lunes, 21 de marzo de 2011

Olga

Se sentó en uno de los dos sillones de su salón. Ninguno de los sillones se parecía lo más mínimo. Tampoco compartían ningún punto en común con la mesa, ni con la estantería de libros del rincón, ni con el espejo de la pared ancha. Detuvo su mirada allí mismo, en el espejo. Miró y vio en él su salón reflejado. Los dos sillones, la mesa, la estantería de libros del rincón... y ella misma. Aquella visión le provocaba una extraña sensación. Pasaba gran parte de su vida entre aquellas cuatro paredes rodeada de los muebles que había ido recogiendo de la calle durante años. Sin embargo, a pesar de ser su escena más familiar nada de lo que observaba sentía como suyo: ni los sillones, ni la mesa, ni la estantería del rincón... ni tan siquiera su propia imagen. Se miró en el espejo. Se reconoció, pero al igual que el resto de personas con las que había tenido contacto en su vida, no sabía quién era ella. Le faltaba algo. Le faltaba una identidad.

Os puedo asegurar que no es una forma romántica de hablar. Olga no estaba atravesando ninguna etapa íntima y egocéntrica que quién más, quién menos hemos pasado en algún momento. No señor. Aquella chica no había tenido identidad desde el primer segundo en que llegó a la vida.

Quedarse allí sentada no le iba a dar una identidad, así que se levantó.

viernes, 11 de febrero de 2011

Cómo se hizo...

Buenas, bonitas y baratas tardes a todo el planeta.

Desde la entrada que estáis degustando en estos mismos instantes os lanzo la última pieza que se desgaja del trabajo, realizado por Arroyo Arroya el pasado mes de enero, en las grabaciones de 'Es tarde Sindy' y 'Tu nombre en BCM', las dos últimas a la par que gargantuescas incorporaciones de la productora.

Sin ir más lejos, y por primera vez en Arroyo Arroya, os presentamos en rigurosa primicia el 'Cómo se hizo' de los dos grandes temas ya citados. En él queda perfectamente reflejada la principal razón que nos mueve a materializar este tipo de insustancialidades: nos lo pasamos de puta madre.

No me voy a enrollar, en imágenes queda recogido todo lo que quería hoy os quería contar. Espero que disfrutéis al menos una migaja de lo bien que nosotros nos lo pasamos grabándolo.



¡Hasta la próxima chulacos!

domingo, 6 de febrero de 2011

Tu nombre en BCM

Buenas a todos, majetes.

Este blog se llena de orgullo y satisfacción para darle la bienvenida al nuevo miembro del repertorio de Arroyo Arroya. Sin más dilación, cumpliendo con mi promesa y espero que también con las expectativas os presento a 'Tu nombre en BCM'.

Se trata de la segunda producción del pasado mes de enero, inédita hasta el momento presente. Su grabación coincidió en el tiempo con 'Es tarde Sindy', y su perspectiva apuntilla aún más ese humor de Arroyo Arroya que tan cerdacos nos pone a todos.

La canción comenzó a tejerse durante una visita a Madrid del gran Juanba Escribano a principios de este curso. Algún día os contaré el porqué de este tema, con sus respectivos tejemanejes.

Si nos centramos en los detalles del tema cabe decir que en esta ocasión nos hemos servido de una canción de un asturiano que mola más incluso que Fernando Alonso, el genial Nacho Vegas. El título de la canción original es 'Que te vaya bien, Miss Carrusel', y es casi tan recomendable como la variante que Arroyo Arroya se ha sacado de la manga. A su vez la de Nacho Vegas es una versión de 'Fare thee well, Miss Carousel' de Townes Van Zandt.

En este caso la temática central es el dolor que dejan con su ausencia esos cuatro grandes que este curso se nos han ido de Eramus: Juan Castilla (Austria), Josemi Puertas (Polonia), David Calero (República Checa) y Carlos Arroyo (Alemania).

Agradecer finalmente el trabajo a todos los que habéis participado, pues hacéis que esta productora sea la mejor manera de perder el tiempo. El reparto de tareas fue el que sigue:

Letra: Juanba Escribano y Álvaro Darkwin.
Música: "Fare thee well, Miss Carousel" de Townes Van Zandt; "Que te vaya bien, Miss Carrusel", de Nacho Vegas.
Voz 1: Juanba Escribano.
Voz 2: Álvaro Darkwin.
Guitarra: Álvaro Darkwin.
Caja: Antonio Carlos Escribano.
Pipa honorífico: David Calero.
Mecenas honorífica: Victoria Manso.
Producción y Montaje: Álvaro Darkwin.



Y aunque no lo creáis, aún queda algo más.

Hasta la próxima.

sábado, 29 de enero de 2011

Es tarde Sindy

Hoy es uno de esos grandes días blogueros. Hoy os presento lo último ultimísimo de Arroyo Arroya Producciones.

En esta ocasión el resultado ha sido una nueva canción que tiene por título 'Es tarde Sindy'. El tema ha nacido íntegramente de la cabecita loca de Carlos Arroyo, el gran intérprete, compositor y fundador de Arroyo Arroya. El proyecto llevaba años pululando por su mente hasta que esta navidad, con la inestimable colaboración de la voz más dulce y aterciopelada de la productora, Juanba Escribano, el tema vio luz verde.

Para los que queráis conocer los pormenores de la canción, dad un rodeo por el blog de Carlos. En él el padre de la obra comparte al mundo las anécdotas del embarazo.

Por mi parte, en cuanto he logrado reanimar al gran hombre me he puesto pico y pala a perfilar un vídeo para que degustéis el saborete del pop de Arroyo Arroya.

Sin más dilación, he aquí el vídeo de ‘Es tarde Sindy’.



Y pronto, más.

Un abrazo.

sábado, 15 de enero de 2011

À la cuisine


¡Oído cocina!

Porque sí amigos, ¡estamos dándole al condimento a base de bien y funcionando con los fogones a máxima potencia! El problema es que nos hemos pasado de fuego y nos hemos quemado. Ya veréis.

La entrada de hoy no tiene otro objetivo que el de romper un largo periodo de estiaje bloguero y dar los porqués de este desafuero.

En primer lugar llegó la navidad. Seré sincero, yo tenía previsto un paréntesis general para estas fechas y como podéis comprobar así ha sido. A pesar de todo sí que os puede interesar saber que Arroyo Arroya no ha perdido el tiempo, y ya en este 2011 el engranaje de la productora se ha vuelto a poner en marcha. Por lo tanto, aunque el blog haya permanecido en estado de hibernación, creo que compensa el trabajo alternativo realizado.

Lo hasta aquí descrito entra dentro de los márgenes ordinarios de la comprensión humana. Sin embargo, y como no podía ser de otra manera, posteriormente sobrevinieron una serie de problemas extraterrenales y parapsicológicos solo dignos de una persona que ha perdido coches, trenes, autobuses y demás medios de locomoción de las maneras más inverosímiles.

La idea original consistía en que el primer sábado después de reyes sería el día marcado en mi calendario para terminar de perfilar los contenidos de Arroyo Arroya. Contenidos que por otro lado os dejarán ojipláticos (término cortesía de Mikel). Pero pronto descubriría que el destino había preferido mandar mi plan a coger espárragos.

Encontrábame yo inmerso en dicho trabajo de posproducción, con el 17 pulgadas rindiendo al ciento por cien de sus posibilidades, cuando de pronto el cargador del mismo, cual queso provolone, se fundió en un instante para no volver a despertar.

He de especificar que el cargador no tenía tanto tiempo, lo compré este mismo verano en Pozoblanco. También he de especificar que me he pasado casi tres semanas en Pozoblanco, lugar en el que si se hubiera estropeado no habría tardado más de una hora en subsanar la problemática. Pero no, se rompió el mismo día en que llegué a Madrid, cuando no hacía ni dos horas que había puesto pie en la capital del estado español.

Ese mismo sábado bajo una lluvia a tener en cuenta, habiendo dormido menos de una hora y tras cinco horas de autobús, salí con el mochuelo a cuestas en busca de alguna tienda de electrónica. Al final me topé un par de ellas, pero como no podía ser de otra manera estaban más cerradas que un colegio en agosto.

Y en esas estamos, capeando el temporal con el ordenador suplente. Entre la semana pasada, esta que viene y la siguiente me juego gran parte de mis intereses académicos en este cuatrimestre, así que no prometo sacar tiempo para comprar un nuevo cargador y poder así ultimar los detalles del trabajo. En cualquier caso lo que sí que os prometo es que, en cuanto el portátil principal esté operativo y disponga de tiempo que no ponga en peligro la buena ventura de la licenciatura, lo tendréis a vuestra disposición.

Y para que nadie dude de la autenticidad de mis palabras, os dejo con un brevísimo adelanto que os evocará lo que está por venir. La concreción de esta sugestión, hasta el día de su publicación, se la dejo enteramente al buen hacer de vuestras propias cabecitas.



Que aproveche.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Del 'indie' andaluz a este blog

Llevo desde el 23 de noviembre con el meñique fracturado. He ido a clase y copiado apuntes sin demasiado problema. He fregado los platos, puesto lavadoras y tendido la ropa, hecho la cama y hasta me he tomado alguna que otra copilla. Y el meñique no me ha supuesto ningún obstáculo. Sin embargo para la entrada de hoy sí que noto que la ausencia de dedo me está lastrando. Será que lo que vengo a contar es importante.

En primer lugar me gustaría ejecutar una sencilla declaración de intenciones. Soy consciente del reducido alcance de este emplazamiento cibernético, pero poco me importa, voy a aprovecharlo igual para hablar de alguien a quien conozco de toda la vida y al que el reconocimiento profesional le está llegando de forma unívoca.

Me estoy refiriendo al músico y productor Raúl Pérez. El pasado lunes día 13 el diario El País publicó un reportaje que llevaba por título De la saeta al ‘indie’ andaluz. Se trata de un monográfico sobre su persona en el que se le reconoce como uno de los mayores productores del panorama alternativo andaluz. Además me consta que el mes que viene se emitirá un extracto de la entrevista de 3 horas que, cámara al hombro, le realizó recientemente el periodista Jon Sistiaga. Según me ha comentado él personalmente la entrevista se enmarca en REC, programa dirigido por dicho periodista y que para la ocasión tendrá como marco la música alternativa.

Raúl Pérez con tan solo 25 años se ha erigido como una de las cabezas visibles del movimiento, y ya es todo un referente. Su estudio, La Mina, está instalado en un confortable chalet del municipio sevillano de Espartinas. Por él han pasado bandas como Pony Bravo, Los Alimentos, Tannhäuser, The Baltic Sea (su banda actual), Montevideo, Las Buenas Noches, Mañana, Eh!, Blacanova, Úrsula, Trisfe, los ya extintos Becerring Brothers (aunque según tengo entendido se están juntando algunos hombres a tocar, seguiremos informando)… y así hasta más de 40 bandas. No se dice ni pronto.

En el reportaje (el cual deberíais leer sin perder un instante) se establecen lazos de parentesco entre su trabajo y el del gran gurú en Andalucía, el señor Paco ‘Loco’. Ni que decir tiene que dichos lazos están más que justificados: ambos gastan un modelo y una filosofía muy cercana. Leyendo más allá encuentro un detalle no poco significativo: Paco dobla en edad a Raúl. El prometedor futuro queda pues ratificado en este simple hecho.

Para mí Raúl es un ejemplo. Su posición actual y su indiscutible futuro resultan de la mezcla de una pasión de toda la vida, una formación adecuada, unos inicios duros, esfuerzo, sacrificio, mucho talento y una indudable cerrazón por alcanzar los objetivos. Él hace lo que más le gusta (lo hace incluso demasiado) y no depende de nadie de quien no quiera depender. Si eso no es suficiente para ser sanamente envidiado, vosotros diréis.

Por si todo esto no fuera suficiente, resulta que albergo un enorme afecto por Mercedes y Juan Carlos, los verdaderos autores que firman la obra.

De Juan Carlos recuerdo sobremanera el cuarto de pintura que tenía en el piso de alquiler en el que vivían hasta hace no mucho. Recuerdo pasar de pequeño por él, ver un lienzo en proceso de creación y reconocer el inconfundible olor a pintura fresca. Ese olor me cautiva desde entonces. También recuerdo aquella mezcla con cola, agua y papel con la que en carnaval él, mi padre y Juanjo (tres tíos que se ganan la vida atendiendo a discapacitados físicos) fabricaban máscaras de narices inverosímiles. Todo aquello era lo más parecido a la obra de un artista que yo jamás había visto. Ahora, con el tiempo, pienso que probablemente mi pueril impresión estaba fundamentada en que realmente lo sea.

Y de Mercedes qué puedo decir. Cada vez que nos cruzamos y hablamos en mis escapadas a Pozoblanco noto que el afecto es recíproco. Sus ojos la delatan. Soy consciente de que las personas tendemos a creer que el tiempo hace el olvido, que cuando crecemos creamos nuestro mundo sin tener en cuenta a los que nos han hecho llegar a él. Pero yo no puedo olvidarme de ella. Muy al contrario, le reservo un lugar privilegiado en mi memoria. Jamás olvido que ella tiene gran parte de culpa en el hecho de que yo esté hoy aquí. Qué se puede decir de alguien que te ha visto levantar palmos del suelo desde que te cambiaba los pañales…

No me gustaría pasar por alto a su hermano Carlos, al cual si bien no conozco en profundidad por una importante diferencia de edad, me consta que anda desarrollando una importante labor con chavales jóvenes y problemáticos.

En cuanto a la felicitación personal, la he perpetrado esta misma mañana. No hemos podido hablar mucho porque el deber le ha llamado pronto, pero con la amabilidad que le caracteriza me ha trasladado sus agradecimientos. Me ha comentado que, a pesar de lo apretada que tiene la agenda va a lograr escaparse para pasar el 25 en Pozoblanco. También ha apuntado que Las Buenas Noches, los cuales deben estar en estos mismos instantes en los que escribo grabando en La Mina, van a sonar más a ‘banda’ en su nuevo disco. Visto lo visto no está la cosa como para perdérselo...

Hoy para despedirme os dejo con una canción de la primera banda de Raúl (y otros amigos), Tweilitch, la cual dejó el mejor puñado de canciones hechas en Pozoblanco hasta la fecha. Ya sonó hace varios años en este blog el Buenos Pensamientos, su más famosa grabación. Hoy os traigo El Equilibrista, en un directo del verano de 2005 para el festival DES-Concierto.



Aunque no te haga la menor falta, Raúl, que tengas mucha fortuna.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Un cuento chino

Tengo un profesor este año el cual posee una peculiar visión de la teoría de la Gestalt. Al menos yo la considero así, porque básicamente me entero menos que la sorda que vive al lado de los Salesianos (por cierto, gran divertimento infantil la puerta de su casa).

La cuestión es que además de prácticas semanales que hay que hacer en clase, la participación activa en el campus virtual y la realización de cuestionarios, el tipo nos pide también que le expliquemos de forma individual y por escrito cada una de las preguntas de los cuestionarios. Teniendo en cuenta que cada cuestionario son 10 preguntas y hay un total de 16 cuestionarios las ecuaciones son fáciles y redondas: 160 preguntas.

El problema no es tener esta cantidad ingente de trabajo sino que, rizando el rizo, él tiene que darte por superada cada una de las 160 preguntas. Si no él mismo se encarga de hacerte llegar un correo correctivo acompañado de un descriptivo a la par que imperativo “rehacer”.

Para que os hagáis idea de dónde pone el baremo este hombre os diré que llevo respondidas 13 preguntas y me ha puesto “rehacer” en todas menos en una o ninguna.

Podréis decir que soy un vago, que no entiendo bien sus explicaciones, que no pongo suficiente interés en contestar, que no me documento adecuadamente… Podréis decir lo que os salga de los cojones, pero que ahí estamos todos igual. Así que no metáis tanto el dedito en la llaga, que sois mucho vosotros de meter el dedito (automensaje: 23/11/10, fractura con desplazamiento de la última falange del meñique derecho).

Ahora bien, existe un foro anónimo de la asignatura donde unos cuantos salvajes se dedican a escribir proposiciones indecentes (y falsas según me han informado), mientras el profesor se dedica a borrar mensajes como un loco. Eso sí, el tío coge luego y los cuelga en el histórico de la asignatura. En el fondo es un cachondo.

Y… ¿a que no sabéis quién ha perpetrado el siguiente mensaje?

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UN CUENTO CHINO
Se dice que una vez, hace muchos años, hubo un alumno brillante de Erasmus Mundo que logró un hito digno de entrar en los libros de historia. Este alumno natural de Shaoshan se llamaba Mao Zedong, y firmó en España un logro reservado solo a unos pocos.

Según cuenta la leyenda Mao, en una tarde de locura extrema, envió una pregunta de los cuestionarios a su profesor de Movimientos Literarios -Don Julián Ávila- y, contra todo pronóstico, en el mensaje con el que le contestó no aparecía ni una sola vez ni la palabra “rehacer” ni ningún calificativo sinónimo que se le pareciese.

Después de esto nuestro querido amigo Mao se creció y al volver a su país lió la de Dios es Cristo, pero esa es otra historia que hoy no acontece.

Claro está, esto es no es más que una leyenda y no queda más que como una mera narrativa ficticia para la mitología de la Universidad Complutense.

Es más, hay un dicho popular según el cual Don Julián solo conoce dos tipos de calificaciones: "rehacer" y "no enviada".

Así que chicos, cuando tras treinta minutos de duro trabajo aplicando con delicadeza lo que creéis que habéis aprendido en clase no alcancéis a lograr más que un desmotivador "rehacer", no os vengáis abajo. Muy al contrario, sonreíd y sed felices pues habréis logrado la nota más alta en la ponderación humana de Don Julián: al fin y al cabo eso del aprobado no es más que 'un cuento chino'.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Bar La Granja, parada obligada


Llevo probablemente alrededor de un año queriendo abordar este tema. Aprovechando que mañana voy a repetir una vez más mi trayecto más recurrente de los últimos cinco años os hablaré de un lugar que va a quedar irremediablemente grabado en mi memoria para siempre.

Existe un pueblo no muy grande en la frontera entre las provincias de Toledo y Ciudad Real (aunque perteneciente a esta última) que responde al nombre de Fuente el Fresno. En dicho municipio, pegado a la carretera, emerge un bar-restaurante llamado La Granja.


Resulta que este establecimiento es el elegido por la compañía AISA (o quien coño tome estas decisiones) para que la línea Madrid-Pozoblanco haga parada. Así pues os podéis imaginar que después de tanto viaje haya hueco en mi memoria para él.

Supongo es un bar de carretera como cualquier otro: por fuera encontrarás sus típicas sillas y mesas verdes de Heineken y sus servilleteros de IceTea, y por dentro sillas y mesas de madera, una máquina de bingo, una expendedora, una de tabaco, cuartos de baño, una barra y, cómo no, un rinconcito reservado para la venta de productos típicos de la zona.

Este último es uno de los que más me llama la atención. Está situado justo a la derecha de la entrada y se compone por una pequeña barra refrigerante y una estantería. Se venden dulces de muchos tipos (miguelitos, perrunas…) y, por supuesto, los Quesos Apolonio. Me llama mucho la atención esta marca, pues la casta que tiene la presencia del Agüelo Apolonio en el envasado es absolutamente inapelable. Solo hay que echarle un ojo a la fotografía.


Recuerdo que Manolo, un conductor de la línea ya jubilado, en una ocasión me impartió una lección magistral sobre las diferentes tipologías de Quesos Apolonio y también cuál era el que más le gustaba a su mujer para cenar.

Aunque él lo desconoce le tengo un gran aprecio a Manolo. En una ocasión tuve un viaje particularmente solitario. Nos montamos en Madrid yo y una pareja. En Puertollano se montaron un par de mujeres. Al llegar a Torrecampo bajaron los cuatro y nos quedamos solos Manolo y yo. En el trayecto de Torrecampo a Pozoblanco me contó entre otras cosas la de aquella vez que le echó cojones y, con ayuda de unos parches, dejó definitivamente el tabaco. Y yo que lo recordaré siempre.

Allá donde camine, que todo le marche a pedir de boca Don Manuel.

Por último compartir con vosotros un secreto. Si en alguna ocasión paráis en La Granja y entráis en el cuarto de baño olisquead con intensidad: es el único cuarto de baño del mundo en el que, inexplicablemente, siempre huele a gusanitos.

Hasta mañana.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La historia de un segundo

Al primer segundo le siguió un segundo. Es decir, un segundo segundo, con sentido ordinal. Aunque espera, ahora que lo pienso, temporalmente también pasó justamente un segundo. Un segundo de tiempo colocado en segundo lugar… sí, algo así.

El caso es que a ese segundo le siguió un tercero, y al tercero un cuarto. Cuando quiso darse cuenta el tiempo se había puesto en marcha.

Al principio no tenía demasiado claro que aquello fuese bueno. Ahora se podía mover, podía emitir sonidos, podía tocar cosas, y sentirlas. En definitiva, se sentía vivo.

Sin embargo aquello del tiempo le incomodaba. Había perdido el control. La mayor parte de las cosas ya no dependían de él. Más bien solo él dependía de sí mismo. Todo cuanto le rodeaba se movía, sonaba, tocaba y sentía a su propia manera.

Aquello le incomodaba.

Poco a poco se fue dando cuenta de una cosa. Todo aquello que le rodeaba no le era completa y absolutamente ajeno. Descubrió que podía obtener respuestas en función de sus actos. Así empezó a dominar su entorno.

Llegó hasta un punto de dominio en el que volvía a creerse con el control de todo. Se tenía a sí mismo como herramienta, y todo lo demás estaba a su merced.

Cuando se vio en lo más alto algo salió mal. Lo que en numerosas cosas había funcionado no lo hizo en aquella ocasión. No sabía decir si el comportamiento de su entorno había variado o simplemente él hizo algo mal sin percatarse. Fue ahí cuando descubrió el dolor.

El dolor no le gustaba. Le parecía lo peor que le podía pasar. Volvió al punto de partida: volvió a no comprender nada.

Después el dolor se fue curando. Se cuidó en ser más atento y no fiarse de su entorno. Él lo necesitaba, pero no sabía en qué momento podía volvérsele en su contra. Aprendió a ser cauto.

El dolor volvió en más ocasiones, pero cada vez de forma más localizada y con intensidad atenuada. Se recuperó una y otra vez al dolor. Sin darse cuenta se había producido un cambio en su interior: conforme más crecía el respeto más decrecía el miedo hacia el dolor. Aprendió a respetarlo al mismo tiempo que lo afrontaba sin miedo.

Se hizo fuerte. Se hizo cauto. Comprendía su entorno y lograba sobrevivir en él, aunque ello supusiera alguna dosis de dolor.

Al final comprendió que aquello no era ni bueno ni malo: era único. Sentirse vivo no podía compararse a ninguna otra cosa.

Y el tiempo siguió pasando.

Cinco, cuatro, tres, dos, uno…

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pizarras, trifásicos... y un par de cartulinas

Tuvimos ayer una tarde chusca en mi piso. Eva, mi nueva pisañera, decidió iniciar una peregrinación a un establecimiento regentado por chinos que hay cerca de casa. Lo que en principio iba a ser una visita rápida y casual terminó por convertirse en un compendio de idas y venidas que nos mantuvo entretenidos.

El primero de los viajes lo realizó ella. Yo me limité a encargarle un ladrón trifásico (que desde que he descubierto que se llaman así no paro de repetir la palabra siempre que tengo ocasión). La cuestión es que volvió de comprar al cabo de una media hora y trajo consigo, además de otros enseres de manualidades y decoración, una pizarrita de estas de rotula.

La idea me caló pronto, así que minutos después me dispuse a comprarme una propia, además de otro ladrón trifásico. Por si acaso. Al instante mismo de que la pizarra de Eva fue pegada en una de las paredes de su cuarto, se podían leer ya varios millares de 'cosas por hacer'. Así pues, esta vez recibí yo el encargo de comprarle a ella una segunda pizarra.

Cuando llegué al chino no logré encontrar el modelo de pizarra que Eva había comprado, así que me decanté por otro con un bordecito de madera molongo molongo. Además, compré otro trifásico y unas cartulinas que me entraron por el ojo y que ya veré qué uso les doy.

Una vez en casa, con la segunda compra hecha descubrí que, al parecer, Eva odia la madera. Esto provocó un tercer y definitivo viaje con el único fin de descambiar la pizarra con borde de madera (como la mía) por otro más simple y moderno. Y es que Eva es simple pero muy moderna.

Y así echamos la tarde.

El resultado de todo esto es que justo en frente de mi escritorio ahora tengo instalada una pizarra de dudosa calidad y cuya utilidad queda en entredicho. En cualquier caso, aquí os la presento.



Con respecto al vídeo solo me queda añadir un par de cosas. La primera es que he usado vilmente la técnica de Álvaro Carmona. La segunda es que hay un yerro en el título de la canción de Pájaro Sunrise: es "Beggar/Lover", con erre final angolsajona ahí güena.

Sed felices.