lunes, 19 de marzo de 2007

Lusie y Donna



La luz rojiza teñirá por completo el paisaje. La visión hacia el horizonte quedará borrosa a causa del calor y el asfalto. El pelo de ambas recorrerá las corrientes de viento. El aire contra su piel les hará levitar en tierra. Sobre el automóvil una vieja canción escapará poco a poco del tapizado del descapotable, cruces de miradas cómplices y dos labios darán vía libre a dos sonrisas capaces de derretir el minutero de tu reloj de bolsillo.

LUSIE: Pero el final es siempre el mismo. ¿Acaso tú crees que algo va a cambiar? Hay dos tipos de personas: Los que se preocupan de hacer las cosas bien y los que no pierden el tiempo pensando en las consecuencias y directamente las hacen. Tú y yo sabemos nuestro lugar. La vida no deja de ser otra cosa que un camino de rosas.
DONNA: Tienes razón, la vida es un camino de rosas: Nos pincharemos una y otra vez con sus espinas, aún así nos quedaremos gilipollas mirándola hasta que un día no podamos más, caeremos al suelo y reventaremos. Pero lo peor no es eso, lo peor es que tras esto la hija de puta se marcará con nuestros restos una fotosíntesis, como buena rosa cabrona.
LUSIE: Sabes que yo jamás perdería el tiempo mirando rosas, la vida pone a nuestra disposición un gran número de placeres. Los que disfrutan con las pequeñas cosas como el color de una flor o la forma de una nube en el cielo es que no tienen la suficiente pasta como para acceder a los placeres mayores.
DONNA: Puede que la pasta no nos dé placeres mayores, simplemente nos ciegue en una avaricia que los directores de los grandes almacenes han ido implantando en nosotras a través de anuncios en la tele o malditos folletos de publicidad en el buzón.
LUSIE: ¡Venga Donna! ¿Quieres hacerme creer ahora el royo ese de que el dinero no da la felicidad?
DONNA: No la da.
LUSIE: ¡Venga! No seas hipócrita, ¿ahora resulta que no te gusta el dinero?
DONNA: No me gusta el dinero.
LUSIE: ¿Ah si? ¿Y cómo cojones hubiéramos conseguido este coche sin dinero?
DONNA: Es prestado.
LUSIE: Si, ya lo sé, pero antes alguien tubo que gastarse la pasta y comprarlo. Si no hay pasta no hay coche, y si no hay coche no hay nada que prestar. Me parece una estupidez que digas que no quieres dinero.
DONNA: Yo no he dicho que no quiera dinero, quiero dinero, y cuanto más mejor. Lo que yo he dicho es que no me gusta.
LUSIE: ¿Y cuál es la diferencia?
DONNA: La diferencia es meramente apreciativa. Tú crees que el dinero es bueno y da la felicidad. Yo creo que es una mierda y que en ningún momento la da. Solo es un puto atajo que lleva a una sensación similar, no es felicidad, es parecido y tú lo confundes.
LUSIE: ¿Y eso es lo importante? Es decir, ¿qué más da lo que tú y yo pensemos? Da igual que piense que la droga es buena o mala, si me meto soy una drogadicta igual. Y si el dinero es mi droga prefiero disfrutar de esta sensación todo lo que pueda. Si tú no puedes me compadezco de ti nena.
DONNA: Tampoco he dicho que no disfrute cegada por la avaricia que los directores de los grandes almacenes nos han implantado a través de los anuncios de la tele.
LUSIE: Ves nena, si al final siempre estamos de acuerdo, no entiendo por qué discutimos tanto.
DONNA: Es divertido.
LUSIE: Lo es. Anda, ¿por qué no vas parando? Tengo un hambre de fenómenos.
DONNA: Buena idea, pararemos y compraremos algo con tu sucio dinero, jajaja.


..ESTACIÓN DE SERVICIO A 2.000 m.

..ESTACIÓN DE SERVICIO A 1.000 m.

..ESTACIÓN DE SERVICIO A 500 m.

..ESTACIÓN DE SERVICIO A 250 m.


Aparcaron en la explanada arenosa, justo en frente del cristal en el que unas serigrafías rubricaban la palabra CAFETERÍA.

DONNA: Baja, yo voy a llenar el depósito. Pídeme café cortado y tortitas.
LUSIE: ¿Sirope?
DONNA: Eso, tú ponte como una foca.

Lusie levantó un poco más de polvo hasta que alcanzó la puerta de la cafetería. Pasó y se acercó a la barra para pedir el desayuno. Al tercer bocado de la tostada con crema de cacahuete Donna hizo sonar la puerta. Siete segundos después y tras lanzar una mirada a su derecha conforme caminaba ocupó el lugar que le correspondía, junto a Lusie.

DONNA: Ey, son cómodos estos asientos eh.
LUSIE: Si, no me importaría dormir en ellos. Además, podrías levantarte y pedir el desayuno desde aquí. Sería como si te lo trajesen a la cama.
DONNA: Como se nota que nunca te han traído el desayuno a la cama. Esto sería mucho mejor. En la cama estás más pendiente de que el café no vaya a volcar e inundar tus sábanas que de disfrutar de la mermelada de las tostadas.
LUSIE: Si, la verdad es que hay cosas que debemos dejárselas a los directores de cine. Los desayunos en la cama son una de ellas. Otra sería lo de bajar de un tren en marcha, o la frase "siga a ese taxi".
DONNA: Yo una vez lo hice.
LUSIE: ¿Lo del taxi o lo del tren?
DONNA: Lo del taxi.
LUSIE: Bien, entonces a mí me toca lo del tren.
DONNA: ¿No decías que eso era mejor dejárselo a los directores de cine?
LUSIE: He cambiado de opinión. Soy muy envidiosa y tú has hecho muchas cosas de directores de cine. No voy a ser menos.
DONNA: Si te lanzas desde un tren en marcha no vas a ser menos, serás estúpida.
LUSIE: Tienes razón, la que hace las cosas de directores de cine eres tú. Deberías lanzarte desde un tren en marcha ¿sabes?
DONNA: Quizá lo haga.
LUSIE: Jajaja, oye, ¿qué tal si vamos acabando con esto de una vez?
DONNA: ¿Te refieres a "comprar" algo en la tienda antes de marcharnos?
LUSIE: Me has leído el pensamiento nena.

La luz rojiza tiñe por completo el paisaje. La visión hacia el horizonte queda borrosa a causa del calor y el asfalto. El pelo de ambas recorre las corrientes de viento. El aire contra su piel les hace levitar en tierra. Sobre el automóvil una vieja canción escapa poco a poco del tapizado del descapotable, cruces de miradas cómplices y dos labios dan vía libre a dos sonrisas capaces de derretir el minutero de tu reloj de bolsillo. Donna va al volante, Lusie mira a un lado de la carretera mientras el Sol intenta reflejarse un rato más en sus sunglases. En el asiento de atrás, un pintalabios mal cerrado, el revólver aún caliente y cinco mil en billetes de cincuenta, veinte, diez y cinco dentro del bolso de piel. Ni dos horas hacen falta para que la noche caiga sobre esta tierra árida, pero será demasiado tarde, para entonces ellas ya habrán conseguido su propósito de alojarse por siempre en lo más profundo de tu vida.



Con la colaboración especial de:
APU en el papel de Lusie
OLU en el papel de Donna

1 comentario:

Anónimo dijo...

Has captado al 100% la personalidad de cada una, desde luego, sí, apu es materialista, envidiosa, y vive en una película de dibujos animados, y olu es fría, calculadora, le gusta discutir y vive en una película de miedo. Pero parece que no te has enterado de que no nos gusta el sirope!!! … le echamos vodka a las tortitas… ese vodka de 4 € de mercadona, no te confundas! eso sí da la felicidad!!

Dios… el horizonte queda muy lejos y nuestro propósito es alojarnos tan adentro como tu nos dejes, a grito de: taxi, siga a ese coche!!

P.D. gracias por los nombres de puta barata! Jaja

Lusie & Donna