
El comandante de a bordo habló por la megafonía. Todos debíamos acudir sin demora a la sala principal: Los garbanzos intergalácticos se estaban enfriando. La verdad es que la comida en pleno 3281, con la nueva Ley de Protosustratos estaba echándose a perder. ¿Qué había sido de aquellos pildorines que al deshacerse en la lengua helaban a la vez que ardían? Cierto que a fin de cuentas fuesen cuatro reacciones químico-cerebrales, pero en serio, antiguamente éramos felices...
Hacía ya casi un siglo desde que se destruyó la tierra. Sinceramente, no entiendo por qué no nos la cargamos antes. Esto es el paraiso. Ahora todos vivimos en naves como esta... no nos podemos quejar de las vistas. ¡Y qué decir de la sala de hologramas de la nave! ¡Eso sí que es una maravilla! Y gracias a dios que acabamos con la amenaza a tiempo, la acción del hombre fue determinante para acabar con las razas salvajes que habitaban la tierra y que amenazaban con mutar en el fin del universo. Junto con todo ese amasijo de agua y tierra se terminó de una vez con el peligro. ¡Viva el hombre y vivan los gobernantes que nos condujeron a la victoria contra nuestros enemigos!
Hoy es un día grandioso, los ocho tripulantes del GAM 606 hemos conseguido recuperar un antiguo satélite que fue puesto en órbita antes de la destrucción de la Tierra y que orbitaba sin rumbo. Al parecer contenía datos genéticos de las antiguas, feroces y malignas criaturas terrícolas. Según el representante de la Alianza Central se destruirá esta misma tarde y mañana por la mañana sus restos serán arrojados al Agujero Negro de Zen. Y lo mejor de todo... ¡hemos recibido conectores cerebrales! Podremos pasar horas y horas deshinibidos.
¿No es fantástico?







