domingo, 22 de febrero de 2009

A lo moderno



Vaya look moderno que le he puesto a esta historia, así como el que dice sin decir, dejando caer que... está bien, lo solucionaré cuanto antes.

Un saludo jóvenes.

domingo, 1 de febrero de 2009

Campaña electoral

La enervación ante una escena de enajenación mental transitoria, nos hace reproducir actos exclamatorios como el que reza el siguiente ejemplar.




¡Vote por CALDERÓN!

lunes, 12 de enero de 2009

Amanecer con el negro rapero


¿Qué tal majetes?

Hoy sí que he ido a la facultad. La experiencia ha sido un poco decepcionante. Me explico. Sobre las 10 de la mañana me encontraba yo en las inmediaciones del centro en cuestión, a punto de traspasar el vestíbulo principal. Desconocía entonces que una, en principio, grata sorpresa me esperaba al otro lado. Cantidades ingentes de jóvenes universitarios atiborraban el suelo del edificio, todos al parecer con una sola misión en mente y voluntad férrea de llevarla a cabo. Ilusionadamente he pensado: “Joder, ¡por fin nos hemos puesto las pilas contra la parte basuresca de Bolonia!”. Con esa idea he subido las escaleras, henchido de orgullo por el colectivo universitario al que pertenezco.

Pero una vez en clase, toda esta euforia inicial se ha esfumado en menos tiempo del que puedas gastar en decir “tengo un rabo como un demonio”:
- ¿Has visto la que hay montada abajo? Qué bueno, ¿eh?
- Ya ves tío, cuánto tiempo esperando algo así.
- Puff, este va a ser un día histórico.
- Ya ves, me moría de ganas por ver a ese negro.
- ¿Niga?

En efecto, lo que se escondía tras el tumulto no era una causa revolucionaria, ni tan si quiera una hornada de churros con chocolate cortesía del Bar Mercado, sino la visita de un afroamericano. Perfectamente podría haberse tratado de Obama, pero no. El personaje en cuestión es un actor de Hollywood que saltó a la fama de la mano del rap televisivo más conocido del planeta: Will Smith.

Una vez terminada la jornada lectiva, el caos era ya una realidad palpable. La masa de jóvenes más locos que una puta cabra, como si del ocaso de los días se tratase, se agolpaban en el tramo oscilante entre el guardaespaldas-ropero situado en los aparcamientos de la entrada, hasta la puerta del salón de actos (lugar donde se preestrenaba la película del pimpollo). He de reconocer que no había visto a tanta chavalería compartiendo una misma cara de felicidad desde que en el instituto alargaron los recreos de 15 a 20 minutos.

Yo por el contrario, me he cogido un tema de los Yes y he caminado hacia el metro. No quiero dármelas de alma antisistémica, pero lo que sí es cierto es que teniendo hambre para veinte terneros, no forma parte de mi filosofía partirme la crisma con jóvenes ultrahormonados por verle de lejos los tirabuzones a un tío que, digámoslo claramente, tiene las mismas piezas que el resto de los mortales (aunque cada cual le dé formas distintas). Y ya que estamos, aclaro que tampoco lo hubiese hecho por una zorrita de Hollywood. Quizá por una milagrosa aunque improbable resurrección del último róquer...

En cualquier caso, para mí solo hay un negro rapero de interés, y ese es Jota Calderón. Desde aquí lo reivindico.

Un saludo, brodel.

viernes, 9 de enero de 2009

La blanca mañana de diferente desenlace

Hoy ha nevado en Madrid. A la mayoría de las personas les apasiona la nieve. He de confesar que aunque no la odie, no despierta en mí un especial interés. Considero que la nieve es un elemento agradable a la vista, pero que ofrece una precaria funcionalidad. Qué se le va a hacer, crecí con un tono moreno de piel, y sin lugar a dudas, no hay cosa que más me guste que freír huevos sobre el lóbulo de mi magmática oreja mientras tomo el fresco sobre el "batior", a ser posible en el Agosto de un año cualesquier.

Volviendo al día de hoy, era previsible que a consecuencia de la estampa Osleña, Oslarí, Oslense o como diablos sea el adjetivo que hace referencia a la capital de Noruega, haya pasado de ir a clase. Más concretamente, me he levantado a eso de las 11 de la mañana. Amanecer pasada la mitad de la mañana implicaba dos cosas: La primera que era demasiado tarde para ir a la facultad; la segunda que aún estaba a tiempo de acudir a la fase regional del Yohann&Müller.

Como supongo que no todos tendréis constancia, doy paso a la explicación. Yohann&Müller es el segundo certamen de microrelatos más prestigioso de Europa. Se desarrolla en tres fases: Regional, Nacional y Europea. El evento está organizado por la Gesellschaft Umrißlinie, y esta que acontece es la doceava edición.

Hoy ha tenido lugar la final regional de la Zonenzentrum Spanien (zona centro de España) en Madrid. Desde hace días se venía anunciando una elevada participación de literatos. Todos buscan defender el máximo galardón, el cual será otorgado en la Bibliothek Eingeborener dessen München (Biblioteca Nacional de Munich).

Pero eso será otro cantar.

Como venía diciendo, ahí estaba yo, más descansado que el Jurado en día festivo, plantándole cara a la blanca mañana. A las doce menos once minutos me encontraba frente al Edificio Palacio de la Prensa, escenario escogido para llevar a cabo la selección de los mejores microrelatadores de la zona.

La verdad es que el Edificio Palacio de la Prensa es un lugar con encanto. Fue levantado en 1929, en cuya fecha se erigió como el edificio más alto de la capital, y la segunda más grande de España. Son 14 plantas repartidas sobre sus 60 metros de altura. Tampoco sé mucho más del lugar, simplemente que dentro hay muchas salas.

Una vez en el interior del edificio y la sala correctas, he tomado asiento a la espera de que algún iluminado animase la mañana con una buena dosis de genialidad en dimensiones diminutas. He de admitir que al principio no me encontraba excesivamente a gusto, pues esta tendencia continua de la gente de aquí a la pose ha vuelto a hacer acto de presencia de mano de la nevada. Es curioso, aquí la gente más demodé es la gente que mayor ahínco pone en aparentar lo que no es. Manías personales a parte, la genialidad se hizo de rogar, pero aún así creo que valió la pena. Tras una larga e inútil introducción, un señor de impoluta presencia ha entonado los cinco microrelatos que tendrán la suerte de disputar la final nacional. Por suerte, llevaba el bolígrafo de apuntar la compra en el bolsillo, y un folio doblado (si, el de la compra también), así que he podido anotarlos.

5º PREMIO: “Debí haberme dado cuenta de que no éramos la misma persona. Ahora que fluyes cascada abajo solo puedo decirte que lo siento en lo más profundo de mi corazón.

4º PREMIO: “Esposa mía, acepto a regañadientes que no quieras besarme, pero rayar "cerdo impotente" en el capó de mi Audi lo veo excesivo.

3º PREMIO: “¡Qué lugar tan extraño! Nada de luz y húmedo a la par que confortable. Aprovecharé para echar un cosconcete antes de que me desvelen los jugos gástricos de la ballena...

2º PREMIO: “Os hemos hecho más altos, más fuertes. Os cambiamos el color de pelo y el color de los ojos. Os quitamos y os pusimos pelo. Lo único que no pudimos es haceros más inteligentes. Dadnos tiempo, joder.

1º PREMIO: “Yo ayer tenía pene. Sin lugar a dudas, esta es la resaca más desconcertante que he tenido en mi vida.

Maravilloso. El próximo año me pensaré muy seriamente mi participación.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La historia del joven, moreno y normal que ansiaba ser mudo

Él era un chico joven, de aquellos que son considerados morenos de pelo y normales en todo lo demás. Pues bien, él perdió el habla. Meses enteros pasó el joven, moreno y normal sin pronunciar palabra alguna. A pesar de ello, no se reprimió en expresarse: Sonría. Sonreía como nadie lo había hecho jamás. Las gentes del lugar comenzaron a extrañarse. El joven, moreno y normal pasaba los meses callado y sonriendo. Podría decirse que ante todo, era feliz. Muchos fueron los que se acercaron para investigar la extraña costumbre, tan repentina como rotunda. El joven, moreno y normal siempre reaccionaba igual ante los curiosos, y ellos se volvían con la más satisfactoria de las respuestas.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Este será el reconocido

La verdad es que no supe muy bien cómo llegar. O eso, o lo supe toda mi vida. Es cierto que alguna indicación difusa creí seguir, pero aún hoy no lo tengo del todo claro. El caso es que lo encontré y, esta vez si, era tal y como yo me esperaba. Todo fluía a un margen de error ínfimo al comparar con lo que había dibujado en mi cabeza. Supongo que no fue el mejor momento de mi vida, pero si uno que recordaré siempre. Me sentí de puta madre.

En cualquier caso, no estaba todo hecho. Había que seguir adelante, pues haberlo encontrado no suponía otra cosa que una innumerable cantidad de posibilidades abiertas ante mi. Estaba cagado, los nervios apenas me dejaban moverme, pero a la vez era cojonudamente emocionante.

Es fácil pensar que habrán intuido de lo que hablo. En efecto, ahora sabeis por qué cuando me cruzo con alguno de vosotros girais la cabeza... ¡oh yeah!

miércoles, 19 de noviembre de 2008

El viaje estático

Justo en ese instante, él se preguntó qué es lo que ella estaría haciendo. Supuso que dormiría. Supuso que los dos estarían rodeados por la misma oscuridad, esa oscuridad en la que si te esfuerzas, eres capaz de vislumbrar las formas. Sin lugar a dudas, ese era el lugar donde mejor se sentía. Le reconfortaba abrir los ojos y saber que si ella también lo hacía, ambos no verían más que sombras desordenadas e imágenes que desde hace unas horas perdieron su significado.

Esa noche no paró de dar vueltas por la habitación, mientras el mismo disco sonaba una y otra vez. Estaba tranquilo, su única preocupación era tumbarse y dejar volar la mente. Aquello le gustaba tanto que no se sentía capaz de hacer otra cosa. Al tiempo que la habitación se llenaba de sonidos, él reproducía paso por paso un viaje que se empeñó en dibujar con la cabeza, y que jamás fue capaz de andar con las piernas. Era la única forma de no sentirse solo en una habitación vacía. A los pensamientos le sucedía la música, y a la música los pensamientos. Los dos, como una pareja enamorada, repitiendo el mismo baile durante toda la noche. Mientras tanto, la parte más física de su cuerpo resbalaba entre las sábanas, haciéndole sentir extrañamente reconfortado. No había nada que demostrar, pues era demasiado tarde; no había nada que emprender, pues era demasiado temprano. Se encontraba justo en esa línea que separa un día de otro, donde las horas no tienen nombre y los segundos no son tomados en cuenta por nadie.

Así él pasaba su tiempo.

Cerca del final de la noche, él se volvió a preguntar qué es lo que ella estaría haciendo. En realidad, nunca quiso buscarle una respuesta a la pregunta, pues era tan solo una escusa para que sonase de nuevo la música. Quizá por última vez, antes de que el primer rayo de luz colorease una habitación que para él debería ser siempre oscura.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La promesa, y daños colaterales

Se miró a las manos. Eran su único y mejor artificio. Sus manos eran especiales, eran capaces de crear cosas que los demás solo podían comprar. Las volvió a mirar, y su boca les hizo una promesa: "Os voy a dejar que me hagais grande". Su órgano de pensar no estaba tan de acuerdo con la promesa. Aún así, él insistía: "Preparaos pequeñas, voy a dar la cara por vosotras, solo tendréis que preocuparos de hacer magia una y otra vez, ¿de acuerdo?".

Estuvo un buen rato sin apartar la vista de sus manos, y hubiera sido un muy buen rato si Rodri no hubiera hecho su aparición:

- Estás más gordo cabrón.
- Y que tú lo sigas viendo por mucho tiempo hermano.
- Y más loco.
- En efecto.
- ¿No vas a parar?
- Jamás.
- ¿Y si tenemos que recogerte de alguna cuneta?
- Pues simplemente ten cuidado de no darme un golpe en la cabeza, estoy estudiando.
- Ya, si yo me las veo venir... ¿te he dicho que estás más gordo?
- En efecto.
- ¿Y que estás más loco que una puta cabra?
- Creo que también.
- Sigamos aguantando pues.
- Para eso están los amigos, ¿no?
- Supongo.
- Supones bien.

domingo, 26 de octubre de 2008

Sonic's Free Valley

Hoy la vida me ha dado una nueva lección, y además como más le gusta darlas: Un momento cualquiera de no se sabe muy bien qué día.

Señores... LA LAVADORA HA DESTEÑIDO. La jodida camiseta del Pedroche's Free Valley, en un metafórico a la par que puteante gesto, ha llenado la impoluta estampa del Goo de un revolucionario color rojo. Jimeno, cómo me la has jugado cabrón...

Han sido dos bonitos años. Todo iba sobre ruedas, la tostadora tostaba, la ducha limpiaba, la luz iluminaba. Pero hoy la lavadora se ha excedido en sus funciones. He jugado a ser el dios de las microfibras, desafiando sin respeto a las leyes de la pigmentografía y el modismo. No he reparado en consecuencias, he sido un joven temerario mal avenido, confiando en una suerte que bastante tregua me ha otorgado.

No sé si mejores, pero el tiempo nos hace sabios.

martes, 21 de octubre de 2008

El Puto Loco, El Acuchillador (I)

Amigos, la historia que acontece es una vieja leyenda que solía contarse desde tiempos inmemoriales en los aledaños del pueblo escocés de Durnnes. El cuento relataba los desdenes de un monstruo de aspecto horripilante, con rostro desfigurado y alimentado a base de carne humana. Se usaba principalmente para condicionar la conducta de los niños acerca de aquellos comportamientos que los adultos creían inadecuados, usando la figura del monstruo como castigo a dichas formas de conducta. A día de hoy todavía se desconocen muchos datos sobre la génesis de la leyenda. Partiendo de la fecha, a pesar de que no se ha conseguido establecer con exactitud, la mayor parte de los estudios concluyen que tuvo un gran arraigo allá en la Alta Edad Media. Su autor es completamente desconocido, aunque la intuición nos hace pensar que pudiera ser algún iluminado juglar de la época. En cuanto a la existencia real, algunos creen que el monstruo pudo ser algún ser huraño con malformaciones, otros que es mera ficción. Lo que sí es verdad es que la leyenda se ha ganado el interés de historiadores, escritores, sociólogos y personajes ilustres en general del mundo de la cultura universal.

Un caso a resaltar es el de Steve Alba. En 1988 el genial cineasta realizó un intento de llevar la cultura popular de Durnnes a la gran pantalla. Durante ocho meses, Alba estuvo deambulando por los parajes a los que la leyenda hacía referencia, finalizando en la confección de un genial guión cinematográfico. Los pocos que tuvieron acceso a aquella primera versión dicen que, a pesar de que la extensión quizá excedía los límites del largometraje natural, el material desgajaba una historia tan perfectamente trabada que solo el propio monstruo sería capaz de crearla igual. Lamentablemente, por aquellos entonces estaba en pleno auge la crisis del cine británico de finales de los 90. Tras varios portazos, esa primera versión no llegó a materializarse, mermándose la ambición inicial que carburaba el proyecto. A ello siguieron varios intentos más, que comportaron hasta 9 nuevas actualizaciones de la creación inicial. Pero no tuvo éxito. El propio Alba comentaba que "a día de hoy, mi obra maestra está guardada en más de setenta productoras repartidas a lo largo y ancho de toda bretaña, para el uso y disfrute de los ácaros y demás musarañas".

No me cabe la menor duda de que el tiempo llevará a la obra de Alba a la gloria del cine. Y es por eso que hoy me enorgullezco del papel que me toca desempeñar, como principal homenageador del trabajo del cineasta escocés. Steve Alba, al igual que los grandes, "tu mundo cobrará vida a título postumo". Ironías de la vida.

Que comience así pues el relato de "El Puto Loco, El Acuchillador".


Capítulo 1: En aquel bombo por cabeza o de cómo las termitas resbalaban calentitas.
Era una tranquila noche otoñal. El ruido del televisor únicamente era interrumpido entre corte y corte publicitario por el azotar del viento contra las hojas de los árboles caducifolios. En la calle solo se apreciaba un baño amarillento arrojado por las farolas que ya se habían establecido como las protagonistas de la noche. Todo parecía en calma, a la espera de que el Sol levantase a la ciudad y reiterase de nuevo ese ciclo empapado de locura al que muchos llaman rutina. De pronto, el suelo del segundo izquierda comenzó a temblar. Los habitantes del cubículo se miraron perplejos, y sin esbozar una palabra, fueron escudriñando lo que la propia intuición se esmeraba en comunicarles. No iba la locura a esperar al alba. De pronto, un fugaz sonido eléctrico estalló en la habitación: Era el timbre. El más valiente de los tres se levantó sin titubeos de su aposento, encarando la puerta de la entrada con vigor. Obvió la mirilla, dejando caer su mano sobre el pomo para que la madera se girase en torno a las bisagras. Un tipo de aspecto tosco y ojos inyectados en sangre asomaba al otro lado. Era él, sin duda, "El Puto Loco, El Acuchillador". Lo que sobrevino bien queda marcado en mi memoria:
- Buenas noches, qué pas...
- ¡Me cago en la puta! ¡Me tenéis hasta los cojones ya con los putos muebles!
- ¡Pero qué muebles!
- Que sí cojones, ¡qué estáis ahí moviendo los muebles y no son horas!
- Pero si estamos aquí tranquilamente viendo la tele...
- ¡Una polla! Mira chaval, ¡a ver si dejáis de hacer ruido!
- Pero que te digo que no estamos haciendo ruido, que estamos viendo la tele.
- ¡Que no me toques los cojones! ¡Y no me chulees!
- ¿Te estoy chuleando acaso?
- ¡Mira que te acuchillo eh! ¡¡Que te acuchillo!!
- Uy la hostia...
- Mira chaval, como volváis a hacer ruido, subo y... ¡¡subo y os acuchillo a los tres!!
- Que sí, que sí.

Sobrecojedor testimonio.

Así nació la nomenclatura, sobra establecer los lazos entre ella y la propia leyenda. Roza la estupidez el grado explícito de los que en mala hora se vieron abocados a cruzarse en su camino, y obligados por ende a colocarle un apelativo que lo diferenciase del resto de los mortales (o no, sepa M.J.).

Terrorífico amigos.

[CONTINUARÁ...]