domingo, 21 de febrero de 2010

El mesón Al'Andalus

Un buen amigo está estos días de visita por Madrid. Me llamó ayer para ver si hacíamos por vernos. Yo sigo de exámenes, pero finalmente hemos encontrado un resquicio. Hoy domingo cierran gran parte de las bibliotecas de la ciudad (al menos a las que puedo ir andando), así que echaremos la mañana por el rastro y luego nos gratificaremos con unas cervezas.

Hago este preámbulo para poder establecer ahora una analogía.

Hace unos días hice referencia en este mismo blog al cierre de un establecimiento de mi pueblo, el mesón Al’Andalus. Estaba situado en la calle peatonal de la Biblioteca Municipal, por lo tanto pillaba de paso en los trayectos de ida y vuelta a la misma. A los estudiantes de mi pueblo, en épocas de exámenes, nos da por ir a descansar al patio de la biblioteca. Algunas veces incluso subimos un rato a estudiar, pero de forma anecdótica vamos. La cuestión es que después de echar la tarde, por exigencias de la naturaleza humana, salías de allí pasto de la inanición. Al Concertino sin ir más lejos, en estos casos se le suelen aparecer hamburguesas voladoras por la cabeza. Y es ahí donde el mesón Al’Andalus entraba en acción. El olor a calamares que despedían sus ventanales habría dejado a medio polvo a las sirenas de Ulises. Así que cuando pasabas por la puerta no te quedaba más remedio que pedirte una telera de calamares fritos.


A estas alturas de la entrada deberíais haberos percatado de que lo de la comparación no ha sido más que una burda interpretación malintencionada por mi parte para contaros lo del bar. No os quedéis en el resquemor hacia mi persona. Profundizad y ved que mi intención no era otra que honrar el justo recuerdo de un lugar donde, lamentablemente, nunca nos volveremos a comer un bocata de calamares.

Adiós Al’Andalus, que tu olor a fritanga nos acompañe y nos proteja por siempre.

2 comentarios:

Sugar Free dijo...

Ya me percaté de tu cambio de dominio, pero se me había olvidado actualizar el enlace a este rincón de sabiduría popular.

Hay que quedar para marcarse un ciclo de cine como dios manda con esas grandes obras que han caído en tus manos antes de que el dueño haga por recuperarlas.

EL CONCERTINO dijo...

Más de un colacao me he ingerido yo con saborete en este templete tras studiar un cuarto de hora. Q maraville los aparejos de caza, matanza y demás historias q adornaban el lugar.

De vez en cnd hay cambiar cosas; me mola el nuevo dominio, soy del unicaja, y cnd salgo a tomar una cerveza de tranqui soy capaz de tomarme 100 cervezas. Los del Unicaja somos así....y como diría Juan Dixon: "A mí no me gustan los esteroides; soy un yonki de la suplementación".

Pd. Juanito se tiene que poner de latones hasta sus santísimos cojones. A ver q se cuece esta tarde contra el zalguiris.