domingo, 5 de agosto de 2007

Cuentos infantiles sobre niños más o menos idiotas


Jaime García de Torres "El Bocagorda" era un niño de iris marrón. A partir de ahora es muy probable que lo conozcamos únicamente como "El Bocagorda". "El Bocagorda", además de tener el iris marrón, tenía una raqueta de tenis de la marca Babolat, una pasta de chicles caducada en el cajón de su habitación, tres peniques en una caja metálica de color rojo y una bolsa de tela con el símbolo del dólar. "El Bocagorda" tiene pasión por las cuestas empinadas, y acostumbra a rodar por ellas sin más recompensa que sentir las piedras y la arena chocando con su cuerpo al grito de "¡Ajajai!". La madre de "El Bocagorda" está hasta los cojones de sacar manchas de sangre de los pantalones de "El Bocagorda". El padre de "El Bocagorda" está habituado a cascarle un par de hostias cuando lo ve llegar con la camiseta rota. "El Bocagorda" va a la escuela, a la escuela de primaria Nuestra Señora del Santo Evangelio Según San Jonás García (C.P. N.S.S.E.S.S.J.G. si nos basamos en las siglas oficiales). La seño de "El Bocagorda" se llama Rocío, pero él la llama "Señorocio", sin descanso fónico entre ambas palabras. "Señorocio" le ha enseñado a contar, a colorear y a picar. "El Bocagorda" es un gran picador. "El Bocagorda" juega en los recreos con su amigo "El Orejotas" ("Orejitas Pingu" para algunos, los más cabrones) y "El Gafotas" (o "Harry Potter" como son llamados todos los de su misma calaña). "El Bocagorda" y sus colegas recogen batidos del suelo y los deslizan por el suelo a modo de bólido. "El Bocagorda" tiene una amiga especial, Maria Luisa "La Ratona". "El Bocagorda" y "La Ratona" en algunos recreos se esconden detrás de un arbusto, y a la cuenta de tres "El Bocagorda" se baja los pantalones mientras "La Ratona" se sube la falda. Los dos lo pasan piruleta.

"El Bocagorda" es un poco idiota, pero es bastante feliz, cosa que no puede decirse de "El Cobaya", mucho más inteligente que "El Bocagorda" pero hasta los 28 años no echará un mal polvo.

Otro día os contaré la historia de cómo "El Cobaya" echó un mal polvo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo que nadie sabía era que "el bocagorda" tenía su silla escolar repleta de mocos pegados por debajo. Una impresionante colección conseguida tras años de difíciles y laboriosos sondeos nasales...

Ansioso me hallo de escuchar la historia de "el cobaya" xD