
No soy perfecto. No es algo que acabe de descubrir. Tampoco es algo que me haya supuesto un problema nunca, hasta ahora. Ahora me siento imperfecto, y me jode serlo, me jode tremendamente. Y vuelvo a repetir, no por mí, reconocerlo jamás fue un problema. Pero ahora es distinto, porque siento que mis errores destrozan el cristal que me envuelve. Ahora sufro el reflejo de cada error, cada sonido sin mesura, cada idea que brota de mi mente y desgasta la aureola cristalina; nada puede compensar el hecho de que cada vez sea más frágil, que pueda desmejorarla e impedir que brille cuando le apetezca. Efecto de la gravedad, los cristales rotos caen sobre mí, y siento cómo cortan mi piel. Su proximidad me hacen tan suyo que sin él pierdo la razón de ser.
No se qué puedo hacer para remediarlo, solo aguantar, y esperar no seguir partiendo el cristal; jamás me lo perdonaría.
(05:03)
Hay días que sientes que has hecho todo lo que se puede hacer en un día, y que aún así te sobran los minutos. No es aburrimiento de lo que hablo, es algo que va más allá. Hablo de haberse topado con los fléxibles límites que cada uno se establece, abiertos en su mayor apertura. Siento mimetismo a cada paso que doy, como si mi trabajo fuese ser guía de mi propia vida, y estuviese condenado a explicar de qué trata una y otra vez.
No es cabreo lo que siento, pero tampoco me siento bien, y no encuentro motivos para no estarlo. Puede que la capa que separe el estar bien del estar mal sea tan fina y esté tan difusa que sea imprevisible traspasarla. Quizá, simplemente, este día haya durado demasiado. Es probable que sea algo fisiológico, un trastorno natural de la condición humana, que te enfrenta en solitario a momentos que el resto no llega siquiera a plantearse. No es soledad, pero tampoco es compañía.
Quizá debiera dormir.
Supongo que no era necesario haber llegado hasta aquí, que no hay que dar pie al agotamiento de las ideas, sea cual sea la proyección que quiera dárseles. Espero que esta prórroga no sea tenida en cuenta: A fin de cuentas, nunca debió ser jugada.







