domingo, 29 de julio de 2007

La ley del equilibrio natural en alta mar


- ¡Marinerucho! ¡Ate ese maldito cabo de una vez! ¡No quiero tener que volver a repetírselo!
- Um... si señor, ahora mismo.
- Marinero... ¡¡Marinero!!
- Um... si señor, ahora mismo.
- ¡¡Le ordeno que ate ese cabo inmediatamente!!
- Si...
- ¡¡Maldita sea!! ¿Quiere convertirse en desayuno de tiburones? ¡¡Vas a limpiar tantas letrinas y cubiertas que en tu casa van a comenzar a llamarte Don Limpio!! ¡¡Voy a usar tu culo para sacarle brillo a todas mis insignias!! ¡¡Tortuga!! ¡¡Mi abuelita del pueblo se podría confundir con una patinadora rusa si la comparamos contigo!! ¡¡Rata de alcantarilla!! ¡¡Voy a hacerte pasar los peores días de tu vida!! ¡¡Gritarás como una nena que te hagan lo que hasta ahora conocías por sufrir cuando descubras las sorpresitas que tengo preparadas para tí!! ¡¡Simio invertido!! ¡¡Cuando acabe contigo no vas a poder...
- ¡Plof! (u onomatopeya motivo del estampamiento del puño del marine "Timón" sobre la voluptuosa napia del Almirante Gutierrez)
- ¡Chof! (u onomatopeya motivo de la caída del cuerpo inconsciente del Almirante Gutierrez sobre la cubierta del Yanhee II).
- ¿Por dónde íbamos...? Ah si...
[...]

FIN

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero que bien te sienta a ti estar en el pueblo no?jaja 3 semanas y te cambia el vocabulario!

Donna**

Kakú dijo...

x eso prefiero ser... ¡filibustero!