domingo, 17 de agosto de 2008

Sucedió un domingo


“No paro de pensar en alguien que no conozco, y del que no guardo un solo recuerdo. Yo lo llamo futuro.”

Caminas hasta casa, te plantas justo en la entrada a tu calle mientras suena la enésima versión del Louie Louie, pero decides girar, andando sin rumbo aparente: es uno de esos días. Uno de esos días, ni bueno ni malo, un día raro, un día tonto.

Tu sombra proyectada en la acera por la luz de la farola, rellenando los huecos que quedan entre baldosa y baldosa. Se alarga, se encoje. Ese eres tú, el único que a estas horas sigue a tu lado.

Piensas que los días pasan, y te has esforzado en estar distraído. La compañía fue grata últimamente, pero vuelves a estar solo, y no puedes remediar que esa sensación surja de la nada, porque no es nada la soledad.

"Me preguntaron una vez: '¿Quién es la persona que más ha influido en tu vida?'. La respuesta fue sencilla: '¿Quién? Por suerte el mismo que toma todas mis decisiones, yo mismo'."

Mañana espera un nuevo viaje. No sé por qué, pero suena alentador. Mañana me enfrento cara a cara con la situación, y sigo acercándome a eso que no paro de buscar, pero que tampoco sé a ciencia cierta de qué se trata. Será un buen día, no tengo duda.

Pero mañana será otro día, un día que no ha llegado y del que no guardo un solo recuerdo. Son días por llegar, nada en cuestión. De todas formas, ¿de qué vale un día pasado? A fin de cuentas no paran de censurar el presente con aquello de la experiencia...

En cualquier caso, has recurrido una vez más a lo de siempre. Has vuelto a coger el teléfono en mitad de la noche para llamar a donde no hay nadie que te encoja el corazón. Has vuelto a remontar de forma más o menos satisfactoria la noche. La has utilizado, la has tratado mal, te aprovechaste a tu antojo de ella. Ese es, y no otro, el estilo egocéntrico que te caracteriza.

Uno de esos días, ni bueno ni malo, un día raro, un día tonto.

“Acostumbro a decirme que todo lo bueno fue concebido como tal, y que por lo tanto, no necesito convencerte de ello.”

domingo, 3 de agosto de 2008

Me gustan los Love of Lesbian


Me gustan los Love of Lesbian. Sí, lo admito. Habrá quien lo entienda, y quien se extrañe enormemente, pero si siento lo que siento, mis razones tengo.

Me gustan porque cierto día, un amigo del que te fías enormemente, habló con un colega que entendía tela de música, y le dijo que los escuchara. Porque ese amigo cierto día te dijo que los escucharas, y cierta tarde que vino a casa los pusiste "de fondo", para dar ambiente a la jornada vespertina.

Porque cierto día el Sol se va, y llega la noche, y vuelves a casa con un auricular en cada oreja. Y pasas a casa, y te tumbas sobre la cama, te dedicas a vislumbrar el techo oscuro, y te sientes bien.

Porque te enfadas con las autoridades, dices cosas que no a todos sientan bien, y empiezas a pensar que tu empecinamiento te está perdiendo. Y porque finalmente te das cuenta de que quienes están perdidos son otros.

Porque cierto día decides hacer unos carteles, o inventar una historia falsa y algo comprometedora, desvergonzada e incluso de mal gusto, y la gente lee todo ello con reacciones dispares.

Porque llegas tarde a un examen, y lo suspendes, y seguidamente vas a la tienda y compras su último disco para intentar quitarte la mala hostia de encima, y porque pasaste unas horas frente al cedé, sin escucharlo, y con más miedo que once viejas. Y porque sonó, y porque no sonó de cualquier manera.

Porque llegado el día, te colocas al lado de unas groupies locas, menos interesantes que un pedo mañanero, y sientes un nosequé por aquello que se avecina. Y porque poco después de ese nosequé estaban sobre el escenario, se avecinaron, y volvieron a sonar no de cualquier manera.

Porque vuelves, y esta vez, ellos se vienen. Porque llega el momento, y tú saltas, y saltan dos amigos que conocen la Pandorga, y salta tu colega que pasó unos días en Berlín, y salta el colega con el que te vas al campo a charlar sobre los Flamin' Groovies, y salta tu amigo que igual te escucha a Incubus que a La Caja de Pandora, y salta tu colega que decía "a mí tío es que esa música...", y quieres creer con todas tus fuerzas que aquel que está en Oslo cocinando para noruegos, al menos un botecito pequeño dio, porque se le quiere, joder. Porque has cometido muchos errores en tu vida, pero verlos tocar no es uno de ellos; porque has cometido algunos aciertos, y verlos tocar en tu tierra es uno de ellos.

Porque tocan niña imantada, y suena un teléfono, y a él se pone La Niña Imantada...

Porque saliste de allí con una sonrisa, convencido una vez más de que aquello que acabas de escuchar está hecho por y para personas, porque te han contado una historia que cada vez más forma parte de ti, y porque tu filosofía te dice que formar parte de la gente no está al alcance de todos.

Porque te levantaste a la mañana siguiente, con oídos zumbones y una resaca más o menos aparente, y lo primero que escuchas es a tu hermano pequeño decir: "Tate, déjame tu disco de los Lesbian que quiero escucharlos".

Por todo ello, y porque aún crees que te queda una noche que pasar en la barra de un bar con el Antiguo Niño Prodigio (porque crees que en el fondo es bueno, y querrá pasarla contigo) me temo que me gustan los Love of Lesbian...



* punKTomatic, en una intensa pero acertada decisión, creyó conveniente que...
...formara parte de...

sábado, 2 de agosto de 2008

Viajar en tren es lo mejor


Usuario de la línea Madrid-Azuaga 01: Illo, puto notas de conductor aveh.
Usuario de la línea Madrid-Azuaga 02: No veas.
ULMA 01: ¡Conduce por la derecha! ¡Qué vas a matar a un palomo!
Autobusero: No illo, yo es que soy de Brighton.
ULMA 01: Agondioh...
ULMA 02: ¡Frena un poco en las curvas hostia puta!
A: Que no illo, yo toco la bocina, y quien quiera que se aparte.
ULMA 01: La hostia... ¡conductor!
A: ¡Qué!
ULMA 01: ¡Ayer te ví!
A: ¿Qué dices?
ULMA 01: ¡En un montón de mierda así!
A: Anda y que te vayas a... ¡vete a pegarle peos a una lata copón!

jueves, 24 de julio de 2008

Estamos cambiando


Estamos cambiando. Caminamos de nuevo por las calles que lo fueron todo para nosotros, casi rozando con la piel el recuerdo de días que quedaron presos de una época pasada, y cada vez más lejana. Nuestras mentes parecen agotadas, procurando inútilmente abandonar el pozo de mediocridad que no hace tanto nos calmaba la sed. Se frustraron tantos y tantos intentos de alcanzar las grandes metas, que ahora (dichas metas) no parecen más que el estereotipo que un niño creó con su imaginación, mera extensión del juego que para él supone la vida. Nada nos atrae, porque todo nos decepcionó. Nada alcanzó el grado de perfección que nuestra mente diseñó, todo está vacío, es vano y duele.

Fue mucho más bonito soñarlo que vivirlo, y me refiero al futuro. Atrás quedaron las frases mal compuestas, las letras desaparecidas, pues ahora nos resulta relevante el lugar que ocupan las tildes. Atrás quedaron muchas chicas, guapas algunas de ellas, pues nos creemos en la tesitura de exigirles la altura que nuestra compañía merece. Además, miramos por encima del hombro a aquellas que nuestro sentido común tiznó de incompletas. Es triste, ¿verdad? Pensábamos que completando el camino el mundo estaría a nuestros pies, y ahora nos damos cuenta que en realidad es el mundo el que reposa sobre nuestros hombros.

¿Lo ves? Al menos entonces teníamos objetivos.

Recuerdo que nos gustaba la música mala y los mensajes hipócritas. Aquello nos hacía sentir parte de algo, parte de alguien. Sin embargo, ahora no nos sentimos parte más que de personas que apenas hacemos por ver, esperando a que la vida nos las quite de en medio para destrozarnos por dentro, con un dolor que difícilmente llegamos a imaginar, arrepintiéndonos cada segundo del resto de nuestra vida por no haberles dedicado ni tan si quiera una mísera parte del tiempo que perdimos frente a una pantalla inerte.

Seguimos el camino que nos quisimos trazar, pero lo que vemos no nos gusta. Para colmo, el futuro no es alentador. Nos sentimos superiores a muchos. Quizá lo seamos, es cierto, pero justo eso nos aleja del resto. Resultó que las personas con las que anhelábamos pasar nuestro tiempo están tan vacías que tan si quiera podrían albergarnos en sus vidas por mucho que lo procurasen, pues no fueron capaces de crear un espacio con dicho fin.

Así somos, incapaces de reconocer nuestros propios errores.

Y ahora me pregunto yo, ¿habrá valido la pena llegar hasta aquí?

miércoles, 23 de julio de 2008

Hablando de la lejanía...


Y pasar los días, y sentirse tan mísero… Asquearse uno mismo con lo que sientes, y con lo que no sientes. Por aquellos pocos que merecen algo más, y por los únicos que lo merecen todo. Y tú mismo, sintiéndolo mucho, sin merecer nada…

lunes, 23 de junio de 2008

Cuenta atrás


- ¡Manolo! ¡Somos los mejores!

Pasaron por delante de mis ojos sus calles, el júbilo de los jóvenes haciendo sonar las bocinas en mitad de la noche, las terrazas, semivacías por ser Domingo, agonizando estoicamente ante la inminente llegada de una nueva semana.

Seguí observando a la gente pasar delante mío, bebiendo del remanso de paz que propicia la ciudad dormida, el sopor de un verano que había irrumpido en nuestras vidas de pronto, sin previo aviso, como llegan las cosas buenas de la vida, y que traía consigo el recuerdo de tantas y tantas noches a las que jamás deseé poner fin.

El desfile finalizó abrupto, sumiéndome en la más densa oscuridad. A un lado quedó el lugar. Mientras, el impasible destino avanzaba, firme, sin piedad alguna por los que irremediablemente nos veíamos tocados a su juicio.

Las horas me acercaban a la ciudad que no llora, que no mira atrás ni se lamenta por los caídos. Descubrirme caído parecía, en esos momentos más que nunca, cuestión de tiempo.

lunes, 26 de mayo de 2008

Homenaje a los miles de mujeres más amargadas que el copón


- Hola buenas, uno para Pozoblanco. Una preguntilla, ¿se puede pagar con tarjeta?
- No.
- Ah, y otra cosilla, ¿hay descuento por carnet joven?
- No.
- Entiendo, pues un segundo entonces que ahora vuelvo.

(doce minutos después)

- Hola de nuevo. Disculpe, pero en ese cartel pone que está habilitado el pago con tarjeta en billetes con coste superior a 6€.
- Vamos a ver, ya te he dicho que no se puede, y si no se puede no se puede, ¿vale? Esa línea en concreto no admite pago con tarjeta.
- Esto... mire señorita, yo no sé si su reducido uso de los monosílabos es porque es usted sordo-muda cual Hellen Keller, tímida o más tonta que el comer mierda de las moscas. A lo mejor su jefe está más loco que una puta cabra, y se divierte golpeándole el escafoides con el cucharón de remover el salmorejo. Es posible incluso que tu hermano pequeño sea más cachondo que Davor Kus y para que no le pille tu madre apaga los canutos en tu cajón de la ropa íntima, motivo por el cual esta mañana cuando fuiste a echar mano solo encontraste un montón de hollín, teniendo que pedirle unas bragas a tu abuela, la cual por su demencia senil olvida lavarlas, quedando solamente unas de esparto que le compró por 20€ vía Ebay al Felix Rodríguez de la Fuente de Callejeros, y ahora estás pasándolo peor que bailando reguetón en la alambrada de la finca del Nalo, con unos escozores que ni un puto esquimal echando la aparcería en la caseta del Pozo-Haití. Lo que sí le puedo asegurar es que este menda no nació sabiendo.
- Aquí tiene.
- Gracias guapetona.

jueves, 22 de mayo de 2008

Problemas de caspa


Minutos después de hacer mi entrada por la puerta del supermercado, tras haberme hecho con un par de bolsas de patatas y ya haciendo cola tras un viejo con serios problemas de caspa:

- Illo, ¿tú que vienes de encalar?

viernes, 16 de mayo de 2008

Vamos a ver, primo hermano por parte de madre de Turkoglu, me estás incitando a que te arranque la cabeza de un dientazo...



Doner Kebab. Moratalaz. Una menos cuarto de la madrugada.

- ¿Qué querías?
- Pues mire, quería un estofado de ternera con tortillitas de San Juan, arroz con bogavante, dorada a la sal y huevos revueltos a la milanesa, acompañado todo ello por una generosa guarnición de patatas a lo pobre, banderillas picantes, gengibre, pimientos asados, más un postre de trufas sobre fina capa de merengue, helado de aceite de oliva virgen extra con denominación de origen de Señorío de Segura, con un derrame superior de chocolate caliente, virutas de caramelo y nácar, servidas sobre una estaca clavada en el mismo corazón de un gorrión macho vivo entonando el Canon de Pachelbel en Re Mayor con acompañamiento de la Orquesta Nacional de Kiev e interpretado por el Ballet del Kremlin mientras un espectáculo de fuegos pirotécnicos nos ameniza su preparación.

¿¿Pues qué voy a querer?? ¡¿¡Pedazo de mierda asquerosa?!?

lunes, 12 de mayo de 2008

Mundo vacío, mundo completo


El primer día me robó un instante.

El segundo día algo por lo que soñar.

El siguiente una camiseta y unos pantalones. Se hizo con mis ojos una noche, se hizo con el primer directo y un coche. Tras dos picotazos de avispa, me robó un examen en Septiembre.

El siguiente se quedó la banda estrella, también los teloneros. Se quedó la vuelta a casa. Se quedó mi mejor chapa.

El siguiente con los labios y el espejo. Robó la mesa escritorio, el armario, la cama, la fotografía y todo el dormitorio. Suya fue la copa, suya mi ropa.

El siguiente la ducha y el bombo de la ropa sucia. Me arrancó al panadero y sus bocadillos a euro y medio. Me quitó la puerta de casa, el parque, algunas calles.

El siguiente fueron tres estrellas, un camino de tierra y una vieja ermita. Suyos los cafés en la facultad, suyos los menús en la facultad. Se quedó el frío y el calor, el amarillo y el rojo, los perros, los tiburones, la noche y el día, lo seco y lo húmedo, mar, montaña, alto y bajo, lejos o cerca.

Me robó los trenes, las nubes, las marquesinas, los yogures de frutas, la gente con prisa, los grandes almacenes, la vitamina C, los kioscos de prensa, la luz de las lámparas, las cinco y cuarto, una sala a oscuras, el dulce de leche, el ruido del televisor, las niñas pequeñas, el cálido aire de las noches de verano, las rejas del campo de fútbol, los edificios antiguos de piedra, los extranjeros, los enchufes a la corriente, la lluvia, las hojas de los árboles, los huesos de manzana, mi propio nombre, los momentos en los que estoy tranquilo, el momento antes de quedarme dormido...

Voluntad me falta para irlo recuperando, nada de ello ya me pertenece, y seguiré perdiendo cuando vuelvas, porque jamás hubo olvido más potente que el causado por tu presencia.