domingo, 26 de octubre de 2008

Sonic's Free Valley

Hoy la vida me ha dado una nueva lección, y además como más le gusta darlas: Un momento cualquiera de no se sabe muy bien qué día.

Señores... LA LAVADORA HA DESTEÑIDO. La jodida camiseta del Pedroche's Free Valley, en un metafórico a la par que puteante gesto, ha llenado la impoluta estampa del Goo de un revolucionario color rojo. Jimeno, cómo me la has jugado cabrón...

Han sido dos bonitos años. Todo iba sobre ruedas, la tostadora tostaba, la ducha limpiaba, la luz iluminaba. Pero hoy la lavadora se ha excedido en sus funciones. He jugado a ser el dios de las microfibras, desafiando sin respeto a las leyes de la pigmentografía y el modismo. No he reparado en consecuencias, he sido un joven temerario mal avenido, confiando en una suerte que bastante tregua me ha otorgado.

No sé si mejores, pero el tiempo nos hace sabios.

martes, 21 de octubre de 2008

El Puto Loco, El Acuchillador (I)

Amigos, la historia que acontece es una vieja leyenda que solía contarse desde tiempos inmemoriales en los aledaños del pueblo escocés de Durnnes. El cuento relataba los desdenes de un monstruo de aspecto horripilante, con rostro desfigurado y alimentado a base de carne humana. Se usaba principalmente para condicionar la conducta de los niños acerca de aquellos comportamientos que los adultos creían inadecuados, usando la figura del monstruo como castigo a dichas formas de conducta. A día de hoy todavía se desconocen muchos datos sobre la génesis de la leyenda. Partiendo de la fecha, a pesar de que no se ha conseguido establecer con exactitud, la mayor parte de los estudios concluyen que tuvo un gran arraigo allá en la Alta Edad Media. Su autor es completamente desconocido, aunque la intuición nos hace pensar que pudiera ser algún iluminado juglar de la época. En cuanto a la existencia real, algunos creen que el monstruo pudo ser algún ser huraño con malformaciones, otros que es mera ficción. Lo que sí es verdad es que la leyenda se ha ganado el interés de historiadores, escritores, sociólogos y personajes ilustres en general del mundo de la cultura universal.

Un caso a resaltar es el de Steve Alba. En 1988 el genial cineasta realizó un intento de llevar la cultura popular de Durnnes a la gran pantalla. Durante ocho meses, Alba estuvo deambulando por los parajes a los que la leyenda hacía referencia, finalizando en la confección de un genial guión cinematográfico. Los pocos que tuvieron acceso a aquella primera versión dicen que, a pesar de que la extensión quizá excedía los límites del largometraje natural, el material desgajaba una historia tan perfectamente trabada que solo el propio monstruo sería capaz de crearla igual. Lamentablemente, por aquellos entonces estaba en pleno auge la crisis del cine británico de finales de los 90. Tras varios portazos, esa primera versión no llegó a materializarse, mermándose la ambición inicial que carburaba el proyecto. A ello siguieron varios intentos más, que comportaron hasta 9 nuevas actualizaciones de la creación inicial. Pero no tuvo éxito. El propio Alba comentaba que "a día de hoy, mi obra maestra está guardada en más de setenta productoras repartidas a lo largo y ancho de toda bretaña, para el uso y disfrute de los ácaros y demás musarañas".

No me cabe la menor duda de que el tiempo llevará a la obra de Alba a la gloria del cine. Y es por eso que hoy me enorgullezco del papel que me toca desempeñar, como principal homenageador del trabajo del cineasta escocés. Steve Alba, al igual que los grandes, "tu mundo cobrará vida a título postumo". Ironías de la vida.

Que comience así pues el relato de "El Puto Loco, El Acuchillador".


Capítulo 1: En aquel bombo por cabeza o de cómo las termitas resbalaban calentitas.
Era una tranquila noche otoñal. El ruido del televisor únicamente era interrumpido entre corte y corte publicitario por el azotar del viento contra las hojas de los árboles caducifolios. En la calle solo se apreciaba un baño amarillento arrojado por las farolas que ya se habían establecido como las protagonistas de la noche. Todo parecía en calma, a la espera de que el Sol levantase a la ciudad y reiterase de nuevo ese ciclo empapado de locura al que muchos llaman rutina. De pronto, el suelo del segundo izquierda comenzó a temblar. Los habitantes del cubículo se miraron perplejos, y sin esbozar una palabra, fueron escudriñando lo que la propia intuición se esmeraba en comunicarles. No iba la locura a esperar al alba. De pronto, un fugaz sonido eléctrico estalló en la habitación: Era el timbre. El más valiente de los tres se levantó sin titubeos de su aposento, encarando la puerta de la entrada con vigor. Obvió la mirilla, dejando caer su mano sobre el pomo para que la madera se girase en torno a las bisagras. Un tipo de aspecto tosco y ojos inyectados en sangre asomaba al otro lado. Era él, sin duda, "El Puto Loco, El Acuchillador". Lo que sobrevino bien queda marcado en mi memoria:
- Buenas noches, qué pas...
- ¡Me cago en la puta! ¡Me tenéis hasta los cojones ya con los putos muebles!
- ¡Pero qué muebles!
- Que sí cojones, ¡qué estáis ahí moviendo los muebles y no son horas!
- Pero si estamos aquí tranquilamente viendo la tele...
- ¡Una polla! Mira chaval, ¡a ver si dejáis de hacer ruido!
- Pero que te digo que no estamos haciendo ruido, que estamos viendo la tele.
- ¡Que no me toques los cojones! ¡Y no me chulees!
- ¿Te estoy chuleando acaso?
- ¡Mira que te acuchillo eh! ¡¡Que te acuchillo!!
- Uy la hostia...
- Mira chaval, como volváis a hacer ruido, subo y... ¡¡subo y os acuchillo a los tres!!
- Que sí, que sí.

Sobrecojedor testimonio.

Así nació la nomenclatura, sobra establecer los lazos entre ella y la propia leyenda. Roza la estupidez el grado explícito de los que en mala hora se vieron abocados a cruzarse en su camino, y obligados por ende a colocarle un apelativo que lo diferenciase del resto de los mortales (o no, sepa M.J.).

Terrorífico amigos.

[CONTINUARÁ...]

miércoles, 8 de octubre de 2008

El cantaor del parque

La línea que separa al pobre drogadicto y al genio incomprendido es muy delgada guapetones. Y aclaro, pobre monetariamente hablando, no pobre de espíritu. A la manteca. No cualquier individuo de aspecto desgarbado que apeste a vino tinto Alipende es un deshecho social. Es más, si te lo ves cantando una de estas canciones digamos... inéditas, muy probablemente se trate de algo más. Porque vamos a ver, ¿alguien conoce las canciones que cantan estos mendas? A eso lo llamo yo ser un melómano de cojones. Además, al igual que los grandes genios, están alejados de la hipocresía clasista, producto de las más retorcidas pulsiones de un sistema corrupto hasta las trancas. Así podrás verlos portando una indumentaria 'standart' o 'más normal que la madre que parió'. Y barbita. Y cara afable. Y biceps con más betas el cañón del Colorado.

En cualquier caso, a esto es a lo que yo llamo "estar hecho un buen artista".

sábado, 27 de septiembre de 2008

Bajo cuerda


Esta noche voy a salir a por tí; no me apetece pero voy a salir. De hoy no pasa, hoy pongo fin; de todo lo que has dicho te vas a arrepentir.

Después de todo, no se está tan mal en el infierno.

domingo, 17 de agosto de 2008

Sucedió un domingo


“No paro de pensar en alguien que no conozco, y del que no guardo un solo recuerdo. Yo lo llamo futuro.”

Caminas hasta casa, te plantas justo en la entrada a tu calle mientras suena la enésima versión del Louie Louie, pero decides girar, andando sin rumbo aparente: es uno de esos días. Uno de esos días, ni bueno ni malo, un día raro, un día tonto.

Tu sombra proyectada en la acera por la luz de la farola, rellenando los huecos que quedan entre baldosa y baldosa. Se alarga, se encoje. Ese eres tú, el único que a estas horas sigue a tu lado.

Piensas que los días pasan, y te has esforzado en estar distraído. La compañía fue grata últimamente, pero vuelves a estar solo, y no puedes remediar que esa sensación surja de la nada, porque no es nada la soledad.

"Me preguntaron una vez: '¿Quién es la persona que más ha influido en tu vida?'. La respuesta fue sencilla: '¿Quién? Por suerte el mismo que toma todas mis decisiones, yo mismo'."

Mañana espera un nuevo viaje. No sé por qué, pero suena alentador. Mañana me enfrento cara a cara con la situación, y sigo acercándome a eso que no paro de buscar, pero que tampoco sé a ciencia cierta de qué se trata. Será un buen día, no tengo duda.

Pero mañana será otro día, un día que no ha llegado y del que no guardo un solo recuerdo. Son días por llegar, nada en cuestión. De todas formas, ¿de qué vale un día pasado? A fin de cuentas no paran de censurar el presente con aquello de la experiencia...

En cualquier caso, has recurrido una vez más a lo de siempre. Has vuelto a coger el teléfono en mitad de la noche para llamar a donde no hay nadie que te encoja el corazón. Has vuelto a remontar de forma más o menos satisfactoria la noche. La has utilizado, la has tratado mal, te aprovechaste a tu antojo de ella. Ese es, y no otro, el estilo egocéntrico que te caracteriza.

Uno de esos días, ni bueno ni malo, un día raro, un día tonto.

“Acostumbro a decirme que todo lo bueno fue concebido como tal, y que por lo tanto, no necesito convencerte de ello.”

domingo, 3 de agosto de 2008

Me gustan los Love of Lesbian


Me gustan los Love of Lesbian. Sí, lo admito. Habrá quien lo entienda, y quien se extrañe enormemente, pero si siento lo que siento, mis razones tengo.

Me gustan porque cierto día, un amigo del que te fías enormemente, habló con un colega que entendía tela de música, y le dijo que los escuchara. Porque ese amigo cierto día te dijo que los escucharas, y cierta tarde que vino a casa los pusiste "de fondo", para dar ambiente a la jornada vespertina.

Porque cierto día el Sol se va, y llega la noche, y vuelves a casa con un auricular en cada oreja. Y pasas a casa, y te tumbas sobre la cama, te dedicas a vislumbrar el techo oscuro, y te sientes bien.

Porque te enfadas con las autoridades, dices cosas que no a todos sientan bien, y empiezas a pensar que tu empecinamiento te está perdiendo. Y porque finalmente te das cuenta de que quienes están perdidos son otros.

Porque cierto día decides hacer unos carteles, o inventar una historia falsa y algo comprometedora, desvergonzada e incluso de mal gusto, y la gente lee todo ello con reacciones dispares.

Porque llegas tarde a un examen, y lo suspendes, y seguidamente vas a la tienda y compras su último disco para intentar quitarte la mala hostia de encima, y porque pasaste unas horas frente al cedé, sin escucharlo, y con más miedo que once viejas. Y porque sonó, y porque no sonó de cualquier manera.

Porque llegado el día, te colocas al lado de unas groupies locas, menos interesantes que un pedo mañanero, y sientes un nosequé por aquello que se avecina. Y porque poco después de ese nosequé estaban sobre el escenario, se avecinaron, y volvieron a sonar no de cualquier manera.

Porque vuelves, y esta vez, ellos se vienen. Porque llega el momento, y tú saltas, y saltan dos amigos que conocen la Pandorga, y salta tu colega que pasó unos días en Berlín, y salta el colega con el que te vas al campo a charlar sobre los Flamin' Groovies, y salta tu amigo que igual te escucha a Incubus que a La Caja de Pandora, y salta tu colega que decía "a mí tío es que esa música...", y quieres creer con todas tus fuerzas que aquel que está en Oslo cocinando para noruegos, al menos un botecito pequeño dio, porque se le quiere, joder. Porque has cometido muchos errores en tu vida, pero verlos tocar no es uno de ellos; porque has cometido algunos aciertos, y verlos tocar en tu tierra es uno de ellos.

Porque tocan niña imantada, y suena un teléfono, y a él se pone La Niña Imantada...

Porque saliste de allí con una sonrisa, convencido una vez más de que aquello que acabas de escuchar está hecho por y para personas, porque te han contado una historia que cada vez más forma parte de ti, y porque tu filosofía te dice que formar parte de la gente no está al alcance de todos.

Porque te levantaste a la mañana siguiente, con oídos zumbones y una resaca más o menos aparente, y lo primero que escuchas es a tu hermano pequeño decir: "Tate, déjame tu disco de los Lesbian que quiero escucharlos".

Por todo ello, y porque aún crees que te queda una noche que pasar en la barra de un bar con el Antiguo Niño Prodigio (porque crees que en el fondo es bueno, y querrá pasarla contigo) me temo que me gustan los Love of Lesbian...



* punKTomatic, en una intensa pero acertada decisión, creyó conveniente que...
...formara parte de...

sábado, 2 de agosto de 2008

Viajar en tren es lo mejor


Usuario de la línea Madrid-Azuaga 01: Illo, puto notas de conductor aveh.
Usuario de la línea Madrid-Azuaga 02: No veas.
ULMA 01: ¡Conduce por la derecha! ¡Qué vas a matar a un palomo!
Autobusero: No illo, yo es que soy de Brighton.
ULMA 01: Agondioh...
ULMA 02: ¡Frena un poco en las curvas hostia puta!
A: Que no illo, yo toco la bocina, y quien quiera que se aparte.
ULMA 01: La hostia... ¡conductor!
A: ¡Qué!
ULMA 01: ¡Ayer te ví!
A: ¿Qué dices?
ULMA 01: ¡En un montón de mierda así!
A: Anda y que te vayas a... ¡vete a pegarle peos a una lata copón!

jueves, 24 de julio de 2008

Estamos cambiando


Estamos cambiando. Caminamos de nuevo por las calles que lo fueron todo para nosotros, casi rozando con la piel el recuerdo de días que quedaron presos de una época pasada, y cada vez más lejana. Nuestras mentes parecen agotadas, procurando inútilmente abandonar el pozo de mediocridad que no hace tanto nos calmaba la sed. Se frustraron tantos y tantos intentos de alcanzar las grandes metas, que ahora (dichas metas) no parecen más que el estereotipo que un niño creó con su imaginación, mera extensión del juego que para él supone la vida. Nada nos atrae, porque todo nos decepcionó. Nada alcanzó el grado de perfección que nuestra mente diseñó, todo está vacío, es vano y duele.

Fue mucho más bonito soñarlo que vivirlo, y me refiero al futuro. Atrás quedaron las frases mal compuestas, las letras desaparecidas, pues ahora nos resulta relevante el lugar que ocupan las tildes. Atrás quedaron muchas chicas, guapas algunas de ellas, pues nos creemos en la tesitura de exigirles la altura que nuestra compañía merece. Además, miramos por encima del hombro a aquellas que nuestro sentido común tiznó de incompletas. Es triste, ¿verdad? Pensábamos que completando el camino el mundo estaría a nuestros pies, y ahora nos damos cuenta que en realidad es el mundo el que reposa sobre nuestros hombros.

¿Lo ves? Al menos entonces teníamos objetivos.

Recuerdo que nos gustaba la música mala y los mensajes hipócritas. Aquello nos hacía sentir parte de algo, parte de alguien. Sin embargo, ahora no nos sentimos parte más que de personas que apenas hacemos por ver, esperando a que la vida nos las quite de en medio para destrozarnos por dentro, con un dolor que difícilmente llegamos a imaginar, arrepintiéndonos cada segundo del resto de nuestra vida por no haberles dedicado ni tan si quiera una mísera parte del tiempo que perdimos frente a una pantalla inerte.

Seguimos el camino que nos quisimos trazar, pero lo que vemos no nos gusta. Para colmo, el futuro no es alentador. Nos sentimos superiores a muchos. Quizá lo seamos, es cierto, pero justo eso nos aleja del resto. Resultó que las personas con las que anhelábamos pasar nuestro tiempo están tan vacías que tan si quiera podrían albergarnos en sus vidas por mucho que lo procurasen, pues no fueron capaces de crear un espacio con dicho fin.

Así somos, incapaces de reconocer nuestros propios errores.

Y ahora me pregunto yo, ¿habrá valido la pena llegar hasta aquí?

miércoles, 23 de julio de 2008

Hablando de la lejanía...


Y pasar los días, y sentirse tan mísero… Asquearse uno mismo con lo que sientes, y con lo que no sientes. Por aquellos pocos que merecen algo más, y por los únicos que lo merecen todo. Y tú mismo, sintiéndolo mucho, sin merecer nada…

lunes, 23 de junio de 2008

Cuenta atrás


- ¡Manolo! ¡Somos los mejores!

Pasaron por delante de mis ojos sus calles, el júbilo de los jóvenes haciendo sonar las bocinas en mitad de la noche, las terrazas, semivacías por ser Domingo, agonizando estoicamente ante la inminente llegada de una nueva semana.

Seguí observando a la gente pasar delante mío, bebiendo del remanso de paz que propicia la ciudad dormida, el sopor de un verano que había irrumpido en nuestras vidas de pronto, sin previo aviso, como llegan las cosas buenas de la vida, y que traía consigo el recuerdo de tantas y tantas noches a las que jamás deseé poner fin.

El desfile finalizó abrupto, sumiéndome en la más densa oscuridad. A un lado quedó el lugar. Mientras, el impasible destino avanzaba, firme, sin piedad alguna por los que irremediablemente nos veíamos tocados a su juicio.

Las horas me acercaban a la ciudad que no llora, que no mira atrás ni se lamenta por los caídos. Descubrirme caído parecía, en esos momentos más que nunca, cuestión de tiempo.