domingo, 25 de abril de 2010

Cuando la naturaleza te da la espalda


Ocurrió hace unos meses en un país muy lejano.

Iba yo con un grupo de individuos muy peculiar atravesando una grieta de naturaleza sobre una superficie íntegramente urbana. Todo se había vuelto en nuestra contra: el cielo era gris, el frío arreciaba y la gente hablaba raro. Incluso tuvimos que sobrevivir al mordaz ataque de los patos locos (continuará...).

Cuando creíamos que nada podía ir peor, la naturaleza nos dio la espalda.

lunes, 19 de abril de 2010

Ojos rotos

Esta tarde he tenido entrenamiento y para volver he cogido el autobús. Suelo hacerlo todo el año, pero especialmente en primavera, pues el agujero del Metro es absolutamente indeseable cuando los rayos del sol colorean las calles.

Mientras estaba sentado leyendo un libro de encargo se ha montado al autobús una señora. Con una apresurada mirada he calculado que la mujer tendría unos cuarenta años. Iba elegantemente vestida, pero a la vez muy sencilla. Arreglada, muy digna. Y entre sus manos un bastón blanco.

Si no hubiera sido por este detalle jamás habría vaticinado que la mujer era invidente pues, libres de cualquier telón translúcido, brillaban en su rostro dos ojos verdes absolutamente preciosos.

Unos ojos hermosos que, tristemente, estaban averiados y no cumplían su encomienda.

Lo cierto es que no se me ocurre mucho más que decir, pero pienso que mientras dure el recuerdo me detendré un segundo a reflexionar sobre lo bello que es aquello que veo.

jueves, 15 de abril de 2010

Adornar recibidores

Muy buenas a todos. Soy consciente de que he dejado en barbecho el blog de un tiempo a esta parte, pero todo tiene su explicación. Los que me conocéis sabéis de mi devoción por la semana santa, y claro, toda la semana costaleando cristos para arriba y para abajo merece un periodo de descanso y reflexión. Soy mucho yo de eso.

Hoy os traigo en imagen un recibidor por el que paso a menudo. A mí de por si nunca me llamó la atención, pero al parecer no le ocurre igual a todo el mundo. Y es que, como podéis comprobar, el recibidor está adornado.

Pues bien, hay ciertas personas que ven con malos ojos este tipo de prácticas. Les resulta un derroche inútil y casi ofensivo el gastar dinero comunitario en adornar las zonas comunes, cuando ese dinero bien se podría gastar en cosas más importantes, e incluso no llegar a gastarse.

Esto supone claramente un nuevo criterio de división del ser humano: los que están a favor de adornar los recibidores y los que están en contra. A mí personalmente me ha resultado curioso el hecho de que haya personas que, no sólo muestren indiferencia hacia este hecho, sino que se muestren manifiestamente en contra. Un peculiar dilema ético, como el lucir diamantes muriendo niños de inanición, hasta hace poco desconocido por mí.

Y vosotros qué, ¿estáis a favor o en contra de adornar recibidores?

lunes, 5 de abril de 2010

La lista de Sinde

Desde hoy mismo esta web forma parte de La lista de Sinde.

jueves, 25 de marzo de 2010

Rarit


Sinónimo de «empujar».

martes, 23 de marzo de 2010

Precaución


Precaución: mutante de cabeza lisa y resbaladiza disfrazado de humano de cuello para abajo levantando sombrillas.

viernes, 19 de marzo de 2010

De decoraciones ejemplares (III)


Muy buenas a todos.

He pasado unos cuantos días desconectado de la red a causa de un proyecto personal. El proyecto ha consistido en comprar ingentes cantidades de latas de cerveza de medio litro, encerrarme en mi cuarto durante cinco días seguidos y establecer un ciclo de inhibición ultrasensorial en estado continuo de borrachera/sueño. Vivir para beber, beber para dormir, dormir para vivir. Así he estado desde el jueves 11 hasta el lunes 15. El resto de días hasta hoy los he gastado en recomponerme de tamaña experiencia.

Para retomar el blog hoy os traigo una nueva entrega (la última de las que tenía en mente) de Decoraciones Ejemplares. Como ya sabréis a estas alturas, en esta concatenación de entradas me dedico a analizar pormenorizadamente elementos de la decoración del piso de alquiler en el que resido que, por su naturaleza, resultan anómalos.

El caso que nos ocupa es el de la tercera y última pared del salón (la cuarta está íntegramente ocupada por un gran mueble, del que también hemos hablado).

En una primera impresión la decorativa parece atrevida e incluso pintoresca. Pero si nos fijamos bien, rápidamente nos percatamos de que lo que podía ser un artilugio ingeniosamente ideado no dejan de ser palos atados con cordeles. Además, de ellos cuelgan enseres de toda clase, desde hojas secas hasta piñas navideñas. Aquí es cuando se empieza a perder de vista el concepto del adorno, quedando este a caballo entre lo rural, lo alimenticio, lo navideño y lo ruinoso de un presupuesto para decoración superlativamente minúsculo. Sin embargo, el punto que más me conmueve de esta composición de dudoso gusto es el papel rectangular de color rojo entramado en la columna chocesca* de la derecha, por recordarme irremediablemente a una entrada macrofiestil de BCM.

Y desde la privilegiada posición que me otorga el tiempo ocioso me pregunto, ¿de qué coño va este adorno? ¿Cuál es la razón de ser de esta amalgama elemental? Si gastáis un pequeño esfuerzo el análisis os recompensará con una metáfora viva de la contingencia de la vida moderna, de cómo los símbolos por los que nos guiamos no son otra cosa que una maraña que se desdobla al ritmo que marca la temporalidad de la sociedad. Pero yo, que soy muy vago, me quedo con que no es más que una manualidad cutremente finalizada.

En cualquier caso, no creáis que esto acaba aquí. Echadle un ojo a la maceta que adorna uno de los rincones de mi cuarto.


Efectivamente, son los rastrojos del adorno principal (el del salón). Yo lo uso como cuenco para guardar pelusas.

Otra pregunta que podría hacerme es, "señora casera, ¿a dónde va el retorno dinerario de nuestras mensualidades?"

Y para este fin de semana, un consejo: lo mejor es dormir hasta que la resaca se haya ido por sí sola.

Adiós.


*chocesco, ca. 1. adj. coloq. Perteneciente o relativo a la choza.

martes, 9 de marzo de 2010

La equis

Probable: detrás de mí hay cables.
Poco probable: detrás de mí hay una ecuación.
Muy poco probable: detrás de mí hay un tesoro pirata.

lunes, 8 de marzo de 2010

Robar menores

Se puede ver en estos días por mi facultad el cartel que ilustra la entrada de hoy.

Lamentando enormemente las pérdidas os pregunto, ¿no da la sensación de que de lo que advierta el cartel sea del robo de «menores»?

Sólo era eso.