
Cuatro, tres dos, uno... es tu hora de moverte. La física del mundo entero funcionó como un engranaje perfecto, como piezas de un rompecabezas que encajan de forma irreprensible. Una progresión numérica acercándose peligrosamente a cero.
Y vuelta a empezar.
Creo que balbuceé una lista negra, creo que tu equipo ocupaba el primer lugar. Todavía recuerdo mi promesa de contarte el resto, pero creo que el resto está por fabricar. Me siento capaz de realizarlo, estoy bien armado y no veo un solo impedimento, porque cuando ríes, dios mío, cuando ríes las soluciones se dibujan solas.
Ahora se qué función desarrolla el periodo noctámbulo ilustrado acotado como sueño, porque ellos ya no importan, no son más que otro step más: Se para tenerlos al lado de quién se originaron.
Apaga las luces, dicen que la oscuridad potencia el resto de sentidos hasta llegar a la sobrehumanidad. Sentirlo de forma sobrehumana, ¿quien podría desear otra cosa? Aquí es donde todo acaba, cuando todo acaba una vez más. Es simple cuestión de tiempo, saber la forma de esperar. Yo elegí la mía.
Cuatro, tres, dos, uno... es tu hora de moverte.

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