Muy buenas a todos. Soy consciente de que he dejado en barbecho el blog de un tiempo a esta parte, pero todo tiene su explicación. Los que me conocéis sabéis de mi devoción por la semana santa, y claro, toda la semana costaleando cristos para arriba y para abajo merece un periodo de descanso y reflexión. Soy mucho yo de eso.Hoy os traigo en imagen un recibidor por el que paso a menudo. A mí de por si nunca me llamó la atención, pero al parecer no le ocurre igual a todo el mundo. Y es que, como podéis comprobar, el recibidor está adornado.
Pues bien, hay ciertas personas que ven con malos ojos este tipo de prácticas. Les resulta un derroche inútil y casi ofensivo el gastar dinero comunitario en adornar las zonas comunes, cuando ese dinero bien se podría gastar en cosas más importantes, e incluso no llegar a gastarse.
Esto supone claramente un nuevo criterio de división del ser humano: los que están a favor de adornar los recibidores y los que están en contra. A mí personalmente me ha resultado curioso el hecho de que haya personas que, no sólo muestren indiferencia hacia este hecho, sino que se muestren manifiestamente en contra. Un peculiar dilema ético, como el lucir diamantes muriendo niños de inanición, hasta hace poco desconocido por mí.
Y vosotros qué, ¿estáis a favor o en contra de adornar recibidores?

1 comentario:
Yo particularmente, cuando me recibe un recibidor con su adornaje, me siento como en casa...no es lo mismo recibir a una persona humana con cara de rastrojo que con buena cara. Lo suyo sería q los recibidores fueran una especie de estructura cilíndrica giratoria, y según el caso, aparecieran adornados, o no, en atención a el calado del personaje que se adentre en el propio recibidor.
Publicar un comentario