miércoles, 22 de noviembre de 2006

Mi primera decepción consumista


Me estoy dando cuenta que estamos sumergidos en una sociedad que nos supera, su poder de seducción es infinitamente cruel. Quizá suene a trillado, pero es que es "pa" quedarse diciendo: "Hay que ver coño, soy un mochuelo-borregoide". Terminaron los tiempos de rebelión baby, hoy hasta para manifestarse hay que pedir cita previa. Estamos controlados en la medida de lo imposible (más de mil cámaras velan por tu servidumbre), nos han hecho creer que contamos con libertad y libertad tenemos, libertad para ser gilipollas.

Hoy mismo he sido consciente una vez más de ello. Resulta que desde pequeñito me inculcaron el inmaculado valor de la limpieza (niño dúchate, niño lávate los dientes). Pulcro de mí, a la mínima estoy ahí embadurnándome. Se ha convertido en imperativo. Antes de comer, ya se sabe, a lavarse las manos, y yo no soy menos. Cada día receta del Dr. Sociedad, lavarse las manos antes de cada comida. Así sea. Es llegar la hora de la comida y acudo sin demora al cuarto de baño, me doy una buena refregada con el jabón comprado en sepa Michael Jordan qué herbolario (porque veo extraño que ese jabón provenga del Carrefour vaya), enjuague y secada. Pues bien, estaba yo tranquilamente pensando en lo ridículo que estaría con un abrigo de piel de diplodocus que vi hoy en un escaparate, cuando de repente mi compañero ha irrumpido en la habitación nº 02 con el susodicho jabón y me articula: "Mira tío los ingredientes". El dibujo que se ha rubricado en mi rostro no tiene precio contante y sonante al leer con pasmosa claridad: Esperma de ballena. Si carajo, esperma de ballena. ¿Cómo coño se me ha ocurrido comprar esperma de ballena? Es más, ¿por qué cojones querría yo tener en casa un jodido bote de esperma de ballena? Y aunque lo tuviese, ¿por qué me iba a restregar con esperma de ballena las manos antes de practicar cada uno de los vitales ejercicios devorativos? ¿Cuántos como yo se lavarán las manos con esperma de ballena, disimularán los signos de la edad con baba de caracol o ambientarán su hogar con pedo de rinoceronte? ¿¿Es o no es para autodenominarnos GILIPOLLAS??

En fin, voy a ver qué otra serie de marranadas se me ocurren para rematar la noche.

Que duerman bien en su colchón, otxia.

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