
El día en que se terminan los exámenes es un día de cambio, de relajación, de paz interior. No sé si compensa el mes y medio de sentimiento de culpabilidad (porque siempre se puede hacer un poco más...), pero desde luego terminar es como quitarte un gran peso de encima. Aprovechando la tesitura, voy a quedarme a gusto del todo.
Llevo toda mi vida escondiendo algo que hoy me gustaría hacer público de una vez por todas. Desde pequeñito hay un rasgo de mi personalidad que sólo muestro cuando estoy en casa, alejado de las personas mundanas.
Y es que señores, yo… hablo solo. Ya lo he dicho. Es cierto, cuando estoy (o creo estar) solo en casa me lío a cascar. Puedo hablar de casi cualquier tema: política, web 2.0, cubalibres, sardinas en espeto, Juan Dixon… Es como el que canta en la ducha, pero sin entonar, sin ritmo y sin ducha. Como hacer radio pero sin micros, antenas ni radioyentes. Puedo llegar a imaginarme en casi cualquier contexto, y lo importante, el hecho que me lleva a escribir esta entrada, es que expreso mis pensamientos EN VOZ ALTA. Como un puto zumbao.
No me consta que haya muchas personas que hagan esto. Los individuos al uso cuando no hay nadie con quien hablar se callan. Créanme cuando les digo que yo ese concepto lo entiendo perfectamente. Es más, me parece normal, razonable y recomendable. Lo mío es de raros, de sonados totales. Lleváis razón, pero aún así yo me destapo.
Tan sólo quiero matizar un detalle. Yo hablo solo, no converso. No escucho voces en mi cabeza ni creo estar en compañía de seres imperceptibles al resto de los mortales. Dentro de mi pequeño jugueteo puedo simular en alguna ocasión la figura de un entrevistador, pero aún así soy consciente de que me hallo (o creo hallarme) completamente solo. Por tanto mis charlas son, tanto física como conceptualmente, única y exclusivamente unidireccionales.
Ale, ya sabéis de mi calaña.
Me siento liberado.

1 comentario:
Tú lo que tienes es sobredosis de exámenes colega. Sal esta noche y pégate una buena fiesta con su consecuente borrachera.
Un saludo viejo.
Publicar un comentario