miércoles, 29 de marzo de 2006

Cuatro trazos sin sentido




Visitando uno de los lugares barriobajeros de Internet me he topado de golpe y porrazo con historias subrealistas de una mente enferma... Por un momento he pensando en qué pasaría si yo, desde aquí, llegase a evolucionar hacia una desvirtuación de la realidad similar. Es más, que llegue a ese estado o no es lo de menos pero... ¿qué podría pensar alguien al leer parrafadas deformadas de una forma tan atroz como la del personaje en cuestión? ¿y si alguien piensa eso de mí? Uh, que miedo, no quiero ni pensarlo. Sinceramente espero que todo esto quede en una moda pasajera o que nadie tenga el valor suficiente como para entrar aquí, leer y luego sacar conclusiones repercutivas.

¡Ay! ¡Los grandes dilemas de la vida! Preguntas extresantes a las cuales no somos capaces de dar respuesta, cosa que nos pone de los nervios y nos lleva al campo de la invención con el objetivo de tapar autoengañándonos las carencias que nos han sido regaladas. ¿Por qué? A mí me parece algo absurdo... Si no somos capaces de hacer algo... no lo hagamos, aceptémoslo y dejemos ya de dar la vara. Así lo haré.

Hoy ese sonido, flojito, me lleva a... a ningún lugar. Viajar de noche. Me desvanezco y amanezco siendo trasnparente. Nistal. Un buen augurio. Un mal primer momento. Una segunda oportunidad y bueno, la comparación no fue acertada pero no me disgusta el resultado...

Prometo que el próximo día contaré la historia de aquel personaje fugaz de redacción de clase... si es que soy capaz de recordar.

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