
La pasada oscuridad viajé a través de la barrera espacio-tiempo del universo y fui a parar a un mundo psicotrópico. Es la segunda vez que recuerdo haber realizado un viaje similar. Recuerdo que aquella primera vez, al entrar en contacto visual con la suma realidad de aquél mundo como si de un hechizo se tratase un frío comenzó a recorrer mi cuerpo desde los pies, avanzando por mi pierna, atravesando mi cintura, acentuándose en mi pecho, extendiendose por mis brazos hasta llegar a completar el recorrido, cuando caí sin conciencia.
Esta segunda vez mis ojos estaban mejor preparados para reencontrarse con aquella realidad paralela. Atravesé levitando las oscuras y atrapantes vias y me reencontré con el portal. El alma que me acompañaba y yo decidimos entonces atravesarlo y entrar por segunda vez en aquella caja de zapatos. Al entrar volví a sentir aquella sensación de frialdad. Esta vez la acepté. La prevención me permitió captar muchos más detalles. La deformación y aquellas extrañas estalactitas de color verde botella le daban un tono deplorable. En aquella caja de zapatos existian multitud de menudos compartimentos donde las almas habitaban encadenadas sin prácticamente poder tener contactos unas con otras debido a la compresión y aquellas delgadas líneas de metacrilato pálido.
Avancé hasta llegar al tercer nivel. Mi alma compañera y yo atravesamos nuevamente otro portal. Las almas que allí encontramos les eran familiares a mi compañera. A pesar de la situación, las almas parecian estar encadenadas de una forma pasiva y permisiva. Giraban en torno a aquél metálico barrote sin práticamente querer huir. Me fijé en unos extraños trazos pictográficos con formas que aparecían sucesivamente en toda la estancia. Caí en la cuenta de que esos dibujos eran los que absorbian la energía vital a las almas y la razón por la cual seguían atadas. A mí prácticamente no me hacía efecto entrar en contacto visual con esos dibujos, así que deduje que quien quiera que los hubise colocado los había personalizado para cada alma… Rercordé haber visto entonces fuera grandes salones, bien cerrados, justo en el paso de trance de las almas, que al pasar parecían absortos. No se, creo que estaban cegados, porque la señal era bien clara. Fue entonces cuando me di cuenta del plan: esos que eran dueños de los grandes salones eran los mismos que sacaban partido a la sumisión de las almas, usando los trazos pictóricos como instrumento, haciendoles pensar que poseen algo cuando claramente aquellos dibujos estaban fabricados de vacío…
Al poco de aparecer la primera luz radiante emprendí el viaje de regreso, volviendo atrás en mis pasos. Me pregunté a mí mismo si en un futuro yo podría llegar a estar atado a mi propia caja de zapatos. No tuve duda de que sí.

2 comentarios:
Un texto que me ha parecido muy subrrealista. Joder que imaginación nene: "dibujos llenos de vacio". Muy bueno dark, un comienzo muy psicotrópico, Jaja. No, en serio, esta muy currado y muy wapo el texto.
He de decir que me has marcado en cierto modo... Una porción de ellos es tuya. Para tí. xD
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