
Hasta hoy pensaba que la escena más sensual que las féminas podían encontrarse en un parque era la de un joven ejecutivo, con la corbata suelta, observando minuciosamente una puesta de Sol. Hasta hoy.
Durante mi tradicional búsqueda vespertina de níscalos de los miércoles, se ha iluminado ante mí la piedra filosofal de la seducción: salir a correr empujando un carricoche de bebé. Amigo mío, en esta genialidad de la ciencia visceral confluyen dos de los sex-appeal más potentes del cromosoma 'Y', el del deportista esquivo y el del padrazo juicioso.
Es un logaritmo áureo y modélico. Ya me imagino los recursos:
- Hola.
- Hola nena.
- ¿Vienes mucho a correr por aquí?
- Siempre que puedo.
- Guau, ¿y nunca descansas?
- Única y exclusivamente para fabricar churumbeles como el que ves, pequeña.
- Hazme tuya...
Un cóctel molotov del amor amigos.
PD: Esta noche se me ha aparecido en un sueño mi actual profesor de Historia de la Comunicación e inminente jubilado. En su última clase yo me acercaba y le agradecía sus enseñanzas. Hernaiz me respondía: “Gracias, jeje – y entre dientes me dedicaba un desconcertante – hijo de puta...”. Inmerso en estupor he intentado razonar con él, pero ha sido imposible, el cabrón está chapado a la antigua.
Durante mi tradicional búsqueda vespertina de níscalos de los miércoles, se ha iluminado ante mí la piedra filosofal de la seducción: salir a correr empujando un carricoche de bebé. Amigo mío, en esta genialidad de la ciencia visceral confluyen dos de los sex-appeal más potentes del cromosoma 'Y', el del deportista esquivo y el del padrazo juicioso.
Es un logaritmo áureo y modélico. Ya me imagino los recursos:
- Hola.
- Hola nena.
- ¿Vienes mucho a correr por aquí?
- Siempre que puedo.
- Guau, ¿y nunca descansas?
- Única y exclusivamente para fabricar churumbeles como el que ves, pequeña.
- Hazme tuya...
Un cóctel molotov del amor amigos.
PD: Esta noche se me ha aparecido en un sueño mi actual profesor de Historia de la Comunicación e inminente jubilado. En su última clase yo me acercaba y le agradecía sus enseñanzas. Hernaiz me respondía: “Gracias, jeje – y entre dientes me dedicaba un desconcertante – hijo de puta...”. Inmerso en estupor he intentado razonar con él, pero ha sido imposible, el cabrón está chapado a la antigua.

1 comentario:
Jajajaja, genial guión para el sketch en el parque.
Este verano montamos alguna. Ve engrasando la maquinaria, en este caso un papel y un lápiz.
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