
Hay días que es mejor no separarse de la sábana. Muy recurrente la afirmación. A esto he de añadir: Si lo haces es imprescindible gastar aguda precisión.
Maldita sea, la historia que traigo para contar no es nada agradable, sobre todo para mí, personaje principal y principal colaterado por los daños del entuerto. Todo ha dado comienzo esta mañana, sobre las 10:00 AM, entre el insoportable ruido del despertador y el sueño aturdidor propiciado por un sopor bibliotecario. Hoy debía ser un día importante, el último día de una semana que desde el martes profetizaba ser un puente psico-espiritual hacia el éxito en la peor época del año para un estudiante. El plan constaba de dos partes: En primer lugar había de acudir a la secretaría de la facultad a recoger una factura de pago (posteriormente me informaría de hasta dónde ascendería exactamente la cifra de la discordia); a continuación debía acudir al aula 512 a realizar el último de los denominados "parciales de Mayo", que son como las "cruces" del mismo mes pero sin flores ni chicas en minifalda, y en lugar de beber cubalibres uno se dedica a rellenar folios con un boli BIC, azul preferiblemente. Creí haber sido precavido el día anterior, dándome una hora de margen entre plan y plan, con lo cual decidí apurar un poco más mi tiempo y darle alas al descanso. A las 11:07 AM el *moi de la historia surcaba ya el suburbano. Poco a poco se iba acercando a su destino, ingenuo él, su destino estaba ya escrito. A las 11:27 el *moi se situó frente al digital y asentó su cabeza para darse cuenta de la catástrofe: La principal cita del día había dado comienzo hacía ya 27 minutos. La catástrofe era ya cognoscible para y conocida por un individuo perdido a veinte metros de la superficie terrestre. Aún así no perdió la fe, y siguió recorriendo el camino mientras su rostro se tornaba en un conglomerado de adjetivos malsonantes y sus labios proferían maldiciones a mil y un demonios (que si me están leyendo, espero no se lo tomen como algo personal). Atravesó el edificio a una velocidad muy cercana a la de la luz a la vista de pintores y libreros. Ascendió hasta la 512 (que como su propio nombre indica no está al lado de la entrada) y entró al aula. Una breve explicación a lo que prosiguió una desesperanza por parte de la gobernanta del lugar me hizo situarme en la primera fila casi sin aliento. Cuando aquel A4 se posó sobre mí el cual contenía las cuestiones propuestas, entendí que mi labor allí había concluido, no quedaba tiempo suficiente como para superar la prueba, aunque todavía podía completar al menos la primera parte del plan.
Y así fue como me levanté creyendo que iba a ser el mejor día de la última semana y salí de la facultad sin examen y con una factura de 659,90 de los nuevos €uros. La verdad es que al salir a la calle sentía que no podía dejarlo estar así, y me percaté al instante de que la Cuenta Corriente sería la primera en sufrir los efectos desvastadotes de aquella mañana del copón. También entendí que el único lugar en el que no me sentiría como un muñeco de trapo con la panza aprisionada por la pistola láser del Phulminator AD-3 en el fondo del baúl de los juguetes sería rodeado de cederrones piromusicales. Así lo pensé y así llegué a la Fnac de Callao. Sabía muy bien qué disco iba a comprar. Lo sabía de sobrada manera. Ascendí a la segunda planta y acudí directamente a la letra adecuada. Allí había unos cuantos ejemplares de lo que esperaba fuera la confirmación de la apuesta por mi caballo ganador. De momento solo compraría uno. Bajé, aboné y abandoné.
En la calle de nuevo, y de nuevo camino del suburbano, esta vez con un pedazo de plástico transportado en una bolsa de polietileno (material totalmente reciclable ya que su destrucción por incineración no libera gases nocivos ni sustancias corrosivas). A la salida una amable señora me sostuvo la puerta. Subí los primeros escalones y me percaté de que, por enésima vez, estaba lloviendo (¿¡¿qué coño le pasa a esta ciudad?!?). Pensé por un instante en mi Andalucía natal, saqué el paraguas y me dispuse a humedecer los agujeros de las zapatillas, y por proyección los calcetines.
Cuando llegué a casa no había nadie. Dejé todo lo que llevaba en las manos en la habitación 02. Me acerqué a la cocina para prepararme algo de comer. A causa del momento me reservé mis mejores recetas y opté por la primera cosa que pillé del espacioso (más como antónimo de relleno que como sinónimo de amplio) frigorífico. De vuelta a la habitación 02 cerré la puerta y bajé la persiana. El CD estaba sobre la tabla del armario que acostumbro a usar a modo de mesa. Era como si una distancia insalvable nos separase. Eran las 3:30 PM de un viernes y ahí estaba yo, sentado frente al CD, mirándolo en silencio.
No me atreví a escucharlo. Cuando supe que no iba a reproducirlo me acerqué al portátil e hice sonar un antiguo disco propiedad intelectual de dos hermanas que acostumbro a poner cuando siento que algo me falta (en este caso un examen) y que hace ya más de un año desarrolló una labor de vital importancia y por la cual recibió un veto de varios meses. Volví entonces al lugar desde el que jamás debí haber despegado: las sábanas azules. Intenté perder la conciencia un rato, pero sabía que el objeto circular que reposaba a escasos centímetros de mí no iba a permitírmelo. El par de hermanas dejó de hacer música allá sobre las 4:23 PM. Me incorporé un momento, sabiendo que la escucha de la nueva adquisición era rotundamente inesquivable. Aun así todavía no era el momento. Volví a tumbarme y me dediqué a observar el trozo de tela que cuelga del techo de la habitación 02. Pasé así un rato, inmóvil. A las 5:01 PM volví en pie: había llegado el momento. Una tapa se destapó, algo se descolgó, un libro se abrió y al rato la habitación 02 se inundó con la melodía: Que empiece el viaje ya…
Desde aquí os hablo, con la melodía al cuello en la habitación 02, sin luz, con sonido. Sin examen.
* Galicismo consecuencia de que una vez tuve una novia francesa.

3 comentarios:
Volviendo al refranero popular una vez más,....hay más exámenes que perros descalzos. Te lo dice uno, que ha hecho tantos exámenes como no hechos en otras tantas de miles de ocasiones xD,...a la próxima saldrá jostias !
óigame, usted tiene mucho gracejo..
error en disco es común, pero será de coleccionista en poco tiempo y aumentará precio.
óigame, eso es bueno, sin duda.
lesbiano.
anda alvaro a mi tmpc se me olvida tu mal dia xk no m devolviste la hoja del examen jeje
stamos en cuen si neceitas algo peganos un toke
besetesssssssssssssss
Publicar un comentario