sábado, 29 de enero de 2011

Es tarde Sindy

Hoy es uno de esos grandes días blogueros. Hoy os presento lo último ultimísimo de Arroyo Arroya Producciones.

En esta ocasión el resultado ha sido una nueva canción que tiene por título 'Es tarde Sindy'. El tema ha nacido íntegramente de la cabecita loca de Carlos Arroyo, el gran intérprete, compositor y fundador de Arroyo Arroya. El proyecto llevaba años pululando por su mente hasta que esta navidad, con la inestimable colaboración de la voz más dulce y aterciopelada de la productora, Juanba Escribano, el tema vio luz verde.

Para los que queráis conocer los pormenores de la canción, dad un rodeo por el blog de Carlos. En él el padre de la obra comparte al mundo las anécdotas del embarazo.

Por mi parte, en cuanto he logrado reanimar al gran hombre me he puesto pico y pala a perfilar un vídeo para que degustéis el saborete del pop de Arroyo Arroya.

Sin más dilación, he aquí el vídeo de ‘Es tarde Sindy’.



Y pronto, más.

Un abrazo.

sábado, 15 de enero de 2011

À la cuisine


¡Oído cocina!

Porque sí amigos, ¡estamos dándole al condimento a base de bien y funcionando con los fogones a máxima potencia! El problema es que nos hemos pasado de fuego y nos hemos quemado. Ya veréis.

La entrada de hoy no tiene otro objetivo que el de romper un largo periodo de estiaje bloguero y dar los porqués de este desafuero.

En primer lugar llegó la navidad. Seré sincero, yo tenía previsto un paréntesis general para estas fechas y como podéis comprobar así ha sido. A pesar de todo sí que os puede interesar saber que Arroyo Arroya no ha perdido el tiempo, y ya en este 2011 el engranaje de la productora se ha vuelto a poner en marcha. Por lo tanto, aunque el blog haya permanecido en estado de hibernación, creo que compensa el trabajo alternativo realizado.

Lo hasta aquí descrito entra dentro de los márgenes ordinarios de la comprensión humana. Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, posteriormente sobrevinieron una serie de problemas extraterrenales y parapsicológicos solo dignos de una persona que ha perdido coches, trenes, autobuses y demás medios de locomoción de las maneras más inverosímiles.

La idea original consistía en que el primer sábado después de reyes sería el día marcado en mi calendario para terminar de perfilar los contenidos de Arroyo Arroya. Contenidos que por otro lado os dejarán ojipláticos (término cortesía de Mikel). Pero pronto descubriría que el destino había preferido mandar mi plan a coger espárragos.

Encontrábame yo inmerso en dicho trabajo de posproducción, con el 17 pulgadas rindiendo al ciento por cien de sus posibilidades, cuando de pronto el cargador del mismo, cual queso provolone, se fundió en un instante para no volver a despertar.

He de especificar que el cargador no tenía tanto tiempo, lo compré este mismo verano en Pozoblanco. También he de especificar que me he pasado casi tres semanas en Pozoblanco, lugar en el que si se hubiera estropeado no habría tardado más de una hora en subsanar la problemática. Pero no, se rompió el mismo día en que llegué a Madrid, cuando no hacía ni dos horas que había puesto pie en la capital del estado español.

Ese mismo sábado bajo una lluvia a tener en cuenta, habiendo dormido menos de una hora y tras cinco horas de autobús, salí con el mochuelo a cuestas en busca de alguna tienda de electrónica. Al final me topé un par de ellas, pero como no podía ser de otra manera estaban más cerradas que un colegio en agosto.

Y en esas estamos, capeando el temporal con el ordenador suplente. Entre la semana pasada, esta que viene y la siguiente me juego gran parte de mis intereses académicos en este cuatrimestre, así que no prometo sacar tiempo para comprar un nuevo cargador y poder así ultimar los detalles del trabajo. En cualquier caso lo que sí que os prometo es que, en cuanto el portátil principal esté operativo y disponga de tiempo que no ponga en peligro la buena ventura de la licenciatura, lo tendréis a vuestra disposición.

Y para que nadie dude de la autenticidad de mis palabras, os dejo con un brevísimo adelanto que os evocará lo que está por venir. La concreción de esta sugestión, hasta el día de su publicación, se la dejo enteramente al buen hacer de vuestras propias cabecitas.



Que aproveche.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Del 'indie' andaluz a este blog

Llevo desde el 23 de noviembre con el meñique fracturado. He ido a clase y copiado apuntes sin demasiado problema. He fregado los platos, puesto lavadoras y tendido la ropa, hecho la cama y hasta me he tomado alguna que otra copilla. Y el meñique no me ha supuesto ningún obstáculo. Sin embargo para la entrada de hoy sí que noto que la ausencia de dedo me está lastrando. Será que lo que vengo a contar es importante.

En primer lugar me gustaría ejecutar una sencilla declaración de intenciones. Soy consciente del reducido alcance de este emplazamiento cibernético, pero poco me importa, voy a aprovecharlo igual para hablar de alguien a quien conozco de toda la vida y al que el reconocimiento profesional le está llegando de forma unívoca.

Me estoy refiriendo al músico y productor Raúl Pérez. El pasado lunes día 13 el diario El País publicó un reportaje que llevaba por título De la saeta al ‘indie’ andaluz. Se trata de un monográfico sobre su persona en el que se le reconoce como uno de los mayores productores del panorama alternativo andaluz. Además me consta que el mes que viene se emitirá un extracto de la entrevista de 3 horas que, cámara al hombro, le realizó recientemente el periodista Jon Sistiaga. Según me ha comentado él personalmente la entrevista se enmarca en REC, programa dirigido por dicho periodista y que para la ocasión tendrá como marco la música alternativa.

Raúl Pérez con tan solo 25 años se ha erigido como una de las cabezas visibles del movimiento, y ya es todo un referente. Su estudio, La Mina, está instalado en un confortable chalet del municipio sevillano de Espartinas. Por él han pasado bandas como Pony Bravo, Los Alimentos, Tannhäuser, The Baltic Sea (su banda actual), Montevideo, Las Buenas Noches, Mañana, Eh!, Blacanova, Úrsula, Trisfe, los ya extintos Becerring Brothers (aunque según tengo entendido se están juntando algunos hombres a tocar, seguiremos informando)… y así hasta más de 40 bandas. No se dice ni pronto.

En el reportaje (el cual deberíais leer sin perder un instante) se establecen lazos de parentesco entre su trabajo y el del gran gurú en Andalucía, el señor Paco ‘Loco’. Ni que decir tiene que dichos lazos están más que justificados: ambos gastan un modelo y una filosofía muy cercana. Leyendo más allá encuentro un detalle no poco significativo: Paco dobla en edad a Raúl. El prometedor futuro queda pues ratificado en este simple hecho.

Para mí Raúl es un ejemplo. Su posición actual y su indiscutible futuro resultan de la mezcla de una pasión de toda la vida, una formación adecuada, unos inicios duros, esfuerzo, sacrificio, mucho talento y una indudable cerrazón por alcanzar los objetivos. Él hace lo que más le gusta (lo hace incluso demasiado) y no depende de nadie de quien no quiera depender. Si eso no es suficiente para ser sanamente envidiado, vosotros diréis.

Por si todo esto no fuera suficiente, resulta que albergo un enorme afecto por Mercedes y Juan Carlos, los verdaderos autores que firman la obra.

De Juan Carlos recuerdo sobremanera el cuarto de pintura que tenía en el piso de alquiler en el que vivían hasta hace no mucho. Recuerdo pasar de pequeño por él, ver un lienzo en proceso de creación y reconocer el inconfundible olor a pintura fresca. Ese olor me cautiva desde entonces. También recuerdo aquella mezcla con cola, agua y papel con la que en carnaval él, mi padre y Juanjo (tres tíos que se ganan la vida atendiendo a discapacitados físicos) fabricaban máscaras de narices inverosímiles. Todo aquello era lo más parecido a la obra de un artista que yo jamás había visto. Ahora, con el tiempo, pienso que probablemente mi pueril impresión estaba fundamentada en que realmente lo sea.

Y de Mercedes qué puedo decir. Cada vez que nos cruzamos y hablamos en mis escapadas a Pozoblanco noto que el afecto es recíproco. Sus ojos la delatan. Soy consciente de que las personas tendemos a creer que el tiempo hace el olvido, que cuando crecemos creamos nuestro mundo sin tener en cuenta a los que nos han hecho llegar a él. Pero yo no puedo olvidarme de ella. Muy al contrario, le reservo un lugar privilegiado en mi memoria. Jamás olvido que ella tiene gran parte de culpa en el hecho de que yo esté hoy aquí. Qué se puede decir de alguien que te ha visto levantar palmos del suelo desde que te cambiaba los pañales…

No me gustaría pasar por alto a su hermano Carlos, al cual si bien no conozco en profundidad por una importante diferencia de edad, me consta que anda desarrollando una importante labor con chavales jóvenes y problemáticos.

En cuanto a la felicitación personal, la he perpetrado esta misma mañana. No hemos podido hablar mucho porque el deber le ha llamado pronto, pero con la amabilidad que le caracteriza me ha trasladado sus agradecimientos. Me ha comentado que, a pesar de lo apretada que tiene la agenda va a lograr escaparse para pasar el 25 en Pozoblanco. También ha apuntado que Las Buenas Noches, los cuales deben estar en estos mismos instantes en los que escribo grabando en La Mina, van a sonar más a ‘banda’ en su nuevo disco. Visto lo visto no está la cosa como para perdérselo...

Hoy para despedirme os dejo con una canción de la primera banda de Raúl (y otros amigos), Tweilitch, la cual dejó el mejor puñado de canciones hechas en Pozoblanco hasta la fecha. Ya sonó hace varios años en este blog el Buenos Pensamientos, su más famosa grabación. Hoy os traigo El Equilibrista, en un directo del verano de 2005 para el festival DES-Concierto.



Aunque no te haga la menor falta, Raúl, que tengas mucha fortuna.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un cuento chino

Tengo un profesor este año el cual posee una peculiar visión de la teoría de la Gestalt. Al menos yo la considero así, porque básicamente me entero menos que la sorda que vive al lado de los Salesianos (por cierto, gran divertimento infantil la puerta de su casa).

La cuestión es que además de prácticas semanales que hay que hacer en clase, la participación activa en el campus virtual y la realización de cuestionarios, el tipo nos pide también que le expliquemos de forma individual y por escrito cada una de las preguntas de los cuestionarios. Teniendo en cuenta que cada cuestionario son 10 preguntas y hay un total de 16 cuestionarios las ecuaciones son fáciles y redondas: 160 preguntas.

El problema no es tener esta cantidad ingente de trabajo sino que, rizando el rizo, él tiene que darte por superada cada una de las 160 preguntas. Si no él mismo se encarga de hacerte llegar un correo correctivo acompañado de un descriptivo a la par que imperativo “rehacer”.

Para que os hagáis idea de dónde pone el baremo este hombre os diré que llevo respondidas 13 preguntas y me ha puesto “rehacer” en todas menos en una o ninguna.

Podréis decir que soy un vago, que no entiendo bien sus explicaciones, que no pongo suficiente interés en contestar, que no me documento adecuadamente… Podréis decir lo que os salga de los cojones, pero que ahí estamos todos igual. Así que no metáis tanto el dedito en la llaga, que sois mucho vosotros de meter el dedito (automensaje: 23/11/10, fractura con desplazamiento de la última falange del meñique derecho).

Ahora bien, existe un foro anónimo de la asignatura donde unos cuantos salvajes se dedican a escribir proposiciones indecentes (y falsas según me han informado), mientras el profesor se dedica a borrar mensajes como un loco. Eso sí, el tío coge luego y los cuelga en el histórico de la asignatura. En el fondo es un cachondo.

Y… ¿a que no sabéis quién ha perpetrado el siguiente mensaje?

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UN CUENTO CHINO
Se dice que una vez, hace muchos años, hubo un alumno brillante de Erasmus Mundo que logró un hito digno de entrar en los libros de historia. Este alumno natural de Shaoshan se llamaba Mao Zedong, y firmó en España un logro reservado solo a unos pocos.

Según cuenta la leyenda Mao, en una tarde de locura extrema, envió una pregunta de los cuestionarios a su profesor de Movimientos Literarios -Don Julián Ávila- y, contra todo pronóstico, en el mensaje con el que le contestó no aparecía ni una sola vez ni la palabra “rehacer” ni ningún calificativo sinónimo que se le pareciese.

Después de esto nuestro querido amigo Mao se creció y al volver a su país lió la de Dios es Cristo, pero esa es otra historia que hoy no acontece.

Claro está, esto es no es más que una leyenda y no queda más que como una mera narrativa ficticia para la mitología de la Universidad Complutense.

Es más, hay un dicho popular según el cual Don Julián solo conoce dos tipos de calificaciones: "rehacer" y "no enviada".

Así que chicos, cuando tras treinta minutos de duro trabajo aplicando con delicadeza lo que creéis que habéis aprendido en clase no alcancéis a lograr más que un desmotivador "rehacer", no os vengáis abajo. Muy al contrario, sonreíd y sed felices pues habréis logrado la nota más alta en la ponderación humana de Don Julián: al fin y al cabo eso del aprobado no es más que 'un cuento chino'.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Bar La Granja, parada obligada


Llevo probablemente alrededor de un año queriendo abordar este tema. Aprovechando que mañana voy a repetir una vez más mi trayecto más recurrente de los últimos cinco años os hablaré de un lugar que va a quedar irremediablemente grabado en mi memoria para siempre.

Existe un pueblo no muy grande en la frontera entre las provincias de Toledo y Ciudad Real (aunque perteneciente a esta última) que responde al nombre de Fuente el Fresno. En dicho municipio, pegado a la carretera, emerge un bar-restaurante llamado La Granja.


Resulta que este establecimiento es el elegido por la compañía AISA (o quien coño tome estas decisiones) para que la línea Madrid-Pozoblanco haga parada. Así pues os podéis imaginar que después de tanto viaje haya hueco en mi memoria para él.

Supongo es un bar de carretera como cualquier otro: por fuera encontrarás sus típicas sillas y mesas verdes de Heineken y sus servilleteros de IceTea, y por dentro sillas y mesas de madera, una máquina de bingo, una expendedora, una de tabaco, cuartos de baño, una barra y, cómo no, un rinconcito reservado para la venta de productos típicos de la zona.

Este último es uno de los que más me llama la atención. Está situado justo a la derecha de la entrada y se compone por una pequeña barra refrigerante y una estantería. Se venden dulces de muchos tipos (miguelitos, perrunas…) y, por supuesto, los Quesos Apolonio. Me llama mucho la atención esta marca, pues la casta que tiene la presencia del Agüelo Apolonio en el envasado es absolutamente inapelable. Solo hay que echarle un ojo a la fotografía.


Recuerdo que Manolo, un conductor de la línea ya jubilado, en una ocasión me impartió una lección magistral sobre las diferentes tipologías de Quesos Apolonio y también cuál era el que más le gustaba a su mujer para cenar.

Aunque él lo desconoce le tengo un gran aprecio a Manolo. En una ocasión tuve un viaje particularmente solitario. Nos montamos en Madrid yo y una pareja. En Puertollano se montaron un par de mujeres. Al llegar a Torrecampo bajaron los cuatro y nos quedamos solos Manolo y yo. En el trayecto de Torrecampo a Pozoblanco me contó entre otras cosas la de aquella vez que le echó cojones y, con ayuda de unos parches, dejó definitivamente el tabaco. Y yo que lo recordaré siempre.

Allá donde camine, que todo le marche a pedir de boca Don Manuel.

Por último compartir con vosotros un secreto. Si en alguna ocasión paráis en La Granja y entráis en el cuarto de baño olisquead con intensidad: es el único cuarto de baño del mundo en el que, inexplicablemente, siempre huele a gusanitos.

Hasta mañana.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La historia de un segundo

Al primer segundo le siguió un segundo. Es decir, un segundo segundo, con sentido ordinal. Aunque espera, ahora que lo pienso, temporalmente también pasó justamente un segundo. Un segundo de tiempo colocado en segundo lugar… sí, algo así.

El caso es que a ese segundo le siguió un tercero, y al tercero un cuarto. Cuando quiso darse cuenta el tiempo se había puesto en marcha.

Al principio no tenía demasiado claro que aquello fuese bueno. Ahora se podía mover, podía emitir sonidos, podía tocar cosas, y sentirlas. En definitiva, se sentía vivo.

Sin embargo aquello del tiempo le incomodaba. Había perdido el control. La mayor parte de las cosas ya no dependían de él. Más bien solo él dependía de sí mismo. Todo cuanto le rodeaba se movía, sonaba, tocaba y sentía a su propia manera.

Aquello le incomodaba.

Poco a poco se fue dando cuenta de una cosa. Todo aquello que le rodeaba no le era completa y absolutamente ajeno. Descubrió que podía obtener respuestas en función de sus actos. Así empezó a dominar su entorno.

Llegó hasta un punto de dominio en el que volvía a creerse con el control de todo. Se tenía a sí mismo como herramienta, y todo lo demás estaba a su merced.

Cuando se vio en lo más alto algo salió mal. Lo que en numerosas cosas había funcionado no lo hizo en aquella ocasión. No sabía decir si el comportamiento de su entorno había variado o simplemente él hizo algo mal sin percatarse. Fue ahí cuando descubrió el dolor.

El dolor no le gustaba. Le parecía lo peor que le podía pasar. Volvió al punto de partida: volvió a no comprender nada.

Después el dolor se fue curando. Se cuidó en ser más atento y no fiarse de su entorno. Él lo necesitaba, pero no sabía en qué momento podía volvérsele en su contra. Aprendió a ser cauto.

El dolor volvió en más ocasiones, pero cada vez de forma más localizada y con intensidad atenuada. Se recuperó una y otra vez al dolor. Sin darse cuenta se había producido un cambio en su interior: conforme más crecía el respeto más decrecía el miedo hacia el dolor. Aprendió a respetarlo al mismo tiempo que lo afrontaba sin miedo.

Se hizo fuerte. Se hizo cauto. Comprendía su entorno y lograba sobrevivir en él, aunque ello supusiera alguna dosis de dolor.

Al final comprendió que aquello no era ni bueno ni malo: era único. Sentirse vivo no podía compararse a ninguna otra cosa.

Y el tiempo siguió pasando.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno…

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pizarras, trifásicos... y un par de cartulinas

Tuvimos ayer una tarde chusca en mi piso. Eva, mi nueva pisañera, decidió iniciar una peregrinación a un establecimiento regentado por chinos que hay cerca de casa. Lo que en principio iba a ser una visita rápida y casual terminó por convertirse en un compendio de idas y venidas que nos mantuvo entretenidos.

El primero de los viajes lo realizó ella. Yo me limité a encargarle un ladrón trifásico (que desde que he descubierto que se llaman así no paro de repetir la palabra siempre que tengo ocasión). La cuestión es que volvió de comprar al cabo de una media hora y trajo consigo, además de otros enseres de manualidades y decoración, una pizarrita de estas de rotula.

La idea me caló pronto, así que minutos después me dispuse a comprarme una propia, además de otro ladrón trifásico. Por si acaso. Al instante mismo de que la pizarra de Eva fue pegada en una de las paredes de su cuarto, se podían leer ya varios millares de 'cosas por hacer'. Así pues, esta vez recibí yo el encargo de comprarle a ella una segunda pizarra.

Cuando llegué al chino no logré encontrar el modelo de pizarra que Eva había comprado, así que me decanté por otro con un bordecito de madera molongo molongo. Además, compré otro trifásico y unas cartulinas que me entraron por el ojo y que ya veré qué uso les doy.

Una vez en casa, con la segunda compra hecha descubrí que, al parecer, Eva odia la madera. Esto provocó un tercer y definitivo viaje con el único fin de descambiar la pizarra con borde de madera (como la mía) por otro más simple y moderno. Y es que Eva es simple pero muy moderna.

Y así echamos la tarde.

El resultado de todo esto es que justo en frente de mi escritorio ahora tengo instalada una pizarra de dudosa calidad y cuya utilidad queda en entredicho. En cualquier caso, aquí os la presento.



Con respecto al vídeo solo me queda añadir un par de cosas. La primera es que he usado vilmente la técnica de Álvaro Carmona. La segunda es que hay un yerro en el título de la canción de Pájaro Sunrise: es "Beggar/Lover", con erre final angolsajona ahí güena.

Sed felices.

martes, 12 de octubre de 2010

'Movimiento' en la siesta tonta

Hoy he recuperado el cable de mi cámara de fotos. Quedaría yo como un hipócrita si, después haberme excusado con su ausencia de la sequía creativa (de la que obviamente no tenía la culpa), en su vuelta no hubiera hecho algo de provecho. Lo cierto es que no sé si el resultado es de provecho, pero es un resultado.

Como suele ser pertinente tras un más que aceptable almuerzo ha llegado el tiempo de la siesta. Pero mi siesta de hoy no ha sido una siesta al uso. Ha sido una 'siesta tonta', es decir, una siesta que no lo es tanto. La siesta tonta ocupa el mismo espacio temporal del sesteo cotidiano pero, en lugar de dormir, se hace cualquier otra cosa.

Momento perfecto para colocar mi cámara en el centro del huracán.

El resultado ha sido 'Movimiento', el cortometraje que, corto y perezoso, he rodado hoy durante la siesta tonta. Está protagonizado por el móvil que me compré la semana pasada (uno de estos que puedes catapultar contra el suelo en un momento de locura extrema sin apenas consecuencias morales, físicas o éticas) y coprotagonizado por 'La Hermandad', una novela de John Grisham en edición de bolsillo que aún no sé si recomendaros.



Se os echaba de menos.

Un abrazo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cadena de silencio

Llevaba casi un mes apartado del blog. Podría decir que he tenido una agenda apretada o que estaba esperando a asentarme en el nuevo curso para retomarlo. Podría incluso añadir que me he dejado el cable de la cámara de fotos a más de trescientos kilómetros de distancia y que este hecho tampoco ayuda. Pero, aunque no os diría ninguna mentira, lo cierto es que nunca dejo de escribir aquí por gusto y si esto ocurre es simple y llanamente por impotencia.

Me ocurre con frecuencia que incubo en mí mismo una cadena de silencio. Ella me impide escribir al mismo tiempo que, cuando lo consigue, se retroalimenta y crece. Para mí es ya una importante lucha interna. Desde que la considero tal he ganado alguna batalla, pero aun así estoy lejos de ganar esta guerra.

Por suerte a veces consigo esquivarla, aunque no siempre en los mejores momentos. Como este mismo. En estos instantes debería estar durmiendo. Me acosté sobre las doce con vistas a estar descansado mañana en mi primer día de clase y es ya más de la una. Pero tras dar varios giros entre las sábanas y otros tantos más en mi cabeza, he visto el momento de romper esta cadena de silencio.

Puede que sea un signo indicativo, un conato previo al inicio del nuevo curso que sirva para marcar un nuevo rumbo. Yo solo espero no defraudarme a mí mismo.

Buenas noches a todos.

domingo, 5 de septiembre de 2010

El porqué de... 'Yo quiero ser pilar'

Aprovechando la tendencia temática que está salvando los muebles del blog este verano, hoy mismo inauguro una nueva secuencia bajo el nombre de "El porqué de...". Las entradas a cuyo lomo cosa dicha etiqueta estarán destinadas al desvelo del sentido y significado de chorradas y gilipolladas varias.

Centrémonos en materia.

El motivo de la entrada que acontece siempre es motivo de orgullo. La maquinaria de Arroyo Arroya ha vuelto a funcionar para llevar a cabo una nueva producción y así ponerle el broche a este verano de 2010. El resultado ha sido "Yo quiero ser pilar", un tema interpretado por Jesús María 'Chumy' Carrasco, compuesto e interpretado a la guitarra rítmica por el maestro Carlos 'Xarly Flow' Arroyo, a la guitarra solista Jose Miguel 'Josemi' Puertas, introducida por Juan 'Casterra' Castilla y coreada por un simpático caballerete.

En primer lugar me gustaría argüir los motivos de los trasteos guitarriles, los gallos y garapollos vocales y demás erratas que, si bien lo son, le dan un toque humano (extremadamente humano) a la canción. Fue grabada hace hoy justo una semana, es decir, el domingo 29 de septiembre de 2010. Lo malo que tienen los domingos no son los domingos en sí, días de paz y concordia, sino que están precedidos de los no tan pacíficos viernes y sábados. El estado físico y anímico de los artífices por tanto se encontraba bastante deteriorado en el momento del trabajo en los estudios. Chumy, sin ir más lejos, necesitó darse una buena ducha fresquita en casa de Josemi para estar a la altura. Para colmo en Arroyo Arroya Producciones usamos la técnica del "grabamostoalavezydegolpe", y tras varios fallos en la recta final de la grabación los espíritus se encontraban algo minados. Os puedo asegurar que la oficial es la peor grabación que hicimos, pero la única completa y presentable.

Dicho lo cual, ningún factor corpóreo quita que seamos más malos que comerte una bolita de pimienta.

En cuanto al contenido de la obra en sí, sabréis por vuestra experiencia personal que una pandilla necesita de ciertas personas que desarrollen roles estratégicos y productivos para que esta funcione. Sobre ellos recae toda la responsabilidad sobre el futuro y la buena ventura del grupo, que los miembros sientan la diversidad y la buena compaña cada día de sus vidas para no caer en la rutina. En nuestra pandilla a estos individuos los denominamos con el apelativo de "Pilar". Así pues podríamos establecer la siguiente acepción.

pilar. (De pila). 4. m. Especie de puto amo, sin proporción fija entre su grueso y altura, que se coloca en lugares estratégicos, y sirve para sostener una pandilla o un grupo de individuos cualquiera.

Considero que es un concepto muy importante a tener en cuenta de cara al futuro. El caso es que cierta noche de verano se me acercó Chumy con rostro serio y solemne y se destapó con unas declaraciones que han calado hondo en mi círculo de amigos: "Illo, aquí nadie me toma en serio, pero aunque no lo creáis yo soy un pilar no reconocido".

A mí personalmente aquello me dio que pensar. ¿Estaría la injusticia tomando las riendas de nuestras vidas? Desde entonces hemos examinado detalladamente todos los movimientos del presunto 'pilar no reconocido'. Y, efectivamente, Chumy merecía ser pilar.

Así pues, como todo tema de relevancia pandillil, el ojo de Arroyo Arroya Producciones vio en él material suficiente para constituir una nueva obra musical. Las declaraciones del fundador de la productora fueron inapelables: "Se está cociendo un nuevo tema en Arroyo Arroya, 'Yo quiero ser pilar', no te digo más. Chumy, ve calentando la voz".

El resultado es el que veis.



Hay muchos más matices en "Yo quiero ser pilar" que probablemente escapen a la comprensión general.

Nosotros mismos no entendemos más de dos cosas.

Puede que con el tiempo los vaya desvelando.

O puede que no.

Ya veré.