jueves, 1 de noviembre de 2007

De cabrones está el mundo lleno


La gente es aprovechada, vividora, mentirosa por naturaleza. Pues no saben nada. No importa cual lisado esté el personaje en cuestión, aquí prima la picaresca, y la cabronía, casi más esta última.

Acabo de salir del metro, y he pasado por delante del loco sicótico que hace la sobremesa sentado en las escaleras de la boca. El tío dedica la mayor parte del día a mantener largas conversaciones, sin fin aparente, con su amigo (o amigos, no sabría decir) imaginario. Pues bien, coge el tío loco y me alarga la mano en plan: “¿Me aflojas unos euros muchacho, que estoy más loco que una puta cabra?". Pidiendo cuartos el tío, ¡para eso si que distingues las formas materiales de los entes etéreos! ¡Eh! ¡Cabrón! ¡Gasta algo de casta y pule los detalles de tu farsa, amigo!

No confíes nada más que en tu pene, es el único que jamás te dará por detrás, que dice el otro.

1 comentario:

EL CONCERTINO dijo...

Yo jamás me fiaría de un pene; ni siquiera del que de mí pende.