El texto de la entrada de hoy lo escribí para un número extraordinario de Fanzine con motivo de la vigésima edición del festival Popzoblanco. Fue repartido el pasado viernes 30 de julio en el emplazamiento donde tuvo lugar dicho evento. Si queréis echarle un ojo al folleto completo podéis descargarlo HACIENDO CLICK AQUÍ.---
El Popzoblanco cumple con esta edición su segunda década de vida. Veinte años han servido para muchas cosas: romper con la monotonía veraniega del Valle de los Pedroches, llenar nuestras noches de momentos inolvidables y, sobre todo, traer a nuestro pueblo música diferente. No se han de menospreciar estos logros, pero siendo francos hemos de reconocer que para lo que no han servido estos veinte años ha sido para que el Popzoblanco logre tener FUERZA e IDENTIDAD.
Todo festival con una mínima ambición necesita tener una IDENTIDAD propia que proporcione una línea sobre la que ir creciendo edición tras edición. Conforme un festival avanza sobre esta línea, respetando su propia identidad, va ganando la FUERZA para ser importante, admirable y respetable.
La falta de FUERZA e IDENTIDAD que sufre el Popzoblanco está originada por el modelo de organización del evento. No es mi intención por tanto señalar supuestos culpables. Lejos de ello mi interés es analizar el presente para poder mirar al futuro sin caer en los errores del pasado.
El Popzoblanco actualmente está organizado por la Concejalía de Juventud. El máximo responsable por tanto es el concejal, es decir, un cargo público por el que van pasando diferentes personas en función del resultado de determinados procesos políticos (elecciones, cesaciones, cambios en las asignaciones de gobierno...). Procesos que evidentemente resultan ajenos al festival. Así pues la persona sobre la que recae la responsabilidad de organizar el evento no tiene que compartir la idea de su predecesor, y puede entender el festival a su manera, gustándole más o gustándole menos. Y es legítimo que dentro de este modelo organizativo esto sea así, porque será sobre esta persona sobre la que recaigan en última instancia los halagos o las críticas. Siendo así, uno puede ver en el Popzoblanco una oportunidad donde otro sólo ve un problema.
Esto supone necesariamente una barrera endémica al crecimiento que impide generar FUERZA e IDENTIDAD. El modelo organizativo actual es una peligrosa trampa en la que te puedes enzarzar si crees que el festival puede de esta forma crecer y evolucionar, pues todos los esfuerzos que realices no servirán para otra cosa que acabar volviendo cada año a la casilla de salida.
Puede que en ciertas ocasiones hayamos infravalorado las carencias del modelo. Puede que el amor ciego por el Popzoblanco nos haya hecho creer que cada año iba a ser “El Gran Año”. Puede que haya sido justo eso lo que haya propiciado que hayamos aceptado que nuestras ideas se hayan visto recortadas una y otra vez hasta quedar completamente desdibujadas. A pesar de todo seguimos creyendo en ellas, y nuestras ganas de trabajar siguen intactas. Pero hay algo que sí que nos queda meridianamente claro: para que esto funcione el modelo organizativo tiene que cambiar.
Mucho me temo que el Popzoblanco se encuentra ya muy debilitado por los zarandeos que ha sufrido. Por eso creo que ha llegado el momento de dejar paso a nuevos proyectos y sobre todo a nuevos responsables. Porque somos los pozoalbenses personas con iniciativa y es Pozoblanco un marco ideal donde plasmarlas todas ellas.
Por todo eso, y porque seguimos creyendo que “El Gran Año” está aún por llegar.
Todo festival con una mínima ambición necesita tener una IDENTIDAD propia que proporcione una línea sobre la que ir creciendo edición tras edición. Conforme un festival avanza sobre esta línea, respetando su propia identidad, va ganando la FUERZA para ser importante, admirable y respetable.
La falta de FUERZA e IDENTIDAD que sufre el Popzoblanco está originada por el modelo de organización del evento. No es mi intención por tanto señalar supuestos culpables. Lejos de ello mi interés es analizar el presente para poder mirar al futuro sin caer en los errores del pasado.
El Popzoblanco actualmente está organizado por la Concejalía de Juventud. El máximo responsable por tanto es el concejal, es decir, un cargo público por el que van pasando diferentes personas en función del resultado de determinados procesos políticos (elecciones, cesaciones, cambios en las asignaciones de gobierno...). Procesos que evidentemente resultan ajenos al festival. Así pues la persona sobre la que recae la responsabilidad de organizar el evento no tiene que compartir la idea de su predecesor, y puede entender el festival a su manera, gustándole más o gustándole menos. Y es legítimo que dentro de este modelo organizativo esto sea así, porque será sobre esta persona sobre la que recaigan en última instancia los halagos o las críticas. Siendo así, uno puede ver en el Popzoblanco una oportunidad donde otro sólo ve un problema.
Esto supone necesariamente una barrera endémica al crecimiento que impide generar FUERZA e IDENTIDAD. El modelo organizativo actual es una peligrosa trampa en la que te puedes enzarzar si crees que el festival puede de esta forma crecer y evolucionar, pues todos los esfuerzos que realices no servirán para otra cosa que acabar volviendo cada año a la casilla de salida.
Puede que en ciertas ocasiones hayamos infravalorado las carencias del modelo. Puede que el amor ciego por el Popzoblanco nos haya hecho creer que cada año iba a ser “El Gran Año”. Puede que haya sido justo eso lo que haya propiciado que hayamos aceptado que nuestras ideas se hayan visto recortadas una y otra vez hasta quedar completamente desdibujadas. A pesar de todo seguimos creyendo en ellas, y nuestras ganas de trabajar siguen intactas. Pero hay algo que sí que nos queda meridianamente claro: para que esto funcione el modelo organizativo tiene que cambiar.
Mucho me temo que el Popzoblanco se encuentra ya muy debilitado por los zarandeos que ha sufrido. Por eso creo que ha llegado el momento de dejar paso a nuevos proyectos y sobre todo a nuevos responsables. Porque somos los pozoalbenses personas con iniciativa y es Pozoblanco un marco ideal donde plasmarlas todas ellas.
Por todo eso, y porque seguimos creyendo que “El Gran Año” está aún por llegar.

















