domingo, 16 de mayo de 2010

Helena o el mar del verano


La traca final estudiantil ha llegado. Vuelven las interminables horas dando cabezazos en la biblioteca, los alucinantes hallazgos del lado lúdico de los bolígrafos, las obligatorias a la par que reconfortantes lecturas comprensivas del Marca, los necesarios descansos de mínimo tres cuartos de hora para recomponerse de tamaño desgaste intelectual…

Hace un par de días me encontraba yo inmerso en uno de estos descansos. Anduve recorriendo varios estantes de libros de la biblioteca de mi barrio, revisando algún que otro ejemplar con intención de sacarlo. Realmente más que interés en sacar ningún libro lo que tenía era interés en perder el tiempo, pero de una forma docta, que luego eso hace mella en el cargo de conciencia. Pero bueno, ya puestos en situación procuré centrar la búsqueda en localizar alguno pequeñito, pues dada la apretada vorágine que supone en mi vida la próxima semana mejor no embarcarme en una lectura contrareloj.

Al final me decanté por este libro.



Se trata de uno de los libros más pequeños que he visto en mucho tiempo. Tiene menos envergadura que mi mano y apenas llega a las ochenta y siete páginas. Es uno de esos libros que adornan la estadística de la cultura de uno, para poder vacilar a la postre en la disco. Incluso la bibliotecaria dijo eso de "si no te da tiempo a leerlo en quince días ven por aquí y te ampliamos el plazo" en un tono de lo más chusco.

Pero lo que realmente me decantó por la lectura de la obra en cuestión no fue su tamaño, sino la reseña biográfica que la editorial hizo del autor.


En un primer vistazo podríamos decir que la reseña es escueta, como el libro. Pero yo, que soy mucho de leer entre líneas, he llegado a la conclusión de que hay algo más. Observo un cierto aire de resentimiento y/o falta de tiempo. Puede que me equivoque, pero yo creo que está escrita desde el rencor hacia su autor.

Si analizamos pormenorizadamente los datos aportados por el cuasi telegrama cabría distinguir:
- Nombre del autor.
- Fecha y lugar de nacimiento.
- Formación académica.
- Carrera profesional.
- Obra literaria.
- Fecha de defunción.

Seis líneas para seis datos. Cien por cien efectividad, cero por ciento cariño. En mi imaginación el verdadero mensaje que el creador de la reseña quería mandar es el siguiente: «Observad al miserable este, que en setenta y ocho años sólo se dignó a escribir varias obras de teatro de lo más despreciables y este libro de mierda, que además es corto. Y no porque no supiera, qué va qué va, que el tío tenía estudios y todo. Menudo desgraciao».

Es sólo una suposición, pero mi teoría es que el autor de tan ramplona reseña biográfica es un heredero directo.

En lo que a mí respecta, en solidaridad con Julián Ayesta finalmente saqué el libro.

He de decir que está bastante bonito.

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