domingo, 5 de septiembre de 2010

El porqué de... 'Yo quiero ser pilar'

Aprovechando la tendencia temática que está salvando los muebles del blog este verano, hoy mismo inauguro una nueva secuencia bajo el nombre de "El porqué de...". Las entradas a cuyo lomo cosa dicha etiqueta estarán destinadas al desvelo del sentido y significado de chorradas y gilipolladas varias.

Centrémonos en materia.

El motivo de la entrada que acontece siempre es motivo de orgullo. La maquinaria de Arroyo Arroya ha vuelto a funcionar para llevar a cabo una nueva producción y así ponerle el broche a este verano de 2010. El resultado ha sido "Yo quiero ser pilar", un tema interpretado por Jesús María 'Chumy' Carrasco, compuesto e interpretado a la guitarra rítmica por el maestro Carlos 'Xarly Flow' Arroyo, a la guitarra solista Jose Miguel 'Josemi' Puertas, introducida por Juan 'Casterra' Castilla y coreada por un simpático caballerete.

En primer lugar me gustaría argüir los motivos de los trasteos guitarriles, los gallos y garapollos vocales y demás erratas que, si bien lo son, le dan un toque humano (extremadamente humano) a la canción. Fue grabada hace hoy justo una semana, es decir, el domingo 29 de septiembre de 2010. Lo malo que tienen los domingos no son los domingos en sí, días de paz y concordia, sino que están precedidos de los no tan pacíficos viernes y sábados. El estado físico y anímico de los artífices por tanto se encontraba bastante deteriorado en el momento del trabajo en los estudios. Chumy, sin ir más lejos, necesitó darse una buena ducha fresquita en casa de Josemi para estar a la altura. Para colmo en Arroyo Arroya Producciones usamos la técnica del "grabamostoalavezydegolpe", y tras varios fallos en la recta final de la grabación los espíritus se encontraban algo minados. Os puedo asegurar que la oficial es la peor grabación que hicimos, pero la única completa y presentable.

Dicho lo cual, ningún factor corpóreo quita que seamos más malos que comerte una bolita de pimienta.

En cuanto al contenido de la obra en sí, sabréis por vuestra experiencia personal que una pandilla necesita de ciertas personas que desarrollen roles estratégicos y productivos para que esta funcione. Sobre ellos recae toda la responsabilidad sobre el futuro y la buena ventura del grupo, que los miembros sientan la diversidad y la buena compaña cada día de sus vidas para no caer en la rutina. En nuestra pandilla a estos individuos los denominamos con el apelativo de "Pilar". Así pues podríamos establecer la siguiente acepción.

pilar. (De pila). 4. m. Especie de puto amo, sin proporción fija entre su grueso y altura, que se coloca en lugares estratégicos, y sirve para sostener una pandilla o un grupo de individuos cualquiera.

Considero que es un concepto muy importante a tener en cuenta de cara al futuro. El caso es que cierta noche de verano se me acercó Chumy con rostro serio y solemne y se destapó con unas declaraciones que han calado hondo en mi círculo de amigos: "Illo, aquí nadie me toma en serio, pero aunque no lo creáis yo soy un pilar no reconocido".

A mí personalmente aquello me dio que pensar. ¿Estaría la injusticia tomando las riendas de nuestras vidas? Desde entonces hemos examinado detalladamente todos los movimientos del presunto 'pilar no reconocido'. Y, efectivamente, Chumy merecía ser pilar.

Así pues, como todo tema de relevancia pandillil, el ojo de Arroyo Arroya Producciones vio en él material suficiente para constituir una nueva obra musical. Las declaraciones del fundador de la productora fueron inapelables: "Se está cociendo un nuevo tema en Arroyo Arroya, 'Yo quiero ser pilar', no te digo más. Chumy, ve calentando la voz".

El resultado es el que veis.



Hay muchos más matices en "Yo quiero ser pilar" que probablemente escapen a la comprensión general.

Nosotros mismos no entendemos más de dos cosas.

Puede que con el tiempo los vaya desvelando.

O puede que no.

Ya veré.

sábado, 21 de agosto de 2010

El porqué de... 'un título que marcó la historia'

Ha pasado algún tiempo ya, pero el espíritu sigue tan vivo como el primer día. En las navidades de 2008 Arroyo Arroya Producciones perpetró una de sus más ambiciosas creaciones. Entre ‘El niño de la voz celestial’ (Juanba), ‘El mago de los teclados direccionales’ (Xarly Flow) y ‘El Paco de Lucía del Algarrobillo’ (servidor) compusimos el ya himno "40 años cagando sangre", ayudados como no podía ser de otra forma por el mejor equipo técnico de toda la provincia de Córdoba.

Ahora en el verano de 2010, más de año y medio después, el tema sigue estando en lo más alto del panorama de Las Siete Villas. Su impacto en la escena social y musical ha superado con creces las espectativas de sus creadores. La mayor parte de los jóvenes conocen la tonada. Me han contado que el tema se ha interpretado en los locales de moda de Pozoblanco y alrededores. Incluso he llegado a escuchar que, en aparente contradicción, hasta las pandillas más canis llevan la canción en sus terminales móviles.

Hoy me gustaría aprovecharme de la tesitura y explicar algunos de los entresijos de la canción. Son muchas las personas que se me han acercado en este año y medio preguntando por el porqué del título. Es evidente que existe una clara disonancia entre un título tan obviamente escatológico y el contenido del tema, que poco tiene que ver con lo que previsiblemente se espera de un título así.

Puede que me bailen los detalles (y aquí los corregiré si alguno de mis congéneres goza de mejor memoria que este olvidadizo zagal), pero sí que conozco en profundidad el fondo mismo de la cuestión.

El caso es que todo comenzó cierto viernes o sábado cualquiera en el que uno de los miembros de mi pandilla alegó un problema de almorranas anales para no darlo todo en el fin de semana. Todavía faltaban unos siete meses para que 'El Gran Castilla' acuñase el término “pestecilla”, así que el rencor hacia esta persona fue creciendo sin ninguna vía de escape posible. Ninguna, salvo la composición de un buen temita navideño, obviamente. Además, como deberíais saber a estas alturas, este de las almorranas es motivo más que suficiente para que la maquinaria de Arroyo Arroya se ponga en marcha rumbo a una nueva creación.

Esa fue nuestra verdadera motivación inicial.

Con todo esto despejamos nuestras agendas y nos dimos cita una vez más en los ostentosos estudios Arroyo Arroya. Guitarra en mano, y con la punta del lápiz más afilada que nunca nos sumergimos en la composición del tema. Pero cuando empezaron a sonar los primeros acordes un azote de humanidad recorrió nuestras personas y decidimos indultar al pilaresco miembro de nuestra compaña. A pesar de ello creímos que no carecería de jocosidad el amilanarlo a través del título (lo que a la postre se ratificó cuando en unas declaraciones el individuo en cuestión afirmó: "Illo, cuando vi el título dije 'esta va para mí como la hostia'").

Llegados a este punto queda clara la procedencia del "cagando sangre" pero, ¿de dónde salen los '40 años'? No podría explicarse sin antes realizar una ligera puntualización. Si no completamente, el grueso de la canción fue compuesta con anterioridad a la fijación del título. Así podemos enteder que los ’40 años’ no son más que un yerro de los ensayos, en los que llegado el momento donde Juanba debía entonar ’40 pavos’ se marcó un absurdo ’40 años’.

Y esto así, nos hizo gracia.

Pero probablemente aún os quede al menos una importante duda. ¿Por qué nos viene este simpático mozalbete después de año y medio con esta curiosa a la par que impertinente explicación? Cuando escuchen lo que les tengo que decir entenderán la pertinencia y todo quedará en curiosa salvedad.

Señoras, señores, tengo el honor de presentarles el primer documento audiovisual oficial que recoge "40 años cagando sangre" en riguroso directo, entonado por sus tres creadores originales y acompañados por la genial banda de la que son miembros el maestro Antonio Bautista, el genio David del Rey y la dotada dupla de sangre Herres Mayúsucula y Minúscula.



¡Avanti con la guaracha!

martes, 3 de agosto de 2010

20 años sin FUERZA ni IDENTIDAD.

El texto de la entrada de hoy lo escribí para un número extraordinario de Fanzine con motivo de la vigésima edición del festival Popzoblanco. Fue repartido el pasado viernes 30 de julio en el emplazamiento donde tuvo lugar dicho evento. Si queréis echarle un ojo al folleto completo podéis descargarlo HACIENDO CLICK AQUÍ.

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El Popzoblanco cumple con esta edición su segunda década de vida. Veinte años han servido para muchas cosas: romper con la monotonía veraniega del Valle de los Pedroches, llenar nuestras noches de momentos inolvidables y, sobre todo, traer a nuestro pueblo música diferente. No se han de menospreciar estos logros, pero siendo francos hemos de reconocer que para lo que no han servido estos veinte años ha sido para que el Popzoblanco logre tener FUERZA e IDENTIDAD.

Todo festival con una mínima ambición necesita tener una IDENTIDAD propia que proporcione una línea sobre la que ir creciendo edición tras edición. Conforme un festival avanza sobre esta línea, respetando su propia identidad, va ganando la FUERZA para ser importante, admirable y respetable.

La falta de FUERZA e IDENTIDAD que sufre el Popzoblanco está originada por el modelo de organización del evento. No es mi intención por tanto señalar supuestos culpables. Lejos de ello mi interés es analizar el presente para poder mirar al futuro sin caer en los errores del pasado.

El Popzoblanco actualmente está organizado por la Concejalía de Juventud. El máximo responsable por tanto es el concejal, es decir, un cargo público por el que van pasando diferentes personas en función del resultado de determinados procesos políticos (elecciones, cesaciones, cambios en las asignaciones de gobierno...). Procesos que evidentemente resultan ajenos al festival. Así pues la persona sobre la que recae la responsabilidad de organizar el evento no tiene que compartir la idea de su predecesor, y puede entender el festival a su manera, gustándole más o gustándole menos. Y es legítimo que dentro de este modelo organizativo esto sea así, porque será sobre esta persona sobre la que recaigan en última instancia los halagos o las críticas. Siendo así, uno puede ver en el Popzoblanco una oportunidad donde otro sólo ve un problema.

Esto supone necesariamente una barrera endémica al crecimiento que impide generar FUERZA e IDENTIDAD. El modelo organizativo actual es una peligrosa trampa en la que te puedes enzarzar si crees que el festival puede de esta forma crecer y evolucionar, pues todos los esfuerzos que realices no servirán para otra cosa que acabar volviendo cada año a la casilla de salida.

Puede que en ciertas ocasiones hayamos infravalorado las carencias del modelo. Puede que el amor ciego por el Popzoblanco nos haya hecho creer que cada año iba a ser “El Gran Año”. Puede que haya sido justo eso lo que haya propiciado que hayamos aceptado que nuestras ideas se hayan visto recortadas una y otra vez hasta quedar completamente desdibujadas. A pesar de todo seguimos creyendo en ellas, y nuestras ganas de trabajar siguen intactas. Pero hay algo que sí que nos queda meridianamente claro: para que esto funcione el modelo organizativo tiene que cambiar.

Mucho me temo que el Popzoblanco se encuentra ya muy debilitado por los zarandeos que ha sufrido. Por eso creo que ha llegado el momento de dejar paso a nuevos proyectos y sobre todo a nuevos responsables. Porque somos los pozoalbenses personas con iniciativa y es Pozoblanco un marco ideal donde plasmarlas todas ellas.

Por todo eso, y porque seguimos creyendo que “El Gran Año” está aún por llegar.

miércoles, 14 de julio de 2010

Cracks del Jabulani: El Puerto de Santa María

La semana pasada estuve de ojeador para mi equipo de la Birorta por las playas de la geografía andaluza. Comencé mi ronda por las playas atlánticas de Huelva para seguir la línea costera hasta llegar al mediterráneo almeriense. No tardó en salirme al paso mucho mindundi con cierto toque de balón, pero para un tipo docto como yo todo era mera fachada. Calidad de verdad, lo que se dice calidad, la justa.

Cuando hube finiquitado las playas atlánticas comencé a desesperarme. Había llegado al ecuador de mi recorrido sin más resultado que petados de playa con pronunciados escotes masculinos y peinados preocupantemente sugerentes. Esto fue así hasta el glorioso momento en que puse pie en El Puerto de Santa María.

Lo primero con lo que me topé al quemarme con la arena de la playa de Valdelagrana fue una morenita de pechos anormalmente extensos y bien colocados tostándose al Sol. La miré descaradamente con cara de vicio. Luego vi a un grupo de chavales molestando al resto de bañistas con los berriazos que le propinaban a un jabulani homologado. Al principio parecían los típicos pervertidos pringados de playa: blancuzcos de piel, quemados como salchichitas a la plancha y con físicos oscilantes entre lo chuchurrío y el forrondonquismo. Pero amigo mío, esta primera impresión fue del todo engañosa. Cuando aquel jabulani homologado comenzó a recorrer sus pies todo cambió. Estos tenían talento de verdad: sus piernas estaban bañadas por ríos de pura magia.

Fue entonces cuando saqué mi cámara de vídeo profesional y les robé unos segundos plagados de destellos. Seguidamente no me resistí y les ofrecí un contrato profesional y reglamentario para ingresar en las filas de los Bafana Bafana. Aceptaron a regañadientes.

Los tengo alojados en el Hostal La Noriega. Me han prometido que próximamente van a rodar un nuevo vídeo aquí en tierras tarugas. Hasta que lo completemos os dejó con el pequeño metraje que extraje de aquel mágico momento en la playa de la Valdelagrana.



Hasta pronto amiguitos.

domingo, 20 de junio de 2010

Miniclip: Cabecita Loca


Todos llevamos dentro un espíritu emprendedor que, no se sabe por qué, un día se enciende y comienzas a hacer cosas que previamente nunca habías hecho. Hay a quien se le aparece más a menudo, y hay quien es funcionario.

Mi espíritu emprendedor, cuando se ilumina, suele hacerlo proyectado sobre una actividad que yo denomino 'cacharrear programas'. Llevo practicando esta actividad desde que era chico. Recuerdo que cuando apenas levantaba dos palmos del suelo mi madre tenía un ordenador donde escribía sus textos. El aparato en cuestión se manejaba con MS-DOS, la famosa pantalla negra con letras blancas de los ordenadores de antaño. Ya entonces aprendí (desconozco cómo) a poner un juego de aviones. No tuve la misma suerte con el Prince of Persia, para el que siempre necesitaba la ayuda de mi madre.

Después de muchos años de cacharreo he aprendido una valiosa lección con respecto a los impulsos emprendedores, y es que resulta vital que en el tiempo que dura la ilusión inicial por aprender algo nuevo (es decir, muy poco tiempo) hay que conseguir alcanzar unos mínimos resultados de avance. Si dejas que se esfume el impulso sin haber logrado nada volverás ipso facto a lo de siempre, porque todos sabemos que las cabezas que piensan mucho corren el riesgo de perder su solidificación.

Pues bien, ayer me bajé el el Premiere Pro, un programa de edición de vídeo. Llevaba mucho tiempo con intención de echarle el guante, pero en un par de intentos previos que hice por instalarlo siempre me topé con no sé qué problema, y terminé por no jugármela con el estado sólido de mi cerebro. Sin embargo ayer, cosas del destino, el programa se instaló sin más problemas y cuando hice doble click sobre el icono se apareció frente a mis ojos cual virgen María a cateto de pueblo.

Era ya tarde cuando esto ocurrió, así que hice algunas pruebas pero sin obtener demasiado éxito. Había consumido gran parte de mi impulso inicial, así que decidí que si tras un sueño reparador seguía sin lograr nada satisfactorio pondría punto y final a mi carrera como editor de cine. Cuando me he levantado ha salido lo siguiente.



Todo el mérito es de Los Rebujitos y su gargantuesca versión del «Cabecita loca» de Amaral. A ritmo de Black Eyed Peas han logrado convertirse en una melodía referente y casi himno de muchos momentos especiales.

Ah, por cierto: el verano empieza mañana.

domingo, 13 de junio de 2010

Un cartón sin trampa ni cartón

Dado que estos días ando algo corto de tiempo, toda mi creatividad está destinada a idear maneras de levantarme antes de la una del mediodía para estudiar algo y aprovechando que estamos en pleno pistoletazo del mundial, os rescato una imagen que guardaba en el cajón desastre. Para colmo de conveniencia ayer mismo empató a uno Inglaterra contra EE.UU., y el gol británico llegó de la mano del propio Steven Gerrard.

La foto en cuestión se hizo a mediados de marzo en uno de los puestos exteriores del mercado de Candem Town, Londres. Como podéis comprobar por el cartón pinzado a la camiseta, allí no se engaña a nadie.


Suerte a todos con la vida.

jueves, 3 de junio de 2010

La conquista silenciosa

Se dice de la oriental que es una cultura milenaria. No creo que en occidente estemos realmente concienciados de lo que esto significa. Detengámonos por un instante y reflexionemos: esto va de una gente que se ha pasado milenios dándole al coco, y cuando un pueblo se pasa milenios dándole al coco desarrolla una capacidad innata de supervivencia y superación fuera de lo habitual. El de hoy es un ejemplo claro de ello.

La ciudad de Madrid ha visto multiplicar en los últimos años su población asiática. De la misma manera que las propias personas sus negocios se han extendido por todos sitios. No hay barrio que no ostente establecimientos con su marca particular: tiendas de comestibles, bazares, restaurantes… Sin embargo, rara vez podrás ver a asiáticos residentes en España disfrutando del lado lúdico de la vida, por mucho que seamos uno de los países del mundo con mayor número de bares. Ellos viven única y exclusivamente para trabajar, y para defenderse de las tentaciones han tejido a su alrededor un misterioso silencio incómodo que los occidentales no llegamos a comprender.

Cuando me cruzo con personas asiáticas aquí en Madrid siempre tengo la misma sensación. Me planteo que ellos han venido desde muy lejos para, en muchos casos, acabar vendiendo latas de cerveza a altas horas de la madrugada a gente muy cocida. Además la mayoría de las veces acaban sufriendo todo tipo de menosprecios, pero ellos en ningún caso responden a las burlas. Es como si carecieran de dignidad. Esto sólo se explica de dos formas: o son rematadamente estúpidos o tienen un plan secreto. Yo evidentemente me decanto por la segunda.

Le tengo mucho respeto a estas personas, pero más que por educación es por puro miedo. Ellos las matan callando. No creo que los orientales estén genéticamente desconfigurados para sentir rencor, simplemente tienen la asombrosa capacidad de saber ocultarlo hasta el momento preciso (por algo es una cultura milenaria la suya). Y cuando el momento preciso llegue y el rencor acumulado explote todos nos sorprenderemos de hasta dónde son capaces de llegar.

Este hecho es comúnmente conocido como «La conquista silenciosa».

Traigo a colación esta reflexión por una revelación que he sufrido esta semana. Ayer nos dejaron en el buzón un folleto publicitario del restaurante chino Casa Jin (probablemente uno de los pocos restaurantes chinos en España que no se llama “La Gran Muralla”). Nunca he sido muy aficionado a la comida china, pero desde hace algún tiempo me vengo abriendo a todo tipo de experiencias gastronómicas. La cuestión es que me dejé seducir por la cocina del sol naciente y terminé echándole un vistazo al folleto en cuestión.

Cuando lo hube hecho, el pasmo se apoderó de mi persona.

A grandes rasgos era un folleto de comida china normal: nombres de platos, menús, precios, etc. Pero allí había un detalle que ponía sobre relieve el hecho de que, sin habernos dado cuenta, el poder oriental en nuestro país ha aumentado hasta límites insospechados. Y no me refiero a la jugosa oferta del 10% de descuento hasta el 20 de julio, ni el estoico horario de “abierto todos los días”, sino al detalle que os muestro a continuación:


Me parece acojonante que te den plena libertad para escoger el plato que quieras elevando el límite máximo de precio hasta la friolera de los 4.015€. El sueldo medio neto de un español (en 12 pagas) es de 1.427,06€ al mes. Es decir, lo que a un español medio le costaría más de tres meses de duro trabajo lograr pagar, ellos lo ofrecen con plena libertad y cierto desaire. Pero lo que resulta el golpe de gracia que nos hace estar un escalafón por debajo en la cadena del desarrollo es que, lo que para nosotros supone un colosal gesto de poderío económico, para ellos no es más que un elemento más de su menú “normal”.

Como diría Jorge Ilegal, Europa ha muerto.

jueves, 27 de mayo de 2010

Macarrones de calidad


Hoy he comido macarrones a la darkwin, que es una forma que me he inventado yo de comer pasta pero engordando mucho. El caso es que he terminado el paquete que había empezado y me ha tocado abrir uno nuevo. Por cuestiones de la vida, el antiguo era de la marca Alipende (la marca de distribuidor de Ahorramás) y el nuevo, bueno, el nuevo no sé de qué marca es.

Conforme estaba sacando los paquetes me he fijado en ellos y ha saltado en mí un resorte, algo que venía observando subconscientemente desde hace algún tiempo y que hoy se ha convertido en un asunto de relieve: ¿por qué toda la pasta, compres la marca que compres, es de calidad superior?



Puede que esta cuestión os parezca una tontería. Que no os lo parezca, lo es. Pero ya que reflexionamos en torno a ella plantearé algunas cuestiones más. ¿Calidad superior a qué? ¿Existe la pasta de calidad pichí pichá? Si nunca se comercializa pasta de calidad inferior a la superior, ¿cómo podemos estar seguros de que lo es? ¿Puede que esto de la calidad superior de la pasta sea sólo una estratagema hiperbólica más de la mercadotecnia? Y si es así, ¿no subirían las ventas de una marca concreta si antes del adjetivo “superior” colocaran, por ejemplo, el adverbio “muy”? Puestos a exajerar, ¿por qué no poner "calidad asombrosa", "calidad insólita" o "calidad suprema"?

Hasta aquí.

Que tengáis un buen jueves.

domingo, 16 de mayo de 2010

Helena o el mar del verano


La traca final estudiantil ha llegado. Vuelven las interminables horas dando cabezazos en la biblioteca, los alucinantes hallazgos del lado lúdico de los bolígrafos, las obligatorias a la par que reconfortantes lecturas comprensivas del Marca, los necesarios descansos de mínimo tres cuartos de hora para recomponerse de tamaño desgaste intelectual…

Hace un par de días me encontraba yo inmerso en uno de estos descansos. Anduve recorriendo varios estantes de libros de la biblioteca de mi barrio, revisando algún que otro ejemplar con intención de sacarlo. Realmente más que interés en sacar ningún libro lo que tenía era interés en perder el tiempo, pero de una forma docta, que luego eso hace mella en el cargo de conciencia. Pero bueno, ya puestos en situación procuré centrar la búsqueda en localizar alguno pequeñito, pues dada la apretada vorágine que supone en mi vida la próxima semana mejor no embarcarme en una lectura contrareloj.

Al final me decanté por este libro.



Se trata de uno de los libros más pequeños que he visto en mucho tiempo. Tiene menos envergadura que mi mano y apenas llega a las ochenta y siete páginas. Es uno de esos libros que adornan la estadística de la cultura de uno, para poder vacilar a la postre en la disco. Incluso la bibliotecaria dijo eso de "si no te da tiempo a leerlo en quince días ven por aquí y te ampliamos el plazo" en un tono de lo más chusco.

Pero lo que realmente me decantó por la lectura de la obra en cuestión no fue su tamaño, sino la reseña biográfica que la editorial hizo del autor.


En un primer vistazo podríamos decir que la reseña es escueta, como el libro. Pero yo, que soy mucho de leer entre líneas, he llegado a la conclusión de que hay algo más. Observo un cierto aire de resentimiento y/o falta de tiempo. Puede que me equivoque, pero yo creo que está escrita desde el rencor hacia su autor.

Si analizamos pormenorizadamente los datos aportados por el cuasi telegrama cabría distinguir:
- Nombre del autor.
- Fecha y lugar de nacimiento.
- Formación académica.
- Carrera profesional.
- Obra literaria.
- Fecha de defunción.

Seis líneas para seis datos. Cien por cien efectividad, cero por ciento cariño. En mi imaginación el verdadero mensaje que el creador de la reseña quería mandar es el siguiente: «Observad al miserable este, que en setenta y ocho años sólo se dignó a escribir varias obras de teatro de lo más despreciables y este libro de mierda, que además es corto. Y no porque no supiera, qué va qué va, que el tío tenía estudios y todo. Menudo desgraciao».

Es sólo una suposición, pero mi teoría es que el autor de tan ramplona reseña biográfica es un heredero directo.

En lo que a mí respecta, en solidaridad con Julián Ayesta finalmente saqué el libro.

He de decir que está bastante bonito.

viernes, 7 de mayo de 2010

Comprometidos con el reciclaje


Hoy ha estado por la capital el mítico Castilla (del que se me antoja que volveré a hablar en entradas venideras) con un viaje organizado por su escuela de ingenieros para una manifestación en contra de la Ley Ómnibus. Han llegado de mañana, al tiempo que yo estaba en clase. A partir de las dos aproximadamente, hora en que terminaron mis clases y la subsodicha manifestación, nos hemos juntado y hemos echado el rato. Hemos estado comiendo (más de la cuenta) por el centro y luego hemos paseado despreocupadamente.

El caso es que en la recta final de la efímera visita hemos estado por la estación de Atocha esperando la salida del tren y viendo el laguito de nenúfares, las tortuguitas graciosas, los reustarantitos careros para bobos y las demás historias que se pueden ver por ahí. Llegado el momento me he acercado a una papelera para tirar un chicle del que ya me había cansado. Ha sido ahí donde he comprobado el nivel de concienciación de España en materia de reciclaje.


Tres huecos, una bolsa.