apretada o que estaba esperando a asentarme en el nuevo curso para retomarlo. Podría incluso añadir que me he dejado el cable de la cámara de fotos a más de trescientos kilómetros de distancia y que este hecho tampoco ayuda. Pero, aunque no os diría ninguna mentira, lo cierto es que nunca dejo de escribir aquí por gusto y si esto ocurre es simple y llanamente por impotencia.Me ocurre con frecuencia que incubo en mí mismo una cadena de silencio. Ella me impide escribir al mismo tiempo que, cuando lo consigue, se retroalimenta y crece. Para mí es ya una importante lucha interna. Desde que la considero tal he ganado alguna batalla, pero aun así estoy lejos de ganar esta guerra.
Por suerte a veces consigo esquivarla, aunque no siempre en los mejores momentos. Como este mismo. En estos instantes debería estar durmiendo. Me acosté sobre las doce con vistas a estar descansado mañana en mi primer día de clase y es ya más de la una. Pero tras dar varios giros entre las sábanas y otros tantos más en mi cabeza, he visto el momento de romper esta cadena de silencio.
Puede que sea un signo indicativo, un conato previo al inicio del nuevo curso que sirva para marcar un nuevo rumbo. Yo solo espero no defraudarme a mí mismo.
Buenas noches a todos.

1 comentario:
Se ve que el gato se comió la lengua de más de uno, porque yo acabo de salir de un letargo parecido.
Que nos vaya bien el nuevo (y, en mi caso, espero que último) curso.
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