lunes, 12 de mayo de 2008

Mundo vacío, mundo completo


El primer día me robó un instante.

El segundo día algo por lo que soñar.

El siguiente una camiseta y unos pantalones. Se hizo con mis ojos una noche, se hizo con el primer directo y un coche. Tras dos picotazos de avispa, me robó un examen en Septiembre.

El siguiente se quedó la banda estrella, también los teloneros. Se quedó la vuelta a casa. Se quedó mi mejor chapa.

El siguiente con los labios y el espejo. Robó la mesa escritorio, el armario, la cama, la fotografía y todo el dormitorio. Suya fue la copa, suya mi ropa.

El siguiente la ducha y el bombo de la ropa sucia. Me arrancó al panadero y sus bocadillos a euro y medio. Me quitó la puerta de casa, el parque, algunas calles.

El siguiente fueron tres estrellas, un camino de tierra y una vieja ermita. Suyos los cafés en la facultad, suyos los menús en la facultad. Se quedó el frío y el calor, el amarillo y el rojo, los perros, los tiburones, la noche y el día, lo seco y lo húmedo, mar, montaña, alto y bajo, lejos o cerca.

Me robó los trenes, las nubes, las marquesinas, los yogures de frutas, la gente con prisa, los grandes almacenes, la vitamina C, los kioscos de prensa, la luz de las lámparas, las cinco y cuarto, una sala a oscuras, el dulce de leche, el ruido del televisor, las niñas pequeñas, el cálido aire de las noches de verano, las rejas del campo de fútbol, los edificios antiguos de piedra, los extranjeros, los enchufes a la corriente, la lluvia, las hojas de los árboles, los huesos de manzana, mi propio nombre, los momentos en los que estoy tranquilo, el momento antes de quedarme dormido...

Voluntad me falta para irlo recuperando, nada de ello ya me pertenece, y seguiré perdiendo cuando vuelvas, porque jamás hubo olvido más potente que el causado por tu presencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

He llegado por casuaidad y me quedo para siempre. te robo esta entrada.