lunes, 14 de abril de 2008

Vello cabello


En el tren, aún semiaturdido por el sueño. De pronto a dos palmos un asiento queda libre. Me acerco sin que la vida me vaya en ello, pero, cruel destino, confluyo en el intento con otro joven matutino. Espero unos segundos para ver su reacción, pero al parecer abandona la conquista y se acomoda de pie. ¿Quién soy yo para judgar su decisión? De menester será que me recueste en el asiento. Desde una nueva perspectiva, empiezo a examinar al muchacho. Lleva gafas, y un peinado digamos intrigante. Continuo observando su cabellera hasta que puedo extraer mis propias conclusiones. No se si conocer mi opinión entra dentro de sus anhelos, ni qué puede reportarle, pero me gusta que la gente tenga un abanico amplio de posibilidades:

- Oye perdona, tienes pelo de calvo en potencia.
- ¿Qué?
- Que tienes pelo de calvo en potencia.
- ¿Eh?
- Si, que no te veo fuertes las raíces, se te va a caer, aunque intentes taparlo ya te noto alguna entrada. Pronto serás calvo.

Al parecer no le ha sentado nada bien el comentario. No entiendo la reacción, no le he dicho nada que ya él no supiera. Mejor que yo debe conocer el tipo de pelo que le cuelga de la perola. ¿Le molesta no tener un pelo sano y fuerte? ¿Ser un calvo en potencia? ¿Que los demás nos percatemos de que es un calvo en potencia?

De pronto siento que un descomunal peso aprisiona mi brazo izquierdo, el cual de momento y por breve lapso de tiempo sigue apoyado en el reposabrazos del asiento. Giro la cabeza y descubro que una pareja de gran envergadura acaba de sentarse a mi izquierda. Concretamente el yunkebrazo que me corta la circulación es propiedad de la rubenesca fémina. Y no crean que soy un desvergonzado, yo respeto a las gordas, pero una cosa es ser gorda y otra muy distinta ser una ballena, cuestión de tonelaje. En breve ya obtengo las primeras obviedades:

- Disculpe señora, ser obesa mórbida no le da derecho a dejarse bigote. La cera es igualmente efectiva para pieles grasientas.

Efectivamente, en estos instantes el novio del portaviones está ahostiándome.

Conclusión: La gente en general se amarra a la hipocresía como a un clavo ardiendo, y esto es mera concepción natural. Que el mentir es mal es una idea traicioneramente infundada en nuestra etapa educacional, un concepto que lejos de educar, nos aleja de la sabiduría y nos hace crédulos, estúpidos, domesticables y en definitiva, deshechos humanos. Cogiendo distancia yo diría que no existe mentira mala, si no el error del mal mentir. Si tus mentiras no fructifican es porque no has logrado darle la forma apropiada, la verdad a medias que todos quieren escuchar. Alimentar el ser con palabras vacías, esa es la máxima aspiración humana.

Quizá mi labio esté partido y roto esté mi pómulo, pero tras esta escarmentada experiencia me siento en posición de enunciar rotundo, alto y claro: Seres del mundo, este dolor que siento en mi ser me hace más real de lo que ninguno podáis imaginar.

2 comentarios:

Mazinger dijo...

Jajajaja, malditas gordas con bigote y 20 pliegues en la barriga que se creen las amas de la discoteca...


Por cierto, prefiero ser un calvo en potencia que un tio potencialmente calvo.

Un saludo

EL CONCERTINO dijo...

Por la corredera pulula habitualmente una abuela con una perilla canosa de tres pares de pelotas,...

A lo que he de añadir que el otro día acercose una gorda por mi derecha bibliotequil y me puso más cachondo que un perro,...en ese preciso instante pensé: q razón tenías Matías. (sí, es ese matías en el que estás pensando ahora mismo)