Hoy ha nevado en Madrid. A la mayoría de las personas les apasiona la nieve. He de confesar que aunque no la odie, no despierta en mí un especial interés. Considero que la nieve es un elemento agradable a la vista, pero que ofrece una precaria funcionalidad. Qué se le va a hacer, crecí con un tono moreno de piel, y sin lugar a dudas, no hay cosa que más me guste que freír huevos sobre el lóbulo de mi magmática oreja mientras tomo el fresco sobre el "batior", a ser posible en el Agosto de un año cualesquier.Volviendo al día de hoy, era previsible que a consecuencia de la estampa Osleña, Oslarí, Oslense o como diablos sea el adjetivo que hace referencia a la capital de Noruega, haya pasado de ir a clase. Más concretamente, me he levantado a eso de las 11 de la mañana. Amanecer pasada la mitad de la mañana implicaba dos cosas: La primera que era demasiado tarde para ir a la facultad; la segunda que aún estaba a tiempo de acudir a la fase regional del Yohann&Müller.
Como supongo que no todos tendréis constancia, doy paso a la explicación. Yohann&Müller es el segundo certamen de microrelatos más prestigioso de Europa. Se desarrolla en tres fases: Regional, Nacional y Europea. El evento está organizado por la Gesellschaft Umrißlinie, y esta que acontece es la doceava edición.
Hoy ha tenido lugar la final regional de la Zonenzentrum Spanien (zona centro de España) en Madrid. Desde hace días se venía anunciando una elevada participación de literatos. Todos buscan defender el máximo galardón, el cual será otorgado en la Bibliothek Eingeborener dessen München (Biblioteca Nacional de Munich).
Pero eso será otro cantar.
Como venía diciendo, ahí estaba yo, más descansado que el Jurado en día festivo, plantándole cara a la blanca mañana. A las doce menos once minutos me encontraba frente al Edificio Palacio de la Prensa, escenario escogido para llevar a cabo la selección de los mejores microrelatadores de la zona.
La verdad es que el Edificio Palacio de la Prensa es un lugar con encanto. Fue levantado en 1929, en cuya fecha se erigió como el edificio más alto de la capital, y la segunda más grande de España. Son 14 plantas repartidas sobre sus 60 metros de altura. Tampoco sé mucho más del lugar, simplemente que dentro hay muchas salas.
Una vez en el interior del edificio y la sala correctas, he tomado asiento a la espera de que algún iluminado animase la mañana con una buena dosis de genialidad en dimensiones diminutas. He de admitir que al principio no me encontraba excesivamente a gusto, pues esta tendencia continua de la gente de aquí a la pose ha vuelto a hacer acto de presencia de mano de la nevada. Es curioso, aquí la gente más demodé es la gente que mayor ahínco pone en aparentar lo que no es. Manías personales a parte, la genialidad se hizo de rogar, pero aún así creo que valió la pena. Tras una larga e inútil introducción, un señor de impoluta presencia ha entonado los cinco microrelatos que tendrán la suerte de disputar la final nacional. Por suerte, llevaba el bolígrafo de apuntar la compra en el bolsillo, y un folio doblado (si, el de la compra también), así que he podido anotarlos.
5º PREMIO: “Debí haberme dado cuenta de que no éramos la misma persona. Ahora que fluyes cascada abajo solo puedo decirte que lo siento en lo más profundo de mi corazón.”
4º PREMIO: “Esposa mía, acepto a regañadientes que no quieras besarme, pero rayar "cerdo impotente" en el capó de mi Audi lo veo excesivo.”
3º PREMIO: “¡Qué lugar tan extraño! Nada de luz y húmedo a la par que confortable. Aprovecharé para echar un cosconcete antes de que me desvelen los jugos gástricos de la ballena...”
2º PREMIO: “Os hemos hecho más altos, más fuertes. Os cambiamos el color de pelo y el color de los ojos. Os quitamos y os pusimos pelo. Lo único que no pudimos es haceros más inteligentes. Dadnos tiempo, joder.”
1º PREMIO: “Yo ayer tenía pene. Sin lugar a dudas, esta es la resaca más desconcertante que he tenido en mi vida.”
Maravilloso. El próximo año me pensaré muy seriamente mi participación.

2 comentarios:
¿Esos son los títulos o los microrelatos en sí?
Los microrrelatos en sí.
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