lunes, 1 de febrero de 2010

Debajo de la cama

Abrió la puerta de su propia habitación y entró. Se quedó de pie pensativo durante un corto periodo de tiempo. Se encontraba detenido frente a todas sus cosas, pero sin embargo, había algo que no le cuadraba. Se deslizó sobre la cama. Sintió una caricia tan delicada que le hizo estremecer, el suave roce de las sábanas contra su cuerpo. Allí todo seguía igual que siempre. Un extraño pensamiento atravesó de pronto su mente. Sacó su brazo izquierdo de la cama y, sin mirar, comenzó a palpar el suelo de debajo del somier. Lo logró tocar. Agarró la pieza y se la puso justo delante de los ojos. Era un rizador de pelo. Extrañamente todo comenzaba a cobrar sentido en su cabeza. Sin dudarlo un instante alargó su brazo derecho, sujetó el cordel de la persiana y lo estiró. Una fuerte luz iluminó toda la habitación. Tan sólo le dio tiempo a pensar en una cosa: es verano.

Despertó súbitamente. Se incorporó despacio, se agachó y miró debajo de su cama. Allí no había más que unas chanclas llenas de polvo y unas zapatillas de fútbol. Subió la persiana y miró por la ventana. Era invierno y, pensándolo bien, había pasado mucho tiempo desde su último partido.

1 comentario:

EL CONCERTINO dijo...

Una maraville la tortilla batracia, que habremos de confeccionar en próximos eventos...queda apuntada Ferrán!! Veo q tienes el blog en plena ebullición...ya iré leyendo las historias.

Por cierto, q barbarie lo del unicaja ayer. BOCHORNO!