
Llevo desde el 23 de noviembre con el meñique fracturado. He ido a clase y copiado apuntes sin demasiado problema. He fregado los platos, puesto lavadoras y tendido la ropa, hecho la cama y hasta me he tomado alguna que otra copilla. Y el meñique no me ha supuesto ningún obstáculo. Sin embargo para la entrada de hoy sí que noto que la ausencia de dedo me está lastrando. Será que lo que vengo a contar es importante.
En primer lugar me gustaría ejecutar una sencilla declaración de intenciones. Soy consciente del reducido alcance de este emplazamiento cibernético, pero poco me importa, voy a aprovecharlo igual para hablar de alguien a quien conozco de toda la vida y al que el reconocimiento profesional le está llegando de forma unívoca.
Me estoy refiriendo al músico y productor
Raúl Pérez. El pasado lunes día 13 el diario
El País publicó un reportaje que llevaba por título
De la saeta al ‘indie’ andaluz. Se trata de un monográfico sobre su persona en el que se le reconoce como uno de los mayores productores del panorama alternativo andaluz. Además me consta que el mes que viene se emitirá un extracto de la entrevista de 3 horas que, cámara al hombro, le realizó recientemente el periodista
Jon Sistiaga. Según me ha comentado él personalmente la entrevista se enmarca en
REC, programa dirigido por dicho periodista y que para la ocasión tendrá como marco la música alternativa.
Raúl Pérez con tan solo 25 años se ha erigido como una de las cabezas visibles del movimiento, y ya es todo un referente. Su estudio,
La Mina, está instalado en un confortable chalet del municipio sevillano de
Espartinas. Por él han pasado bandas como Pony Bravo, Los Alimentos, Tannhäuser, The Baltic Sea (su banda actual), Montevideo, Las Buenas Noches, Mañana, Eh!, Blacanova, Úrsula, Trisfe, los ya extintos Becerring Brothers (aunque según tengo entendido se están juntando algunos hombres a tocar, seguiremos informando)… y así hasta más de 40 bandas. No se dice ni pronto.
En el reportaje (el cual deberíais leer sin perder un instante) se establecen lazos de parentesco entre su trabajo y el del gran
gurú en Andalucía, el señor
Paco ‘Loco’. Ni que decir tiene que dichos lazos están más que justificados: ambos gastan un modelo y una filosofía muy cercana. Leyendo más allá encuentro un detalle no poco significativo: Paco dobla en edad a Raúl. El prometedor futuro queda pues ratificado en este simple hecho.
Para mí Raúl es un ejemplo. Su posición actual y su indiscutible futuro resultan de la mezcla de una pasión de toda la vida, una formación adecuada, unos inicios duros, esfuerzo, sacrificio, mucho talento y una indudable cerrazón por alcanzar los objetivos. Él hace lo que más le gusta (lo hace incluso demasiado) y no depende de nadie de quien no quiera depender. Si eso no es suficiente para ser sanamente envidiado, vosotros diréis.
Por si todo esto no fuera suficiente, resulta que albergo un enorme afecto por Mercedes y Juan Carlos, los verdaderos autores que firman la obra.
De Juan Carlos recuerdo sobremanera el cuarto de pintura que tenía en el piso de alquiler en el que vivían hasta hace no mucho. Recuerdo pasar de pequeño por él, ver un lienzo en proceso de creación y reconocer el inconfundible olor a pintura fresca. Ese olor me cautiva desde entonces. También recuerdo aquella mezcla con cola, agua y papel con la que en carnaval él, mi padre y Juanjo (tres tíos que se ganan la vida atendiendo a discapacitados físicos) fabricaban máscaras de narices inverosímiles. Todo aquello era lo más parecido a la obra de un artista que yo jamás había visto. Ahora, con el tiempo, pienso que probablemente mi pueril impresión estaba fundamentada en que realmente lo sea.
Y de Mercedes qué puedo decir. Cada vez que nos cruzamos y hablamos en mis escapadas a Pozoblanco noto que el afecto es recíproco. Sus ojos la delatan. Soy consciente de que las personas tendemos a creer que el tiempo hace el olvido, que cuando crecemos creamos nuestro mundo sin tener en cuenta a los que nos han hecho llegar a él. Pero yo no puedo olvidarme de ella. Muy al contrario, le reservo un lugar privilegiado en mi memoria. Jamás olvido que ella tiene gran parte de culpa en el hecho de que yo esté hoy aquí. Qué se puede decir de alguien que te ha visto levantar palmos del suelo desde que te cambiaba los pañales…
No me gustaría pasar por alto a su hermano Carlos, al cual si bien no conozco en profundidad por una importante diferencia de edad, me consta que anda desarrollando una importante labor con chavales jóvenes y problemáticos.
En cuanto a la felicitación personal, la he perpetrado esta misma mañana. No hemos podido hablar mucho porque el deber le ha llamado pronto, pero con la amabilidad que le caracteriza me ha trasladado sus agradecimientos. Me ha comentado que, a pesar de lo apretada que tiene la agenda va a lograr escaparse para pasar el 25 en Pozoblanco. También ha apuntado que
Las Buenas Noches, los cuales deben estar en estos mismos instantes en los que escribo grabando en
La Mina, van a sonar más a ‘banda’ en su nuevo disco. Visto lo visto no está la cosa como para perdérselo...
Hoy para despedirme os dejo con una canción de la primera banda de Raúl (y otros amigos),
Tweilitch, la cual dejó el mejor puñado de canciones hechas en Pozoblanco hasta la fecha. Ya sonó hace varios años en este blog el
Buenos Pensamientos, su más famosa grabación. Hoy os traigo
El Equilibrista, en un directo del verano de 2005 para el
festival DES-Concierto.