viernes, 17 de abril de 2009

Emilio

Hoy me he acordado de Emilio. Emilio era un chaval que conocí de pequeño, con 9 o 10 años. Él y yo no llegamos a intimar excesivamente, pero al tratarse de un chico extrovertido, por aquellos entonces todos teníamos conciencia de quién era. Emilio era algo mayor que yo, un par de años, quizá tres. En tan corta edad una distancia de este tipo es más que suficiente para formar parte de ambientes diferentes. Si lo conocí fue porque ambos pertenecíamos a ese círculo de gente con cierta afinidad por el tenis. Creo que él no era tarugo, pero la única escuela de tenis del valle era la de mi pueblo, por lo que confluían en ella muchos chicos de los alrededores. Los mayores recuerdos que tengo de él son de un campus de tenis veraniego en el que ambos tomamos parte. Resaltaría de Emilio el continuo estado de broma, le encantaba hacer reír a los demás con sus payasadas. Recuerdo en concreto una anécdota que contó en el gimnasio del polideportivo acerca de una atleta anciana que, según él, en cierta ocasión le ganó corriendo. También recuerdo haber coincidido con él en (creo) el antiguo Torneo de Feria que organizaba el Club de Tenis, supongo que ambos andaríamos por allí colaborando recogiendo pelotas, llevando los marcadores o cualquier otra cosa por el estilo.

Una mañana mi padre me dijo que Emilio había muerto. Al parecer tuvo un accidente de tráfico en el que no hubo supervivientes. El Torneo de Feria a partir de entonces pasó a celebrarse en memorial a Emilio. No recuerdo sus apellidos, ni recuerdo a sus padres. No recuerdo si tenía hermanos, ni dónde vivía concretamente. Pero hoy he rescatado durante un instante su figura, desdibujada por el paso del tiempo, la cual estará siempre para mí inevitablemente unida unas implacables ganas de vivir.

1 comentario:

María Erre que Erre dijo...

Amigo, menuda pseudo-serendipia. Yo recordé a Emilio días atras.

Recuerdo el motivador cariño que me mostraba y el "continuo estado de broma", y su sonrisa.

Chapó por este post.

Tschüsiii!